Prostitución y SIDA a salto de mata

Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2006
Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Asociaciones de prostitutas marcharon a través de París para denunciar el impacto de la prohibición de “hacer la calle” como medida preventiva contra el SIDA.

Las prostitutas parisinas salieron a las calles de París ataviadas con sus prendas de trabajar para manifestarse el 30 de noviembre pasado. Por vez primera, hicieron campaña para que el gobierno sea más activo en la lucha contra el SIDA. Según ellas, el mensaje del gobierno no está claro. No sólo la política del gobierno sobre prevención del SIDA entre las trabajadoras sexuales es defectuosa, también es contraproducente. En el punto de mira están las Leyes de Seguridad Interior (LSI) que prohíben “hacer la calle” a las prostitutas. Para las trabajadoras sexuales francesas esta prohibición dificulta la prevención del SIDA.

Un problema geográfico

“Esta prohibición es catastrófica”, clama Françoise Gil, investigadora del Centro Superior de Estudios Sociológicos de Francia (EHESS) y Presidenta de Femmes de droits, droits de Femmes (Mujeres de derechos, derechos de mujeres). El ministro Nicholas Sarkozy alega que se ha ocupado del problema de la prostitución, y que lo que ha hecho es desplazar a las prostitutas hacia los suburbios. Introducidas en 2003, las Leyes de Seguridad Interior hicieron de la oferta pasiva de sexo un delito. Bajo la legislación presente, las trabajadoras sexuales se arriesgan a cumplir 6 meses de prisión y a pagar una multa que asciende hasta los 3.750 euros por "oferta pasiva", a pesar de que Francia tolera la prostitución.

Françoise Gil argumenta que para evitar ser arrestadas por la policía, las trabajadoras sexuales han abandonado sus lugares nocturnos comunes y han huido hacia los bosques en los suburbios. Cadyne, de 23 años, prostituta y estudiante de derecho, confirma que “aunque haya tantas prostitutas como antes, ahora se esconden para escapar de la represión policial”. “Nuestras condiciones laborales han empeorado en los últimos años”, sostiene.

El impacto de este éxodo sobre la prevención del SIDA es patente. La asociación parisina de las trabajadoras del sexo transexuales (PASTT) organiza rondas nocturnas para encontrarse con prostitutas, distribuir preservativos e informarles acerca del riesgo del SIDA. “Sin embargo, no podemos ir hasta los bosques y las rutas de motocicletas en las afueras de París; nos faltan los fondos y los recursos humanos necesarios”, declara Camille Cabral, Presidenta de la Asociación.

Un grupo vulnerable al SIDA

Información de ONUSIDA sugiere que las trabajadoras sexuales no son más proclives que otros grupos poblacionales en Europa a contraer SIDA. No obstante, ciertos grupos, como las trabajadoras del sexo transexuales y las prostitutas que inmigradas desde Europa del Este o África son más vulnerables a la enfermedad. La información reciente publicada en el informe de ONUSIDA de 2006 revela que 22.000 personas en Europa Occidental han contraído el SIDA, en comparación con las 270.000 que lo hicieron en Europa del Este.

Sin embargo, la investigación en el Centro de Cruz Roja en París, en Moulin-Joly, muestra otra realidad. Las prostitutas africanas, casi todas de Sierra Leona, Nigeria, Camerún y Costa de Marfil, contraen el SIDA como muchas de las mujeres en sus países natales. Los niveles de del SIDA alcanzan casi al 10% de estas mujeres. En contraste, no se identificaron casos de SIDA entre las mujeres provenientes de Europa del Este, que afirman usar preservativos de forma regular. Gil, quién trabajó en el estudio, no obstante matiza que “muchas de ellas solicitan abortos a la vez que se declaran solteras”. A su entender, hay sospechas de que sus proxenetas se acuestan con ellas sin usar ningún tipo de método anticonceptivo, poniéndolas en riesgo. Françoise Gil concluye que “a menudo, las trabajadoras sexuales extranjeras están mal informadas y son más temerosas con las instituciones desde la entrada en vigor de la prohibición de hacer la calle”. Las localidades de los suburbios están mal equipadas y no cuentan con fondos necesarios para lidiar con el nuevo flujo de prostitutas.

Violencia moral y física

“Las prostitutas están cada vez más estigmatizadas por la sociedad”, afirma Cadyne. Como prostituta, le cuesta obtener préstamos de bancos, alquilar un apartamento o hacer valer sus derechos individuales. Las injusticias no se detienen ahí. Las trabajadoras sexuales temen la represión policial. Según Cadyne, “las prostitutas son multadas, arrestadas regularmente y, aquellas que trabajan en camionetas, amenazadas con perder sus permisos de conducción”. En un informe publicado en 2005, los sociólogos Mossuz-Lavay y Handman advierten que la brutalidad policial va en aumento. Es más, los preservativos usados por los trabajadores sexuales masculinos con frecuencia son confiscados y tomados como prueba de prácticas de prostitución. “Un joven trabajador sexual rumano del barrio parisino de Porte Dauphine se negaba a llevar preservativos, pues creía que la policía lo arrestaría con más facilidad”, confirma Gil. No obstante, la presidenta de PASTT niega que esto sea así, al menos en la comunidad transexual.

Los líderes de asociaciones coinciden, sin embargo, en que los oficiales de policía no tienen el suficiente entrenamiento para lidiar con la prostitución. “Contacté con la Prefectura de policía para ofrecerles cursos de entrenamiento para los policias, pero mis propuestas nunca fueron tomadas en cuenta”, retoma Camille Cabral. Una fuente del cuerpo de policía confirma que “la policía no recibe cursos especiales para lidiar con prostitutas. Estamos entrenados para dar la bienvenida a mujeres que son asaltadas o acosadas, lo cual incluye por supuesto a las trabajadoras sexuales”. Aun así, la policía nunca recibe ningún entrenamiento para tratar con víctimas masculinas: “creemos todavía que los hombres son psicológicamente más fuertes que las mujeres”, se afirma desde instancias policiales. Y prosiguen: “Las prostitutas son víctimas, nunca nos olvidamos de eso”.

La victimización de las prostitutas queda cada vez más en entredicho. La prostituta Cadyne señala que esta actitud explica las prohibiciones de hoy en día. Una prohibición que, en cualquier caso, ha desplazado los problemas en vez de resolverlos.