Protegiendo la economía italiana

Artículo publicado el 27 de Febrero de 2006
Artículo publicado el 27 de Febrero de 2006

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El escándalo bancario acaecido en Italia a finales de 2005 no fue una mera tragedia confinada en los límites de ese país. La credibilidad de todo el sistema de libre mercado de la Unión Europea quedó puesta en entredicho. Otras controversias han empezado a emerger en la agenda económica europea.

El temporal financiero italiano salió a la luz pública el pasado verano, después de que el Banco Central de este país, dirigido por Antonio Fazio, bloqueara los intentos de adquisición de dos bancos italianos, Banca Antonveneta y Banca Nazionale del Lavoro (BNL), por un grupo bancario holandés (ABN AMRO) y otro español (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, BBVA). Poco después de rechazar las maniobras de los dos grupos extranjeros, Fazio hizo público su apoyo al interés demostrado por Banca Popolare Italiana (BPI) y el grupo asegurador Unipol por hacerse con Banca Antonveneta y BNL respectivamente, demostrando su oposición a que bancos italianos cayeran en manos de operadores foráneos.

Adrian Michaels, corresponsal del Financial Times en Milán, ha señalado que Fazio abiertamente se oponía a que los bancos del país fueran controlados por grupos extranjeros. "En sus más de 12 años como gobernador, ningún grupo extranjero pudo hacerse con las riendas de un solo banco italiano. (Fazio) Creía que los bancos italianos tenían que crecer y sanearse antes de ser expuestos al Mercado global de fusiones y adquisiciones."

El 27 de Julio, el periódico italiano Il Corriere della Sera publicó una conversación entre Fazio y el presidente de BPI, Gianpiero Fiorani, grabada por investigadores de la magistratura. La trascripción desvelaba maniobras más que cuestionables del entonces gobernador del banco central.

En la conversación entre los dos banqueros, Fazio aseguraba a Fiorani que la adquisición de Banca Antonveneta por parte de BPI había sido aprobada por el Banco Central. A continuación, Fiorani daba las gracias a Fazio por su apoyo con estas palabras: "Tonino, estoy abrumado. Tengo los pelos de punta, gracias, gracias… Te daría un beso en la frente ahora mismo si te tuviera delante".

La revelación de esta conversación íntima entre Fiorani y Fazio no tardó en provocar la ira de las instituciones financieras europeas. El Banco Central Europeo pidió la dimisión de Fazio; la Comisión Europea inició acciones legales contra el Banco de Italia por atentar contra las normativas del libre mercado comunitario; ABN AMRO, que había sido claramente perjudicado por la acción del banco central italiano, exigió una explicación sobre el asunto.

Amenaza de un nuevo Tangentopoli

Tras casi seis meses de caos y parálisis, los magistrados italianos pudieron finalmente poner fin al embarazoso tiempo muerto que siguió a la controvertida conversación telefónica entre Fazio y Fiorani, que había minado la reputación de la principal institución financiera italiana.

Las investigaciones condujeron al arresto de Fiorani y otros cuatro banqueros, acusados de asociación delictiva, forzando asimismo la dimisión de Fazio al frente del banco central. Conforme progresaban las indagaciones, Fiorani no tardaría en revelar que numerosas figuras políticas y banqueros italianos estaban también implicados en el escándalo.

Dentro del sector financiero, Giovanni Consorte, antiguo presidente de Unipol, fue identificado como el cerebro de una maniobra ilícita de mayor alcance ligada a las adquisiciones de Banca Antonveneta y BNL. Entre la elite política, el primer ministro Berlusconi y Piero Fassino, líder de los Demócratas de Izquierda, fueron citados por los investigadores como sujetos próximos a Fiorani y Consorte, Aunque ninguno de ellos ha sido formalmente acusado, Michaels, del Financial Times, ha apuntado que "los escándalos bancarios demuestran que el proteccionismo está fuertemente enraizado a ambos lados del espectro político".

Muchos italianos temían encontrarse frente a una nueva Tangentopoli, aunque un destacado analista financiero italiano de la City londinense ha señalado que "no hay evidencia de que la totalidad del sistema financiero de Italia sea corrupto. En cualquier caso, la lección que esta controversia debe enseñarnos es que Italia tiene que abrirse a la economía global sin discriminar a sus compañeros de negocio."

El futuro del papel financiero de Italia en Europa

Mientras las investigaciones sobre el escándalo financiero italiano prosiguen, determinados analistas cuestionan la viabilidad futura del sistema bancario de este país. Con ocasión de la toma de posesión de Mario Draghi, antiguo vicepresidente de Goldman Sachs International y oficial del Tesoro público, como nuevo gobernador del Banco de Italia, el semanario norteamericano Newsweek expresaba el extendido temor de que "el papel financiero de Italia en Europa nunca vuelva a ser el mismo".

No obstante, la todas las instituciones de la UE y los agentes económicos han aplaudido el nombramiento de Draghi, mostrando el convencimiento de que abrirá una nueva era de transparencia en el sistema bancario italiano. Draghi es conocido por ser un defensor de la política de privatizaciones y no favorecerá ningún tipo de medidas proteccionistas como las promovidas por Fazio.

ABN AMRO, que finalmente ganó el control de Banca Antonveneta, también ha mostrado su optimismo en relación al nombramiento de Draghi. Jochem Laarschot, portavoz del banco holandés, ha manifestado que "hemos estado en una auténtica montaña rusa durante medio año después de lanzar nuestra oferta. Por suerte, el viaje concluyó y estamos por fin satisfechos con el desenlace positivo de nuestra operación sobre Banca Antonveneta."

BBVA, por su parte, decidió no renovar su oferta por BNL, que al final ha sido adquirido por el grupo francés BNP Paribas. Sin embargo, González Patiño, portavoz del BBVA, prefiere guardar silencio y no hacer comentarios cuando es preguntado por su opinión sobre el escándalo, dando a entender que su banco prefiere olvidar todo el episodio.

En el momento en el que la tormenta financiera parece haber concluido, el papel de Italia en el ámbito europeo de los negocios continúa sin estar del todo claro. Se han introducido reformas legislativas para transformar la dirección del banco central, concediendo también mayor capacidad de vigilancia a las entidades privadas sobre la gestión de esta institución. A pesar de ello, ahora que una nueva debacle financiera parece dibujarse en el horizonte polaco como consecuencia de prácticas proteccionistas similares, resulta evidente que una reforma de mayor calado será necesaria. La UE tendrá que intervenir y modificar las actuales directivas bancarias para limitar los poderes de las entidades reguladoras de cada país a la hora de bloquear las fusiones y adquisiciones de carácter transnacional.