Presidenciales en Eslovaquia: el deportista y la concubina

Artículo publicado el 20 de Marzo de 2009
Artículo publicado el 20 de Marzo de 2009

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Aunque se le tenga por favorito para ocupar de nuevo la presidencia, no podemos decir que el actual presidente en funciones de Eslovaquia, Ivan Gasparovic, de 67 años, haya llamado mucho la atención en sus cinco años de mandato.

Gasparovic tiene reputación de deportista empedernido, y la mayoría de fotografías que conocemos©Úrad vlády Slovenskej republiky de él suelen tener por decorado las pistas de hockey sobre hielo. En política, la cosa cambia. Respalda siempre a Robert Fico, su primer minostro (más bien populista de izquierdas), y evita llamar la atención. Se le puede ver ahora en los carteles electorales junto a Robert Fico, hombro con hombro.

 ¡”Pienso en nacional con fibra social”, declara este presidente. Una profesión de fe de la que su primer ministro, que goza de una formidable aceptación entre los electores, no renegaría nunca! Con tanta osmosis, Gasparovic puede estar tranquilo en sus aspiraciones a la reelección.

Sin embargo, para Iveta Radicova, su principal adversaria, apoyada por Sme y Pravda, (los dos diarios más prestigiosos del país y que nunca desaprovechan la ocasión de criticar al primer ministro), el combate promete ser duro. Esta antigua estudiante de sociología que defiende los colores del partido cristiano-liberal ya se hizo un nombre cuando fue ministra de asuntos sociales en el antiguo gobierno cristiano-demócrata de Mikulas Dzurinda.

El eslógan de Radicova es "¡Lo haremos!"

Su eslógan es Dokazeme to! (¡Lo haremos!). Figura en todos sus carteles electorales y en la portada de su página web electoral tiene toda clase de elementos que recuerdan a la campaña de Obama. Eso sí, detractores tiene también. Por un lado, el apoyo del partido de la minoría húngara la expone a la furia verbal de Jan Slota, quien no sólo dirige el Partido Nacional, de extrema derecha, sino que además participa en la coalición gubernamental liderada por Robert Fico.

Su eslógan es Dokazeme to! (¡Lo haremos!). Figura en todos sus carteles electorales y en la portada de su página web electoral tiene toda clase de elementos que recuerdan a la campaña de Obama. Eso sí, detractores tiene también. Por un lado, el apoyo del partido de la minoría húngara la expone a la furia verbal de Jan Slota, quien no sólo dirige el Partido Nacional, de extrema derecha, sino que además participa en la coalición gubernamental liderada por Robert Fico.

Jan Slota, que nadie considera un dechado de delicadeza política, describe lo que sería la presidencia si Radicova ganara estas elecciones: “una tragedia para el país”. Además, la joven aspirante también se ha granjeado la desaprobación de los sectores católicos al negarse a pronunciarse contra el aborto voluntario. “No es una opción », clama el clero eslovaco con tono anatemizante haciéndose eco de rumores según los cuales vive en concubinato con su pareja. Y es que esta candidata ha mudado su viudedad por una unión libre con un artista de renombre para más inri, y por ahora no ha anunciado boda como dios manda.

Para colmo, hay que precisar que Radicova, a quien los sondeos sólo conceden entre 10 y 15% de la intención de voto, apenas pude contar con los votos de la izquierda, por paradójico que resulte.

Muchos electores, estimando haberse beneficiado de un mejor nivel de vida gracias a la política llevada a cabo por el gobierno populista de izquierdas, temen la vuelta a las reformas dolorosas infligidas por el anterior gobierno de Dzurinda. Sin embargo, son esas reformas, como la introducción del euro, las que permitieron también la mejora de la situación de los eslovacos. El ciudadano no parece querer darle muchas vueltas al coco. Una cosa es cierta: esta vez, Eslovaquia se presenta mucho más polarizada.

Alejados de la era Meciar y del comunismo, liberados de la clásica plétora de candidatos que solía tener en cada elección, hasta el diario Sme califica desta consulta como “agradable”. Dicho esto, el actual presidente y candidato mejor situado no tiene todo el camino allanado. Aunque fuera el aliado de Meciar en el pasado, ayudado por su mentor, se aupó a la presidencia por represnetar el mal menor. Si el sábado no alcanza el 50% de los votos, los votantes deberán regresar a las urnas para una segunda vuelta el 4 de abril.

El autor es miembro de la red de reporteros n-ost.