¿Puede Internet ayudar a transformar Bosnia?

Artículo publicado el 22 de Agosto de 2012
Artículo publicado el 22 de Agosto de 2012
“En Bosnia no tienen carreteras, pero tienen Facebook”. Esta sentencia en firme no proviene del país báltico, sino de la película biográfica sobre Mark Zuckerberg, La red social (2010). Aunque pueda parecer una idea simplista, es la pura verdad. Bosnia hoy en día se encuentra en una situación caótica.
Las divisiones étnicas persisten y el país se ha transformado en un puzle político-administrativo en el que los trámites son interminables. Sin embargo, la llegada de Internet y de las redes sociales podría contribuir discretamente a una evolución social profunda y sostenible.

En febrero de 2012 se celebró por primera vez en Sarajevouna conferencia sobre la responsabilidad política y las nuevas tecnologías. Investigadores, periodistas, activistas de la región, así como del mundo árabe o de los Estados Unidos, se reunieron en la ciudad para debatir acerca de la vigilancia ciudadana por parte de los gobiernos o sobre cómo Internet puede contribuir a crear movimientos cívicos. Los representantes de los partidos políticos, que habían sido invitados para explicar cómo se comunican en la red, se convirtieron en el blanco de las críticas. “Todos los partidos tienen cuentas de Facebook, Twitter y YouTube, pero solo las utilizan como un nuevo método publicitario. No existe diálogo, ni interacción con los electores”, considera Damir Kapidžić, investigador en Ciencias Políticas de la Universidad de Sarajevo. “Solo dos partidos han realizado actualizaciones después de las elecciones”, sentencia. Una de las razones es la falta de cultura del diálogo en las redes sociales. De hecho, Internet se instaló en la sociedad bosnia entre 2004 y 2007. Aunque la red continúa desarrollándose rápidamente, hace falta tiempo para que los ciudadanos se adueñen plenamente de todo su potencial.

De la corrupción al clientelismo

“Puedes ser ingeniero, universitario o astronauta, pero si no cuentas con una red sólida, tus elecciones van a estar muy limitadas”.

Desde los Acuerdos de Dayton, el sistema político de Bosnia y Herzegovina parece un juego de estrategia para locos: tres entidades con estatutos diferentes, una federación compuesta por dos distritos bosnios y croatas, una república serbia, un distrito neutro gestionado en parte por la ONU, una presidencia elegida cada cuatro años compuesta por un serbio, un croata y un bosnio, quienes gobiernan por turnos cada ocho meses… Todos estos elementos han permitido lograr una relativa estabilidad, pero no una cohesión nacional. La corrupción y el clientelismo permanecen y frenan el desarrollo del país. Gran parte de los electores votan en función de sus intereses étnicos, lo que exime a los elegidos del compromiso y de la responsabilidad. “Los partidos políticos o están al servicio de una etnia, o son multiétnicos y populistas”, explica Damir Kapidzic. “Y los periódicos también están ligados a un partido o a un grupo étnico”.

Desde su cuenta de Twitter, Tariq Kapetanovic no duda en interpelar públicamente a los ministros sobre cuestiones locales. Sentado en la terraza de su cibercafé, situado en un barrio en el que vivían los apparatchik en la época de Tito, al noroeste de la ciudad, se muestra afable y bromista con facilidad. Sin embargo, su recorrido no ha sido de los más simples. Atrapado en Sarajevo durante el asedio a la ciudad, tuvo que esperar al fin de la guerra para irse a estudiar Periodismo a los Estados Unidos. A su vuelta, descubrió que sus títulos no eran válidos en Bosnia. “Estudié Ciencias Políticas, pero no quería comprometerme y convertirme en un prisionero dentro de un sistema clientelista. Por eso decidí abrir un cibercafé (el KA5aCafe, N. de la R.). Así puedo ganarme la vida sin atarme las manos”. Paralelamente, ha comenzado a bloguear acerca de la vida diaria en Sarajevo y sobre el impacto de la política a escala local. Hoy, divide su vida entre el cibercafé y su trabajo de consultor de relaciones públicas en las redes sociales para distintas marcas, e incluso para un joven partido político. Tariq Kapetanovic, optimista cuando evoca la evolución de las tecnologías en Sarajevo, no lo es tanto en relación con el mundo político y la corrupción que le rodea: “Puedes ser ingeniero, universitario o astronauta, pero si no cuentas con una red sólida, tus elecciones van a estar muy limitadas. Mucha gente no encuentra trabajo por eso. El cambio llevará tiempo, ya que esta mentalidad está muy anclada en la sociedad”.

“Lo único que podemos hacer es seguir luchando”

Existen diferentes vías alternativas: los portales en línea como Klix o Buka, muy frecuentados por los jóvenes, dependen mucho menos de los partidos y de los grupos étnicos que la prensa y la televisión. Otras iniciativas también podrían llegar a influir en el sistema mediático como la de Ermin Zatega. Desde hace seis años, este coloso de ojos claros investiga para el Center for Investigative Reporting, uno de los poco medios de comunicación completamente independientes. Desde asuntos de corrupción locales hasta la apropiación de recursos naturales por parte de empresas privadas, nadie puede escapársele. Sin embargo, Ermin no oculta su escepticismo sobre el futuro del país: “A veces tengo temporadas de optimismo, pero no en este momento. Siento que estamos perdiendo la batalla contra la corrupción. Como sociedad, como periodista y como ser humano. Lo único que podemos hacer es seguir luchando”.

Y eso es lo que hace sin descanso Zašto ne, una asociación que se encarga de promover iniciativas sociales en torno a las nuevas tecnologías. Aunque al comienzo, a principios de la pasada década, se centró en los movimientos pacificadores, la estructura se ha transformado progresivamente en una plataforma para proyectos que utilizan Internet de forma militante. El exiguo local de la organización se esconde en un barrio en el que los bloques de edificios al estilo de los años sesenta rodean zonas de césped amarillento a causa del sol de julio. Parece que nada moderno puede nacer aquí: un sentimiento que Tijana Cveticanin desecha al evocar Istinometer, un sitio de Internet que comprueba los hechos para exponer las promesas deliberadamente contradictorias o engañosas de los políticos. En definitiva, una forma de ayudar a los bosnios de todas las etnias a comprender los intereses políticos.

¿Y si las tecnologías influyeran directamente en la política? “Desde hace 20 años, Bosnia se mantiene en un estado de apartheidétnico”, consideran los miembros del Partido Pirata bosnio. Siguiendo el modelo de sus homólogos europeos, quieren crear una estructura independiente de las influencias nacionalistas que se apoye en la responsabilidad individual de sus miembros, creando a su vez una visión colectiva. Una auténtica paradoja en Bosnia, donde los partidos están constituidos mayoritariamente según el modelo “una etnia, un jefe, una estructura”. La idea está aún en estado embrionario, pero el colectivo se toma su tiempo para crear un movimiento creíble y sostenible. “Incluso aunque mucha gente no comprende realmente todas nuestras acciones, reaccionan positivamente a la palabra pirata. Esto puede parecer banal, pero para nosotros es la señal de que los bosnios ya no aceptan la inercia del sistema y reclaman una alternativa”.

Este artículo forma parte de Orient Express Reporter II, una serie de reportajes sobre los Balcanes que ha sido desarrollada por cafebabel.com entre 2011 y 2012. Este proyecto ha sido cofinanciado por la Comisión Europea y cuenta con el apoyo de Allianz Kulturstiftung. Nuestro agradecimiento al equipo de cafebabel.com en Sarajevo. Puedes unirte a su grupo en Facebook clicando aquí.

Fotos: portada, (cc) guerry-monero/Flickr; texto, © Alfredo Chiarappa. Video: piratskapartijaBA/YouTube.