Prepararse para morir en Eslovenia

Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2010
Por primera vez en sus 15 años de existencia, la asociación Zargi ofrecerá cuidados totales a nueve pacientes enfermos terminales y moribundos en Liubliana, con dinero de un fondo para la vivienda. Así es el triste panorama de la vida y la muerte, "a la eslovena". Por Petra Mlakar.

Las habitaciones individuales están equipadas con camas eléctricas y colchones anti-escaras. La sala de estar tiene un comedor donde aquellos que estén en condiciones y deseen hacerlo puedan reunirse y charlar. En una habitación silenciosa, los pacientes pueden ordenar sus pensamientos. Según la presidenta de la asociación, Tatjana Žargi, esta institución de Liubliana continuará una tradición de las residencias para enfermos terminales que pone un rostro humano en el adiós a la vida. "La aceptación de la mortalidad es una parte indeleble del ciclo de la vida", afirma. "En nuestra sociedad, hemos cargado a la muerte con demasiados prejuicios".

"No se habla de la muerte en voz alta"

Los sociólogos han notado la gradual desaparición de la "muerte" en la vida pública. "No se habla de la muerte en voz alta, pero los debates se han trasladado a la esfera privada", escriben la profesora Karmen Erjavec y Petra Thaler, autoras de un estudio sobre la representación de la muerte en los medios de comunicación. Según la socióloga de la salud, Dra. Majda Pahor, de la Facultad de Medicina de Liubliana, los eslovenos exhiben una actitud "moderna" hacia la muerte, negándola y empujándola fuera de la vida diaria. "Se relaciona con el bajo nivel de reflexión sobre la vida en general. Si uno piensa en la vida, también piensa en la muerte y el significado de la vida en relación con la muerte. La resistencia a pensar, a la curiosidad y a hacer preguntas está bastante extendida en Eslovenia". Las grandes transiciones en la vida, como el nacimiento y la muerte, son ritualizadas, dice Pahor. "De algún modo, hemos aceptado que no podemos cambiar nada. Sólo esperamos que suceda". ¿Están los eslovenos preparados para la muerte cuando se dan cuenta de que está cerca?

Según Pahor, no existe ninguna investigación sobre cuánta gente muere en Eslovenia. Alrededor de 18.000 personas fallecen cada año, entre el 60 y el 80% de ellos en un hospital. "Cuando una persona se acerca a su fin, pueden acumularse un montón de miedos acerca de la sociedad moderna", dice Lunder. "La necesidad de espiritualidad es considerable y, para una persona físicamente debilitada, estas percepciones constituyen una guía". Es característico de nuestra sociedad el enfatizar que parte de una vida activa involucra observar al mundo que nos rodea: sin embargo, esto puede significar que se le dé menos importancia a la reflexión y al conocimiento de uno mismo. Lunder cree que esto no nos ayuda en la muerte. "Al final de todo nos encontramos con nosotros mismos. Aquellas personas que han hecho esto en sus vidas, más frecuentemente experimentan este momento final de forma más tranquila y resignada, conectados con los acontecimientos, con menos negativas y problemas".

Planes de muerte y eutanasia

Los que trabajan con personas moribundas recomiendan a la gente que reflexione sobre cómo desea vivir cuando se aproxime el final. "Nosotros dirigimos un programa que se llama ‘Decir con antelación cómo no deseo morir'; sirve de aliento a las personas que expresen su voluntad con antelación, sin importar su estado actual de salud. Es una suerte de ‘testamento de salud’ al que la Ley de los Derechos de los Pacientes le ha conferido peso legal. En el hospicio las personas pueden escribirlos ellas mismas. También pueden indicar otros deseos o instrucciones respecto a su muerte, los rituales pertinentes y su funeral". Según Lunder, la ventaja principal de un plan de muerte es que las personas pueden trabajar con sus seres queridos y el personal de cuidado de salud y tener control sobre lo que sigue.

Las creencias y tradiciones dejan a Eslovenia en un lugar muy diferente de Holanda, por ejemplo, donde el paciente tiene el derecho de decidir cómo morir

Cuando piensan acerca de morir, muchos empiezan a reflexionar sobre la eutanasia. "La eutanasia y el suicidio asistido son delitos penales en Eslovenia", declara Pahor. "La eutanasia no sería necesaria si fuera posible proveer excelentes cuidados paliativos para todos. También debe prestarse la debida consideración a la cultura, que en Eslovenia está mayoritariamente imbuida de la convicción de que la vida es un don que sólo puede quitar quien lo dio". En Holanda, por ejemplo, piensan en forma diferente: cada persona tiene el derecho de decidir sobre su propia vida. Žargi opina que la sociedad, así como los círculos profesionales, necesita abordar estas cuestiones, ya que para muchas personas no está claro lo que la eutanasia significa realmente.

"La eutanasia y el suicidio con asistencia médica son inaceptables", hace notar el profesor Jože Trontelj, presidente del Comité de Ética Médica nacional. "El comité se basa en la experiencia holandesa, donde son frecuentes e inevitables los errores médicos y también el abuso". "Hay bastantes derechos que los pacientes eslovenos no conocen", añade por su parte Albina Bobnar, del Centro de Medicina en Liubliana. Pueden decidir si desean ser sometidos a un tratamiento o si ponerle fin. La eutanasia es el último recurso. El filósofo y experto en bioética, Dr Igor Pribac, es un defensor de la eutanasia voluntaria: ¿estamos preparados para hacernos cargo de nuestra vida? Se trata de intimidad. "Es algo sobre lo que más bien escribimos poemas, en lugar de comprometernos en debates públicos y aprobar leyes". En opinión de Pribac, la relación entre pacientes y doctores en Eslovenia es la causa principal de la actitud negativa hacia la eutanasia aquí. Esta relación tensa es tradicional en Eslovenia, donde los pacientes frecuentemente son dependientes de la opinión del doctor y son por lo tanto mucho más pasivos que en cualquier otro lugar de Europa.

La autora, Petra Mlakar, es una de las 27 finalistas (representa a Eslovenica) para el premio europeo de periodismo de salud

Fotos: portada (cc) Simon Pais/ Flickr/ on myspace/ silla: aenimation/Flickr