Proceso Eternit: una Europa de brazos cruzados frente al amianto tóxico

Artículo publicado el 6 de Abril de 2009
Artículo publicado el 6 de Abril de 2009
El 6 de abril tendrá lugar la audiencia preliminar contra la empresa Eternit, acusada de falta de prevención y daños causados por el amianto a sus 2.619 ex empleados. En teoría, la UE prohíbe el uso del amianto (según una directiva del 2005), pero existe una derogación que, de no revisarse en seis meses, restablecerá su uso. Todo ello mientras se aproximan las elecciones europeas

El 6 de abril tendrá lugar en el Palacio de Justicia de Turín la audiencia preliminar del proceso contra el suizo Stephan Ernst Schmidheiny, de 62 años, y el barón belga Jean-Louis de Cartier de Marchienne, de 88, a quiénes se cuenta entre los máximos responsables y propietarios (hasta 1972 el barón y de 1973 a 1986 el suizo) de la compañía Eternit y de sus plantas de producción de amianto italianas de Cavagnolo, Casale Monferrato, Bagnoli y Rubiera.

El agente del ministerio público Raffaele Guariniello acusa a ambos, y sobre todo a Schmidheiny (responsable efectivo de las instalaciones italianas), de no haber adoptado las medidas de prevención de accidentes laborales y de enfermedades, en particular las causadas por el amianto (carcinomas pulmonares, mesoteliomas, pleurales y peritoneales, asbestosis o patologías asbesto relacionadas de naturaleza no tumoral), que han causado la muerte de 2.619 ex empleados y de otras 270 personas entre familiares y residentes de las ciudades que acogen las instalaciones. Se trata del proceso más grande de Europa en lo relacionado al medio ambiente y la salud.

La peligrosidad del amianto se conoce desde 1906

Fue el químico austriaco Ludwig Hatschek quien fundó la empresa hace más de cien años, cuando desarrolló una tecnología para reforzar el cemento con fibras de amianto. En 1903 nació la marca Eternit. En 1905, Alphonse Emsems adquirió la licencia para Bélgica, mientras que en 1906 el ingeniero Adolfo Mazza lo hizo para Italia. En pocos años, entre las dos guerras mundiales, Eternit se expandió y concedió licencias para que sus productos se utilizaran también en Francia (1922), Suiza (1923), Alemania, Holanda y Gran Bretaña. La difusión de sus productos aumentó espectacularmente tras la Segunda Guerra Mundial, gracias a la reconstrucción. La peligrosidad del amianto se conoce ya desde 1906, mientras que en 1929 salen a la luz los primeros documentos que certifican las estrategias de presión por parte de Eternit y del conglomerado de productores de amianto.

(Foto: degraTM/flickr)

Una Europa de amianto

Según la asociación escocesa Asbestos Action Side, en el año 2000 murieron 1.628 personas en Gran Bretaña por mesotelioma, el cáncer causado por el amianto. La misma asociación estima que la cifra anual de muertos ascenderá a dos mil en 2010. Estos datos han sido corroborados por los estudios del profesor Julian Peto, del Institute of Cancer Research de Londres: para 2019, cerca de 250.000 personas habrán muerto de cáncer pleurítico en Europa occidental. El abogado francés Jean Paul Teyssonier, en un congreso celebrado en Turín el pasado 13 de marzo, afirmó que en Francia mueren tres mil personas cada año a causa del amianto. Atilio Manerin, de la Association Nationale de Défense des Victimes de l’Amiante (ANDEVA), estima que 44.000 personas han muerto ya por mesotelioma, y apunta a una trágica previsión: para el año 2025 en Francia se llegará a las 100.000 víctimas.

En Italia, solo las fábricas de Eternit han causado ya 3.000 muertos, pero esta cifra no puede considerarse como la definitiva porque, como subraya Romana Blasotti, presidenta de la Asociación de Víctimas, se trata de una “enfermedad ambigua”, con periodos de “latencia” muy variables. En España, según el Centro Nacional de Epidemiología, la tasa de mortalidad debida al amianto ha aumentado un 90% desde el año 1992, en que se registraron 419 muertos, a los casi 800 que se registraron en el año 2000. En Holanda las víctimas ascendieron a 7.000 hasta setiembre de 2005. Muchas otras naciones europeas (entre ellas Alemania, Bélgica y Suiza), que en el pasado importaron y usaron ampliamente el amianto, tienen y tendrán problemas como estos.

Las novedades de la Comisión Europea

La extracción, producción, venta, uso e importación de amianto están prohibidas por la Unión Europea mediante una directiva del 1 de enero de 2005 (dir. 77 del 26 de julio de 1999). Sin embargo, la Dirección General Empresa e Industria (una división de la CE) ha promovido una derogación del Reglamento REACH, que impone la valoración y la gestión de los riesgos de las sustancias químicas para la salud y el ambiente. Inicialmente, la derogación llevaba al 1 de enero de 2008 el límite para el uso y el comercio de los diafragmas utilizados para la fabricación del cloro, utilizado (según la lista de la DG del 3 de julio de 2007) por tres fábricas, dos en Alemania y una en Polonia. Luego, bajo el influjo de tres multinacionales del amianto, a saber, Dow Chemical (estadounidense), Solvay (belga) y Zachem (polaca), se pospuso la fecha de vencimiento. Entre el 19 y el 20 de febrero pasados, los expertos de los Estados miembro de la Comisión, a excepción de Bélgica, Francia, Italia y los Países Bajos, aprobaron la nueva derogación en el anexo VII del Reglamento REACH.

El texto permite autorizar la fabricación, comercialización y uso del amianto acrisolado utilizado en la electrólisis e “instalado o en servicio desde antes del 2005”. La derogación propuesta por la Comisión Europea deberá obtener el visto bueno del Parlamento Europeo en seis meses, un periodo que estará marcado por las elecciones, como señala el Departamento de Salud y Seguridad del Instituto Sindical Europeo. Si en este periodo el Parlamento no aplicara su derecho de inspección, el texto se considerará como adoptado. Para la Comisión, ocupada en la protección de los trabajadores y en la prohibición del amianto, supone un paso atrás.