Psicología de animales: ¡Al diván!

Artículo publicado el 3 de Octubre de 2007
Artículo publicado el 3 de Octubre de 2007
Cuando el gato no quiere comer más, el perro se muerde la cola y el caballo tiene miedo a los paraguas, es hora de que un psicólogo de animales los visite.

Anton no utiliza su cajita para hacer sus necesidades. Desde hace algún tiempo su dueña debe arrastrarse y limpiar detrás del sofá. No es agradable, pero era de esperar, pues aunque el servicio de su gato tiene un precioso techo recargado de flores pintadas que gustó sobremanera a su dueña, para Anton es absolutamente impropio y prefiere hacer sus necesidades detrás del sofá.

“En la naturaleza, los gatos nunca irían a una caverna para defecar. Necesitan una vista panorámica, por si se acercan enemigos”, aclara la psicóloga de animales Gabriele Zuske. Su locura animal comienza por una gran pasión por los animales. A lo largo de los años, esta dueña de perros, gatos y caballos ha adquirido mucha experiencia en la educación de animales. Finalmente, esta empleada comercial ha fundado una asociación anónima, ha creado una página de internet y ha abierto su consulta móvil de psicoterapia. Su misión: ayuda para gatos y compañía.

Perro o amo: ésa es la cuestión

Los problemas más comunes son agresividad, trastornos de ansiedad, falta de higiene o el llamado “overgrooming”, el lamerse constantemente partes del cuerpo. “La mayoría de las veces los dueños no tienen la menor idea de que su animal sufre de trastornos de conducta. Sólo después de varios años se les ocurre solicitar ayuda profesional para el extraño comportamiento de su animal”, dice Gabriele Zuske. Entre las terapias que ofrece destaca la terapia de comportamiento, una entrevista intensiva con el dueño en la que se rastrea el origen de las causas del desorden.

La mayoría de los dueños de animales piden que su querida mascota se adapte a sus vidas y conductas: un perro como accesorio de moda, con una correa bañada en oro, un gato que bese cuando el dueño quiera, etc. Cuando destrozan los zapatos, echan hacia atrás las orejas y mueven frenéticamente la cola, es hora de ir al diván.

En realidad, la psicóloga no habla con el animal, sino con el dueño. Los amos deben aprender a comportarse de forma diferente antes de que Muschi, Bello y Anton puedan cambiar su comportamiento. “Esto es lo más difícil de mi trabajo, pues la mayoría no quieren entender que están haciendo algo mal”, dice Zuske.

Homeopatía para perros y comunicación para gatos

Cuando los “padres” de los animalitos son avispados, la mayoría de las veces basta con una sola cita. Aunque ésta tiene su precio: la consulta cuesta unos cien euros. “En la mayoría de los casos, sin embargo, los clientes vienen sólo una vez”, dice sin orgullo. A no ser que se decidan por una terapia a largo plazo con flores de arroyo, homeopatía, masajes o una terapia de colores. Asimismo, Gabriele Zuske ofrece comunicación para animales. Aquí de hecho se solicita una conversación con el animal. “Los animales se comunican en imágenes, así que debo hablar con ellos en imágenes”.

Antes de la terapia está el diagnóstico: no siempre fácil. En un verdadero trabajo de detective, Gabriele Zuske encontró, por ejemplo, la causa de la manía de un gato, que siempre se echaba en el techo de la vecina. ¿La razón? El animal buscaba un contacto visual con su ama cuando ésta quería quedarse sola en casa. A veces la ayuda llega muy tarde, como una familia que había tenido siempre a sus cuatro gatos en habitaciones separadas. Ahí la terapia no pudo cambiar nada. Las fobias no son escasas entre los animales. De forma parecida a los humanos, los cuadrúpedos desarrollan miedos a los espacios cerrados o a ciertos objetos: bolsas crujientes, paraguas, coches. Entonces, la única ayuda la proporciona la terapia de confrontación, que exige tiempo y paciencia.

La moda hoy es llevar al animal al diván. Cada vez más dueños se deciden por enviar a sus cuadrúpedos de comportamiento inusual a una terapia. A menudo, los neuróticos no son los animales, sino sus amos. Cuando la relación no funciona, el trabajo es muy estresante o los amigos ya no llaman, la mascota debe ajustarse el cinturón. Sucede en especial con los solteros de las grandes ciudades que acogen gatos por moda, sin sospechar que la responsabilidad de tener un animal no es en absoluto un asunto romántico. “De tal palo, tal astilla. Sea obeso, nerviosamente patológico o colérico: el animal es tan 'psicópata' como su dueño.” Aun cuando la señora Zuske no se ríe de las manías de sus pequeños pacientes, sí que lo hace de sus clientes. Una visita al psicólogo de animales ayuda no sólo al animal, sino también a sus dueños. Cuando la terapia funciona para el dueño hasta los gatos orinan donde deben orinar.