¿Pueden los europeos confiar en Hamás?

Artículo publicado el 27 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 27 de Marzo de 2006

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La victoria de Hamás en los territorios palestinos pone a la UE en un aprieto. ¿Es ético negociar con terroristas que han sido elegidos democráticamente? Cinco preguntas y sus respuestas.

Tras su victoria sobre Al Fatah el pasado 25 de Enero, Hamás conforma el gobierno de la Autonomía Palestina (AP) bajo el mandato del primer ministro Ismail Haniyeh. La meta principal de la AP es la creación de un Estado islámico en el territorio del actual Estado de Israel, en tierras al oeste del Jordán así como en la Franja de Gaza.

Esto supone un dilema para la Unión Europea. Por un lado, la Unión desea contribuir al desarrollo de estructuras democráticas en la AP. Sin embargo, en 2003, la Unión clasificó a Hamás como organización terrorista. ¿Afectará la subida al poder de esta organización a la ayuda económica europea para la AP?

¿Cuáles son los orígenes de Hamás?

Están relacionados con la organización egipcia Hermanos Musulmanes, creada en El Cairo en 1928. Los Hermanos Musulmanes operaron en la banda de Gaza mientras estuvo bajo administración egipcia. Esta situación terminó en 1967 cuando Israel ocupó el área tras la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, muchos palestinos se han unido a los Hermanos Musulmanes.

En 1988, la organización armada se dio a sí misma un estatuto y el nombre de Hamás. La palabra árabe es una abreviatura de la frase "Movimiento Islámico de Resistencia" y su significado literal es “fervor”.

¿Cuál es la postura de Hamás con respecto a Israel y los judíos?

En su Carta fundacional, Hamás se adhiere a un violento antisemitismo e invoca al Islam como fuente legitimadora de esta ideología. Según éste, Palestina entera es un regalo de Dios a los musulmanes. Cada musulmán tiene la obligación de luchar contra la influencia del "sionismo mundial" (art. 32) y por la liberación musulmana de la “ocupación judía” (art. 15).

En este mismo texto, la matanza de judíos se justifica con referencia al profeta Mahoma, que dijo: “La hora de la justicia sólo llegará cuando los musulmanes ataquen y eliminen a los judíos, de tal suerte que los judíos se ocultarán y cada árbol y piedra dirá: Oh musulmán, oh siervo de Alá, tras de mí hay un judío, ven y mátale” (art. 7).

“Soluciones pacíficas” se rechazan: “No hay más solución [...] que la Yihad” (art. 14). “Yihad” significa “esfuerzo”. La Carta se refiere con ello a la “pequeña Yihad”, la guerra para defender el Islam: “Sólo el acero puede romper el acero” (art. 36). Sin embargo, Hamás fomenta en segundo plano la “Gran Yihad”, el ataque contra el pecado en la vida diaria.

¿Cuáles son las actividades de Hamás?

La labor de Hamás se apoya en tres pilares básicos. En primer lugar, desde la insurrección en masa de los palestinos en 1988 o primera Intifada la organización lleva a cabo ataques de muyaidínes (luchadores) contra civiles y soldados israelíes. Según Wikipedia, durante la segunda intifada (septiembre 2000 – mayo 2003) estos “guerreros de la Yihad” asesinaron a más de 200 personas.

En segundo lugar, Hamás y sus “organizaciones benéficas” cercanas ponen en funcionamiento escuelas, hospitales y otros servicios públicos. De esta manera se compensa la falta de una infraestructura social estatal en la Franja de Gaza, y es una de las causas del prestigio de esta organización entre la población palestina.

Desde hace poco, existe un tercer pilar: la labor de gobierno

¿Quién financia a Hamás?

El "Instituto israelí del Plan de Acción Internacional para Combatir el Terrorismo" atribuyó a Hamás una “robusta prevención financiera” antes de su subida al poder. La organización recibe financiación de entidades no oficiales en Arabia Saudí, los Estados del Golfo e Irán, así como de una amplia red de “organizaciones benéficas”. Un gran número de musulmanes contribuyen a estas últimas con un tributo de caridad o zekat. Estas organizaciones hacen uso de las contribuciones en parte con fines sociales. El resto está destinado a la financiación de la lucha armada de Hamás.

En su faceta gubernamental, Hamás se encuentra ante un problema financiero. Israel retiene actualmente ingresos provenientes de impuestos y derechos de aduanas pertenecientes a la AP por un valor aproximado de 55 millones de dólares. La AP necesita urgentemente estos fondos para el pago de sus 160.000 empleados.

¿Debería colaborar la UE con Hamás?

Las preocupaciones básicas de la UE en Oriente Medio son hallar una solución al conflicto mediante la consolidación de los dos Estados y la condena del terrorismo. Con ello, la Unión se encuentra en total oposición a los fines de Hamás, ya que esta organización continúa negándose a entregar las armas y a reconocer el Estado de Israel. Debido a ésto, ¿deberían ser suspendidos los pagos anuales a Palestina por valor de 610 millones de dólares?

La respuesta es una doble negativa. Por un lado, la economía palestina se encuentra en crisis desde la segunda intifada, y viviendas para refugiados, libros de texto y fondos para la formación de funcionarios se precisan más que nunca. Ayudas de este tipo servirían para fomentar la democracia y crear una (modesta) prosperidad. Por otra parte, estas contribuciones son una medida de presión para refrenar a Hamás: nadie muerde la mano que alimenta. Sin embargo, la UE puede amenazar con la retención de estas contribuciones sólo si está dispuesta a ayudar. De lo contrario, otros Estados islámicos –con otras prioridades– podrían anticiparse.