Pupilas contra Lukashenko: el testimonio de una joven observadora en Bielorrusia

Artículo publicado el 20 de Octubre de 2012
Artículo publicado el 20 de Octubre de 2012
Discretos carteles electorales en A4 con los colores rojo y verde del país se pueden ver en el escaparate de una tienda o en el de una cafetería. Las votaciones preliminares para el parlamento empezaron en Bielorrusia el 18 de septiembre y culminaron con el día de las elecciones —el 23—. Jóvenes observadores se preparaban para ser enviados ilegalmente a unos 2.
000 centros electorales durante esos días, a pesar de ser el momento más propicio para las intimidaciones. Una joven de veinticinco años nos lo cuenta.

La entrevistada fue arrestada junto a otras diecinueve personas en Minsk después de la misión de observación electoral. Más información (en ruso) aquí.

Desde el año 1994 en Bielorrusia no hemos tenido elecciones libres y justas, al menos según observadores internacionales como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Son dieciocho años, una gran parte de mi vida.

Los únicos comités electorales existentes están organizados por el Estado, así que ahora mismo estoy cometiendo un delito. Está prohibido por ley trabajar como miembro de tales grupos, ya que tampoco se nos permite registrarnos en Bielorrusia. Hemos estado registrados en Vilna, la capital de la vecina Lituania desde el 2007. La mayoría de nosotros somos jóvenes que estudiamos en la European Humanities University(EHU) en Vilna y el principal objetivo es simplemente mostrar cómo se desarrollan las elecciones. La mayoría de los cien observadores hemos nacido después de que Aleksandr Lukashenko llegara al poder y no nos gustaría ver el mismo Gobierno hasta el final de nuestros vidas.

Nuestra oficina tiene una localización secreta, por lo que organizar las sesiones de entrenamiento es difícil, especialmente cuando no puedes ni siquiera mencionar ninguna de las palabras de tu dirección. Normalmente nuestros colaboradores tienen que llegar hasta la parada de autobús más cercana y entonces ir a otro sitio. Todo en secreto. No se pueden usar teléfonos nacionales, solo Skype.

Durante el proceso, hemos perdido mucha gente por amenazas. Recientemente, una de nuestras reporteras —cuya información terminó publicándose en un portal de difusión independiente— fue llevada ante el director de la comisión oficial para que se explicara. Si se la ve cerca de un centro electoral, se arriesgaría a una expulsión. Ahora algunos esgrimen excusas: o bien están enfermos, o bien no pueden venir… Estas elecciones son básicamente una fecha tradicional, como lo fueron en tiempos soviéticos, y todos sabemos ya el resultado. Me preocupa en todo momento mi seguridad durante estas reuniones. Podríamos acabar en la cárcel.

La realización de este artículo ha contado con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Lituania dentro del proyecto “Made in Belarus”.

Foto de portada: la entrevistada no aparece en la imagen, (cc) qwz/Flickr.