Promoción del cine: ¿proteccionismo o necesidad cultural?

Artículo publicado el 16 de Julio de 2007
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Artículo publicado el 16 de Julio de 2007

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Los realizadores de cine europeo se benefician de múltiples maneras de fondos públicos mientras Hollywood protesta.

(ARTÍCULO INICIALMENTE PUBLICADO EL 12 de mayo de 2004) En mayo, los amantes del cine se dirigen a Cannes, capital clandestina del cine donde de forma frecuente se premian películas “europeas” diferenciadas de las denominadas holliwoodienses. Desde hace algunas semanas la industria cinematográfica de EE.UU. se encuentra molesta: Hollywood, que debe mantenerse sin ayudas públicas, ha criticado la decisión de la Comisión Europea de renovar la ayuda financiera durante 2007 para la producción cinematográfica europea a través del programa MEDIA-Programm, cuyo presupuesto ha aumentado de 400 a 493 millones de euros. En el fondo de la cuestión está el proteccionismo. Ante el “ataque” de Hollywood, la por entonces Comisaria para Educación y Cultura -Viviane Reding- defendió que el Programa MEDIA era necesario para “el desarrollo de la creación cultural” y conveniente para proteger al cine europeo “de la posible presión externa”.

Promoción de la diversidad

El largometraje lleva la voz cantante en la orquesta de la política cultural europea y también en los coros nacionales. Sin embargo, todos conocen lo sensible y solicitado que está el largometraje. Por eso se le permiten ciertos costes: cada año se le conceden más de mil millones de euros de subvenciones nacionales y regionales y más de 80 millones de fondos europeos (MEDIA, Eurimages). Las ayudas se efectúan sobre todo en forma de subvenciones directas a los productores cinematográficos, pero también a los servicios relacionados con el cine como el préstamo o la proyección de películas. (Véase Europa Cinemas).

El primer y mayor programa de ayudas para la creación cinematográfica es el Programa MEDIA. Su objetivo es la formación en el sector audiovisual, el desarrollo de proyectos de producción, la venta de películas, la promoción de la industria cinematográfica europea en todo el mundo, y last but not least, el fortalecimiento e impulso de la diversidad europea. “Se trata en este caso de un sector cultural especialmente importante, ya que juega un papel esencial en el desarrollo de la identidad europea”, afirmaba Reding. Lo que quiso decir en concreto sobre la identidad europea es un enigma. En cualquier caso, hay que felicitarse por la continuación de las ayudas a nivel europeo para promover la diversidad europea.

Sin embargo, la heterogeneidad de las condiciones de producción en Europa son notables. En un país culturalmente exportador como Francia dominan unas muy diferentes a las de Reino Unido, donde las ayudas son permitidas sobre todo, cuando revierten de nuevo en la economía inglesa. Muy diferente y no tan de color de rosa es la situación en el este de la UE.

El último objetivo de los fondos Eurimages es reflejar otras facetas de esa diversidad europea. El programa del Consejo de Europa para la coproducción (90% del presupuesto), distribución y proyección de películas europeas existe desde 1989, habiendo coproducido desde entonces más de 900 películas y contando en la actualidad con más de 30 países asociados. Eurimages ayuda a cines que no se benefician de las ayudas del Programa MEDIA.

Eurimages y Media muestran que unas ayudas uniformes a nivel europeo para promover la diversidad europea pueden contribuir a igualar para las producciones europeas los perjuicios de una limitación cultural intraeuropea o mundial. Sin embargo, esto podría distorsionar la competencia, ya que proporciona ventajas a las producciones europeas sobre los competidores de otros países, lo que se traduce en negativas consecuencias para la igualdad de oportunidades a nivel internacional.

Sin embargo, parece sensato realizar alguna consideración sobre la política cultural. Ejemplos para ellos son la European Film Promotion, un amplio grupo de trabajo compuesto por 22 países que se encarga de vender y representar las películas europeas en el extranjero, o la European Film Academy, que organiza cada año los European Film Awards. Ambas instituciones están subvencionadas por el Programa MEDIA.

¿Existe el cine europeo sólo por las subvenciones?

Doris Kirch, de Blue Angel Filmproduktion, opina que, de hecho, ningún productor europeo puede quejarse, ya que tanto a nivel europeo como nacional “pueden darse por muy satisfechos“. Señala sin embargo las desigualdades entre los países del este y oeste europeo, lo que se traduce por ejemplo en que muchas películas alemanas se produzcan en Praga, porque allí es más barato. Por otra parte, hay que tener también en cuenta que muchos proyectos renuncian a las subvenciones de la UE porque quieren conservar su libertad artística que ven amenazada por las condiciones recogidas en las ayudas europeas.

Esto es de seguro lo que Hollywood quiere escuchar. Al menos mucho más que recordar el dato de que en el Festival de Cannes de 2004, 11 de las películas a concurso en la sección oficial habían recibido subvenciones del Program MEDIA y otras dos de Eurimages.