¿Primavera española?: Cinco claves de la #Spanishrevolution

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 24 de Mayo de 2011
Miles de ciudadanos se manifiestan en las calles y claman por una democracia real, alejada del bipartidismo y de los recortes sociales impuestos tras la crisis económicas. Es la que muchos ya llaman Spanish Revolution, organizada al compás de las elecciones regionales y locales y que poco a poco se extiende por Europa. Cafebabel.com te descubre las claves para entender qué está pasando.

1) ¿Por qué protestan?

Protestan por la corrupción y por la acumulación de poder y dinero en unas pocas manos. Se quejan de que los intereses económicos se pogan por encima del bienestar social. Denuncian que la mayor parte de la clase política no escucha a los ciudadanos y que para la gente no hay maneras de participar verdaderamente en las decisiones. Están hartos del bipartidismo, de las injusticias, de los abusos de poder. Ante todo, defienden la democracia, pero consideran que el actual sistema no es una verdadera democracia porque el poder no lo tienen las personas. En definitiva, piden una democracia real.

2) ¿Qué dicen?

'No somos mercancía en manos de políticos y banqueros', 'no nos representan' o 'lo llaman democracia y no lo es'. Estos son algunos de los mensajes principales, que se mezclan con otras pancartas más ocurrentes, como 'no hay pan para tanto chorizo' o 'no nos falta dinero, nos sobran los ladrones'. Todo ello siempre evitando las banderas de un color u otro y las etiquetas (aunque siempre se cuela alguna), porque el movimiento de Democracia Real Ya pretende no asociarse con ningún partido, sindicato u organización y que no se desvirtúe su mensaje con otros diferentes que intenten subirse al carro.

3) ¿Qué quieren conseguir?

El objetivo principal está claro: lograr una democracia real. Pero esto suena muy abstracto y una de las críticas más comunes al movimiento es la falta de propuestas claras y concretas. De hecho, existen divergencias internas en cómo se quieren cambiar las cosas. Lo que sí parece generar más o menos consenso es la necesidad de más participación ciudadana en la vida política y la reforma de la ley electoral para que no perjudique tanto a los partidos pequeños y facilite el surgimiento de nuevas ideas y nuevas maneras de hacer las cosas.

Plaza de la Encarnación, SevillaPara evitar esta falta de rumbo fijo, la plataforma ha hecho una lista de medidas que proponen y que van desde la eliminación de los privilegios de la clase política y el control de las entidades bancarias a los cambios en el sistema fiscal, la democracia participativa y la reducción del gasto militar. La lucha contra el desempleo, la defensa del derecho a la vivienda y la calidad de los servicios públicos también están entre las metas marcadas. Hablan de recuperar los 65 años como edad de jubilación; de reducir el número de cargos a dedo; prohibir a los bancos invertir en paraísos fiscales y de abolir la famosa ley Sinde sobre descargas de internet.

4) ¿Cómo empezó todo?

Entre los catalizadores de este movimiento se encuentra sin duda la crisis económica, que ha elevado el paro en España a tasas por encima del 20%. También los recortes sociales que la han seguido y que han alimentado el hartazgo general. Hay quien incluso apunta como precedente a la primavera árabe, una muestra cercana de que se pueden cambiar las cosas si la gente se une.

Desde hace meses, Internet y las redes sociales empezaron a mostrar la indignación existente. Razones no faltaban y el último empujón llegó al tener las elecciones a la vuelta de la esquina. Se fijó una fecha para la manifestación: 15 de mayo. Y ese día se llenaron las calles.

5) ¿Llegará más lejos?

Después de las concentraciones en varias ciudades españolas llegaron las acampadas en las plazas que dieron continuidad a la protesta. El movimiento tomaba protagonismo en las redes sociales, en los medios, en los blogs... Después de eso, comenzaron a organizarse también concentraciones fuera de España, desde Alemania a México, desde Italia a Costa Rica, en Florencia, en Bruselas, en Londres. Por ahora, principalmente son los españoles que residen fuera los que están apoyando el movimiento, pero también algunos extranjeros empiezan a unirse a la causa y queda por ver si esta indignación se escribe con eñe o es un asunto global.

Foto portada: (cc) Dwell29/Flickr; Foto texto: (cc) Alearillo/Flickr; video: cortesía de Youtube