Pristina: una capital en busca de capital

Artículo publicado el 3 de Enero de 2008
Revista publicada
Artículo publicado el 3 de Enero de 2008
Pristina, desordenada y en reconstrucción permanente, combina como puede Historia y alma mestiza al ritmo que marcan los apagones.

¡Cuidado al atravesar la calle!

Sobre una superficie de 572 km² poblada por 500.000 habitantes, Pristina no es sólo la ciudad más poblada de Kosovo. En su interior bate el corazón administrativo, político, económico y cultural más importante de la provincia.

Desde 1999, la capital de Kosovo vive presa de un papel indeterminado. De base estratégica para las instancias extranjeras, Pristina ha pasado a ser en poco tiempo centro de intercambios con el inglés como lengua franca.

Más allá de la fachada rutilante de un Parlamento moderno y los rostros sonrientes de los representantes internacionales y los responsables locales, surge otra realidad menos halagüeña. Las cuestiones inter-étnicas y el problema del estatuto de Kosovo, siguen siendo polémica. Además de estos conceptos de vida práctica:

1. Tenga cuidado cuando atraviese una calle

2. Sea prudente cuando pasee por la calle

3. Si busca tabaco, recargar su móvil o comprar un piso, la solución probable sea el mercado negro.

No son clichés, la mentalidad del mercado negro representa formidablemente bien el mecanismo de supervivencia que una sociedad pone en pie en caso de penurias y carencias de materias de primera necesidad.

Mercado negro

Tras el conflicto armado de 1999, la afluencia de gente proveniente de todo Kosovo hacia su capital ha roto las costuras de sus infraestructuras. El fenómeno ha precipitado también las dificultades de los servicios públicos y ha provocado una subida del sector inmobiliario.

Pristina ha afrontado serias dificultades de abastecimiento. Aún hoy, ciertos problemas como los frecuentes apagones de agua o electricidad no están resueltos. Las nubes se disipan en cuanto a las telecomunicaciones: la red fija es moderna y el sistema para la telefonía móvil está operativo.

Hoy, a pesar de una floreciente actividad económica -más de 9.000 actividades censadas y 75.000 empleados regularizados-, la pobreza siegue siendo una lacra que amenaza la sociedad.

Debido a una fiscalidad local débil y al uso indiscriminado de los recursos públicos, como el agua y la electricidad, los proyectos de mejoras se confían a la comunidad internacional y a los donantes. Lo cual no anima al desarrollo de esta urbe.

Delante del Grand Hotel, el monumento a Zahir Pajaziti, ex combatiente del UCK (Foto, Andrea Decovich)