Proceso de Bolonia: la universidad francesa en época de rebajas

Artículo publicado el 17 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 17 de Febrero de 2009
Francia está enfebrecida. El resentimiento hacia Bolonia, aderezado con las consecuencias de la crisis económica, ha hecho que los estudiantes se pongan de huelga general y "anti privatización". Temen que su futuro esté “de rebajas”. Tomamos la temperatura en Clermont-Ferrand.

La ley de Valérie

En los pasillos y aulas de los centros universitarios de Clermont-Ferrand -en pleno centro de Francia, patria de Michelin y del ex Presidente centrista Valéry Giscard d’Estaing-, la ministra de Enseñanza e Investigación, Valérie Pécresse, está dando que hablar debido a la ley bautizada por su nombre, cuya introducción se quiere llevar a cabo cuanto antes. La ley contempla que, en el plazo de cinco años, las universidades puedan solicitar autonomía tanto en el plano presupuestario como en el de gestión de recursos humanos. Es decir, autonomía para dar entrada a capital privado que financie la investigación, y autonomía del presidente de cada Universidad para decidir sobre la selección y los horarios de trabajo de los docentes e investigadores.

©Ernest Morales/ flickr

Los presidentes lo ven en positivo

Philippe Dulbecco, presidente de la Universidad de Auvernia en Clermont-Ferrand, afirma que la ley, en vigor desde el 1 de enero de 2009 en veinte universidades francesas, va a permitir que cada universidad elija su modelo de desarrollo. "Pretendemos invertir en el ámbito de la investigación y el doctorado, en programas de movilidad y en fortalecer los vínculos con la empresa, así como con Rumanía, Ucrania, Bielorrusia y China, donde también estamos presentes", afirma Dulbecco, quien considera que el carácter autónomo de la universidad facilitará la gestión de recursos poniendo al alcance del estudiante, "futuro embajador", un abanico de competencias que le facilitarán la búsqueda de empleo y su futuro profesional.

©France3 Auvergne/ dailymotionEn el caso de la Universidad Blaise Pascal (UBP), también en Clermont-Ferrand, la situación actual se describe de modo diferente. No habiendo entrado aún la ley en vigor, el clima que se respira es de expectación. Su presidenta, Nadine Lavignotte, sostiene que “en un escenario europeo en el que la educación está atravesando momentos de presión y profundo cambio, que arrancaron con el Proceso de Bolonia, es normal que la introducción de la ley suscite cierta incertidumbre”.

"Se trata de una ley que preocupa, pues implica descentralización y un cambio rápido y en profundidad. Quizás el aspecto más ventajoso de la misma sea la posibilidad de aportar un análisis, desde un punto de vista externo, acerca del funcionamiento y los métodos de gestión universitarios", comenta Lavignotte. Los presidentes de ambas universidades coinciden en que la investigación, movilidad e intercambio pedagógico son los ámbitos que requieren actuación inmediata y hacia los cuales irá dirigido el reparto presupuestario.

Los estudiantes se quieren plantar

En medio de la crispación nacional derivada de la introducción de directivas y reformas educativas europeas, la protesta contra la LRU, que es como los estudiantes galos se refieren más comúnmente a la ley Pécrese, retumba en los pasillos de ambas universidades.

©Ernest Morales/flickrEn la ciudad de Clermont-Ferrand son dos las asociaciones o sindicatos estudiantiles que airean sus quejas e impotencia ante la introducción de la “dichosa ley”. Florent Naranjo, estudiante de historia y miembro de UNEF, principal sindicato estudiantil, califica la privatización del servicio público de aberrante: "La educación no es un privilegio, sino un servicio de calidad para todos", dice Florent, que pone en evidencia la negativa repercusión de la ley en lo que a los medios humanos y presupuestarios se refiere.

Con un objetivo parecido, pero un acercamiento algo diferente, AGEC (Asociación general de estudiantes de Clermont-Ferrand) se muestra "abierta al diálogo", aclara Simon Vernet, estudiante de derecho y miembro del comité de redacción del periódico universitario Le canard engagé.

Según Simon hay una falta de comunicación y lo que la AGEC persigue es realizar una crítica constructiva, desde la vía diplomática, y fomentar el dialogo sobre cómo aliarse para conseguir soluciones a esta situación insostenible.

Son muchos los estudiantes y profesores franceses que quieren hacer eco y advertir de que “se avecina una pérdida de igualdad y financiación de las facultades, así como una reducción de personal y docentes en los centros universitarios”.

La protesta es de alcance europeo

Ya lo han demostrado griegos, españoles e italianos, dando los primeros pasos: a la universidad en Europa le une el sentimiento "anti reforma". Ahora, le toca el turno a Francia, que ha comenzado 2009 más activa que nunca. Las protestas anti sistema de los jóvenes griegos en los últimos meses se relacionan con su frustración respecto a su futuro profesional y el desfase entre sus aspiraciones y lo que la Universidad les ofrece. En España, la reacción anti Bolonia ha empujado al presidente Zapatero a anunciar cambios y aumento del número de becas.

Por si fuera poco, el 10 de febrero, el personal docente-investigador en Francia se ha sumado a las manifestación contra las reformas de Pécresse en las principales ciudades francesas, después de que la ministra se comprometiera, el día anterior, a “revisar” su proyecto de decreto. El abarrotamiento de las calles habla por sí sólo: sus palabras no fueron acogidas con confianza, al menos por los manifestante- entre 43 000 y 100 000-que bajaron a las calles de París, Lyon, Grenoble y Clermont-Ferrand. Ya advertía la UNEF de Clermont, con su avalancha de panfletos fluorescentes, que pocos faltarían a la cita del pasado 29 de enero y, por supuesto, a todas las demás, para luchar por su futuro que ahora mismo está "en plenas rebajas". Lo último ahora es el nombramiento de una mediadora entre la ministra y los docentes para redactar un nuevo texto legislativo.