Presidencia del Consejo de la UE: muchas expectativas depositadas en Alemania

Artículo publicado el 2 de Enero de 2007
Artículo publicado el 2 de Enero de 2007
Constitución, política energética, reducción de la burocracia: El 1 de enero, Alemania tomará el relevo de la presidencia europea, y llega cargada de propósitos.

“Juntos, Europa puede tener éxito”, es el lema de la presidencia alemana en la UE, pero el lema se transforma en programa: seis meses no son suficientes para introducir grandes cambios, por eso Berlín persigue una colaboración estrecha con Portugal y Eslovenia, los países que asumirán las siguientes presidencias. De esta manera se debe garantizar la necesaria continuidad para la política europea. El 25 de marzo será una fecha especial para la Presidencia, ya que se cumplen 50 años de la firma del Tratado de Roma, que marca el nacimiento de la Europa Unida. Coincidiendo con el aniversario de este tratado Alemania presentará la “Declaración de Berlín” documento elaborado junto con los otros Estados miembro que recoge los valores del proyecto europeo. Antes, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, Ha tratado de enfriar las expectativas depositadas en la Presidencia: “En seis meses no podemos hacer ningún milagro”. Steinmeier sabe que al gobierno federal se le viene encima una montaña de trabajo; al fin y al cabo, Alemania también asume de la presidencia del G8. A continuación, un vistazo a las 3 prioridades del gobierno alemán.

Constitución Europea

En la declaración de gobierno de la presidencia europea por parte de Alemania que realizó la canciller Angela Merkel a mediados de diciembre, la Constitución Europea ocupaba el tercer lugar. Por una buena razón: antes de las elecciones francesas en Abril del 2007, la presidencia alemana del consejo tiene las manos atadas respecto a la constitución. Este tema va a marcar sin duda los próximos seis meses, ya que aumentan las voces que claman por la salvación de la Constitución. España y Luxemburgo exigieron la elaboración de un plan temporal concreto: Alemania debe presentarlo junto con propuestas para otras deliberaciones para la cumbre de Estados y Jefes de Gobierno que se celebrará a mediados de junio. De hecho, Angela Merkel quiere presentar un proyecto de este tipo, pero su elaboración podría causar dificultades, ya que no se puede presentar de nuevo el texto de siempre a los franceses y holandeses, que rechazaron por referéndum la Constitución en 2005. En la actualidad, se baraja sobre todo la posibilidad de ofrecer una versión más corta del texto, que se concentre en los Derechos Fundamentales y la urgente Reforma de las Instituciones. La tercera parte de la Constitución, bastante controvertida en Francia, podría quedar fuera.

Lucha contra el cambio climático

Cuando Alemania asuma la presidencia de la UE y del G-8, la lucha contra el cambio climático se convertirá en un tema clave en ambas organizaciones. Aunque la Comisión Europea estuvo a punto de multar a Alemania debido a la deficiente aplicación del protocolo de Kioto en lo referente a la reducción de los gases de efecto invernadero, ésta pretende obligar al resto de Estados miembro en los próximos seis meses a adoptar medidas más estrictas contra el cambio climático. En este marco, se pretende adoptar una posición conjunta de la UE para luchar contra el cambio climático a partir de 2012, tras la expiración del Protocolo de Kyoto. Se habla de una reducción del 30% hasta 2020. Alemania, el mayor productor de gases de efecto invernadero dentro de la UE, pretende reducir sus emisiones en un 40%. Además, los Estados discutirán sobre la última intervención parlamentaria del Comisario de Medio ambiente Stavros Dimas. La Comisión presentó a finales de diciembre una decisión, en la que propone integrar a partir de 2011 a los operadores aéreos en el régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero de la Unión.

Reducción de la burocracia

En su declaración política de gobierno, la canciller alemana Angela Merkel anunció que una de las claves de su gobierno sería la reducción de la burocracia en la UE. En Berlín se es consciente de que los ciudadanos consideran que la Unión Europea está muy burocratizada. Según Merkel, “una mayor cantidad de normativas no tiene por qué significar más prosperidad económica para la Unión Europea”. Bajo el punto de vista de la canciller, el punto más importante es la aplicación de la discontinuidad en el Europarlamento. Tras este término burocrático se esconde un proceso más simple, que se aplica desde hace tiempo en su parlamento nacional: cuando el periodo de legislación llega a su fin, todas las normativas que aún no se han adoptado pierden su vigencia. De esta forma se asegura un trabajo más eficaz del Parlamento.