Puerto Giesing: Múnich también se okupa

Artículo publicado el 14 de Septiembre de 2010
Artículo publicado el 14 de Septiembre de 2010
Con la crisis económica, muchos negocios han echado el cierre. Uno de ellos, los antiguos grandes almacenes Hertie, en la capital bávara, se han convertido en un centro cultural. Esta nueva experiencia ha revolucionado la imagen burguesa de la 'ciudad más al norte de Italia'

Edeltraut, Bernd, Wanitta, Doris y los demás salen en fila del espacio principal del tercer piso de Hertie. Sin embargo, los grandes almacenes, ubicados en el barrio de Giesing, en Múnich, están cerrados desde hace más de un año. Por quiebra.

Tras su cierre, el edificio se ha convertido en un centro cultural

Crisis económica, inversiones arriesgadas, Hertie se parece a otras empresas que han depuesto las armas frente al capitalismo. Pero desde el principio, había algo diferente, un movimiento de reacción que que hacía pensar que algo nuevo renacería de las cenizas de este fénix de cemento. A juzgar por las idas y venidas de jóvenes que entran y salen del edificio, ahora llamado Puerto Giesing, debe ser algo atractivo. Pero sigamos un orden. El año pasado, Hertie cerró y liquidó todo lo que formaba parte de un típico centro comercial: estanterías, percheros, escritorios, mesas, sillas... Todo por dos duros. La multitud se apresuró, como si fuese consciente de asistir a un triste espectáculo con un solo actor: la caída del sistema económico. Entre todas estas personas se encontraban, seguramente, ex empleados que querían asistir al entierro de una parte de su mundo, ver cómo se desprendía de todas sus luces y decoración.

Pero otros ojos se posaban sobre el centro comercial ese día. Otros personajes, espectadores y actores que encarnaban la caída: un ejército de maniquíes desnudos que parecen haber pedido, a la vez que la ropa, la sonrisa que alguien le había impuesto. Un espectáculo macabro y, a la vez, atractivo al que no escaparon los miembros de hitApic, los fotógrafos que cubrían la jornada. No se imaginaban que asistirán a la resurección del lugar.

¿Qué hacer con un edificio entero, vacío, que corre el riesgo de permanecer cerrado y sin utilizar durante varios meses? La respuesta de la ciudad de Múnich llegó rápido y los diferentes espacios han sido abiertos a los jóvenes artistas a cambio de una participación financiera simbólica para pagar las facturas de gas y electricidad. Desde ese día, Hertie, ahora Puerto Giesing, es un desfile de jóvenes que limpian, pintan, se instalan en sus lugares y le dan un ambiente completamente nuevo al edificio. Donde antes había hileras de tiendas, hoy se encuentran talleres de moda, locales de ensayo, diseñadores y dos nuevos clubs donde se celebran conciertos cada semana para un público feliz de contar con una atmósfera tan diferente a la tradicional los nuevos ricos de Múnich. En la planta baja, se improvisan cada día exposiciones, mercados o instalaciones artísticas.

El grupo hitApic, que está formado por Wolfang Filser, Manuel da Coll y Erwin Rittenschober, tiene un pequeño espacio en el segundo piso, un lugar oscuro donde revelan sus fotos, un método que también se convierte un símbolo tangible del vintage, como Hertie, testimonio de la segunda juventud del edificio.Los antiguos empleados tienen también una nueva vida, un nuevo trabajo. Pero al nostalgia les reúne una vez al mes en el bar de antaño en un encuentro entre amigos, entre colegas. "¿Te acuerdas cuando Doris...?", comentan algunos; otros hablan de sus nuevos empleos y se recuerdan batallas. El domingo anterior, estuvieron en Puerto Giesing, "su Hertie", para posar para hitApic: lo viejo y lo nuevo, dos realidades en simbiosis. Al salir, miran a su alrededor y observan con un poco de suspicacia los nuevos habitantes de un espacio muy diferente al anterior. Pero Puerto Giesing no durará eternamente. La demolición del edificio está prevista para el año que viene. HitApic estará allí para cubrir la noticia.

Créditos imágenes: hitApic/hit-a-pic.de; vídeo: Hauskapellmeister/YouTube