Provocaciones innecesarias en Irán

Artículo publicado el 22 de Mayo de 2007
Artículo publicado el 22 de Mayo de 2007
Las críticas a Mahmud Ajmadinejad y su proyecto para convertir el país en una potencia nuclear no dejan de crecer.

“Los comentarios acerca de la disputa sobre el poder atómico están siendo agresivos y usan términos desagradables, dando la impresión de que la discusión sobre la cuestión nuclear se basa en la testarudez de las partes”, escribía en enero el diario Jomhuri-e Islami en una carta abierta al Presidente de Irán Mahmud Ajmadinejad. Hay voces que le acusan de provocaciones innecesarias a Occidente con el riesgo de que les sancionen. Según muchos diarios iraníes el presidente trata de distraer la atención del público de otros temas internos más delicados, como la subida del precio del petróleo. Una crítica explosiva tanto más seria cuanto que el diario Jomhuri-e Islami es la voz interpuesta del Líder de la Revolución, Ali Jamenei, nada sospechoso de ser amigo de Occidente.

Resentimientos crecientes

Mientras Occidente impone sanciones cada vez más duras para que Irán se avenga a las reglas de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, la oposición al gobierno iraní crece. Entre los opositores al radicalismo islámico del gobierno no sólo se encuentra Mohammed Jatami, el predecesor de Ajmadinejad en la jefatura del Gobierno y gran aperturista del régimen. Entre los conservadores partidarios del poderoso Director del Consejo para la Mediación, Hashemi Rafsanjani, también crece la intranquilidad. El grupo, con enormes intereses económicos en el país, aboga por una reconciliación con Occidente para permitir nuevas inversiones internacionales muy necesarias. Las sanciones no les interesan para nada.

En Abril, un diputado de la oposición, Waliollah Shoja Purian, aprovechó una sesión de debate parlamentario para arreglar cuentas con el Gobierno. Criticó que la credibilidad internacional adquirida para el país por Jatami había sido dilapidada, además de la estabilidad económica que Ajmadinejad heredó al tomar el poder. Purian inquirió cómo era posible que, a pesar de la resistencia de los conservadores, Jatami lograra índices de crecimiento del orden del 7,5% del Producto Interior Bruto anual. En cambio, durante el presente mandato de Ajamdinejad no se han realizado las reformas necesarias para seguir creciendo a pesar de contar con el apoyo de la jerarquía conservadora islámica: crece la inflación y el mercado doméstico se arruina debido a la masiva importación de bienes de consumo.

Falla la política económica

Como resultado de la inflación galopante, los iraníes cada vez están más decepcionados con su presidente. Sobre todo los pobres de las ciudades y el campo, a quienes prometió más oportunidades de trabajo y una distribución más justa de los ingresos estatales por la venta de petróleo. Aunque de todos modos tampoco hubiera logrado esto si se lo hubiera propuesto, pues los conservadores son los que se benefician del sistema corrupto existente. Incluso aunque el presidente decidiera cambiar de postura acerca de la controversia nuclear, los iraníes no están por la labor de aprobar su política social y económica.

Las elecciones del pasado mes de enero conformaron esta tendencia, pues los partidos conservadores y los reformistas unidos se hicieron con la mayoría de los votos en los municipios. Jatami, Rafsanjani y el anterior presidente del Parlamento, Mehdi Karrubi, aparcaron sus diferencias y se unieron contra el partido del gobierno. Durante un encuentro en abril al que asistieron estos tres líderes, participaron otros cien delegados. Muchos de ellos propusieron que las elecciones presidenciales y parlamentarias se desarrollen el mismo día para acortar el mandato de Ajamadinejad y también para evitar su reelección.

La breve estancia en prisión a principios de mayo del antiguo negociador del dossier nuclear, Hussein Musavian, que criticó en repetidas ocasiones la postura gubernamental en el asunto nuclear, muestra el nerviosismo creciente de Ajmadineyad. El experto en cuestiones iraníes, Johannes Reissner, del German Institute for International and Security Affairs en Berlín, lo considera un intento de intimidar a otros críticos. Sea como fuere, el presidente no deja de perder apoyos en su propio campo. La amonestación en público del Líder de la Revolución y el desapego popular pueden frenar su obsesión más que las amenazas de sanciones.

Foto portada: "La vida en las filas conservadoras" de la Escuela teológica de Aqa Bozorg, en Kashan, provincia de Ispahan, mayo de 2007 (Foto, Soudeh/Roozbeh/Farhang/Flickr)