Profesor Antonie, economista espiritual

Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2006
Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Francis Antonie, economista experimentado y antiguo activista del movimiento anti-apartheid, nos habla sobre política y las necesidades académicas de su continente, África.

Algunos colegas me advirtieron sobre lo que supone entrevistar a un profesor. Como joven reportero, a menudo te puedes encontrar con dos tipos de situaciones, ambas molestas. En una de ellas, el entrevistado va a considerarte como un novato y será de lo más superficial en sus respuestas, evitando entrar en cualquier tipo de detalle (sobre todo que pueda resultar periodístico). En la otra situación (en casos excepcionales) el profesor te considera como un colega más y te lleva a su sofisticada jerga técnica, haciendo teorías espontáneas, y a pesar de la respuesta, será difícil que escribas una buena historia.

No surgen muchos problemas de la entrevista con el Profesor F. Antonie. Habla de forma tranquila y llana. Y deseando explicar las cuestiones con detalle. No me considero en absoluto un experto en sus cuestiones, ni sobre la Iglesia de Maronite o la estructura económica de África.

Como jefe de la principal escuela de administración, la Facultad de Desarrollo y Dirección Pública de la Universidad de Witwatersrand, de Johannesburgo, Antonie puede ser considerado como uno de los líderes académicos de su continente. Es, además, director de la Escuela Saint Agustine, la primera universidad católica de Sudáfrica. Dicha institución abrió sus puertas en julio de 1999.

A sus cuarenta años, el profesor Antonie pasó a formar parte del Standard Bank, el banco más importante de África. Aquí trabajó como economista de gran experiencia y, más tarde, como el especialista más veterano de un grupo de trabajo sobre análisis político.

Alguna de sus grandes teorías fue la creación del Business Trust, comprometiéndose con la política del gobierno sobre el programa de empleos públicos. “Disfruté en la fundación del Business Trust con el Presidente del Banco, Conrad Strauss. El Trust combina los recursos del negocio económico y del gobierno en aras del interés común para realzar el logro de objetivos nacionales. Además, me gustó participar en los programas sobre trabajos públicos. Intenté dar un empujón a los altos niveles de paro del país.”

Peligro para la moral

Antonie, además, nunca se ha cortado a la hora de cruzar fronteras: durante 5 años fue miembro del grupo Àfrica en el Foro Económico Mundial, al igual que ayudó al Vaticano a coordinar el año Jubileo de 2000, sobre todo con respecto a la política para ayudar a perdonar la deuda. “El problema con esta cuestión es de índole ética: si se perdona toda la deuda, los políticos incurrirán de forma irresponsable en más deuda.” Antonie decidió cumplir un principio general: no perdonar la deuda”.

“Pero –sonríe- ¡permitimos el 100% de excepciones a esta regla!” Antonie se reafirma en que los jóvenes de hoy encaran una lucha sin precedentes. La juventud tiene mayores retos que en tiempos pasados, tiene que afrontarlos y moldear su identidad. En el mundo de hoy, es fundamental que uno tenga claros sus valores para la vida y el trabajo. Sin embargo, la base ética en un ambiente secular está en continuo desafío.

Equilibrio en el Este medio

Antonie fue criado como Maronite, miembro de la Iglesia Católica que conservan su propia liturgia y jerarquía. Sus raíces árabes los convierten en pieza clave para el diálogo entre Oriente y Occidente, afirma Antonie. “Siento que puedo jugar un papel importante para establecer un poco de equilibrio en Oriente Medio.”

En las décadas de los setenta y ochenta, Antonie participó en un movimiento anti-apartheid y fue detenido. ¿Cómo le ayudó su religión a aguantar esos tiempos de lucha política y social? “En los momentos de crisis es cuando de verdad nos enfrentamos a nosotros mismos. Cuando se desmorona la base en la que tú creías de otra manera, el poder de la oración y la reflexión llega a manifestarse. Sin embargo, al mismo tiempo, estas dificultades son también momentos de crisis para nuestra fe.”

Lo que es importante, considera Antonie, es que uno tenga esperanza. “Tener esperanza no es fácil. Uno puede tener muchas frustraciones –con los fallos de uno mismo y los de los demás-. Sin embargo, es parte del ser humano: del modo torcido en que está tallado el Hombre no podemos esperar rectitud absoluta.”

Aunque ha vuelto a dar clases, se halla por entero metido en los trabajos del mundo de la banca y la economía. “El principal objetivo del gobierno de Sudáfrica debería ser ayudar a erradicar la excesiva tasa de paro –alrededor del 40%-. Dos requisitos deberían cumplirse: las intervenciones deberían ser lo más extensas posibles pero además sostenibles”.

“Desarrollo humano en un 5%”

Antonie se describe a sí mismo como un “economista moderado”. “En esencia, soy liberal, pero conozco los límites del mercado: por ejemplo, puede llevar a la marginalidad y eso es por lo que creo en una conjunción entre la oferta y la demanda con control. Cuando llega el ‘apoyo’ de la Unión Europea y de Estados Unidos, no hay manera de que el mercado funcione. Lo que África necesita no es ayuda sino comerciar.”

“La Iglesia juega un papel importante en la economía, deberíamos recordar más a menudo la obligación social del honor individual como personas, hechas a imagen de Dios -no sólo como consumidores-. Esto ayudará a fomentar la cohesión social, un reto muy importante en una sociedad con una increíble desigualdad.

Antonie es cauto con la oleada de movimientos religiosos extremistas, de los cuales piensa que están sobrepasando los límites-. “Está creciendo un fundamentalismo en todas las religiones. Para mí, las creencias se predican a veces de mala manera. Pero no quiero extenderme en este tema: ¡seguro que con esto ya es suficiente para que me escriba algún teólogo!”.