¿Qué asocias con Europa?

Artículo publicado el 17 de Noviembre de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 17 de Noviembre de 2003

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Intelectuales como Habermas nunca se cansarán de señalar que Europa necesita imperiosamente un espacio público. En la Unión Europea del siglo XXI, las asociaciones no son reconocidas legalmente como debieran.

¿Cuántas asociaciones europeas hay? ¿quizás 150? ¿mil?. Piensa por un momento en todos los grupos conferenciantes académicos, redes estudiantiles y los grupos de presión ONG´s que hay ahí fuera.

El número tendría que ser enorme, pero en realidad la respuesta actual es cero. En la Unión Europea del siglo XXI, cuando las personas del continente quieren perseguir conjuntamente algún fin común no son reconocidas legalmente como debieran.

De acuerdo, ellos ya pueden registrarse en uno o varios de los estados miembros y trabajar sobre esa base. Pero eso puede crear una enorme pila de dificultades; desde el movimiento de fondos y oficinas dentro de la UE hasta la consecución de la exención de impuestos sobre las donaciones extranjeras.

Youth for Exchange and Understanding es una red juvenil europea que ha estado vinculando a jóvenes europeos, árabes y turcos desde 1986. Nano da Silva es su secretario general, y él nos explicó en términos generales la pesadilla a la que se enfrentaron cuando intentaron mover su base de operaciones de un lugar a otro dentro de la UE. Ya hemos cambiado una vez nuestra oficina principal desde Alemania a Portugal y el proceso legal fue muy duro y burocrático, explicaba. Incluso cosas simples como la transferencia del patrimonio de la organización fueron realmente duras. Esta dificultad es una barrera para conseguir una organización administrativa más flexible desde que no podemos mover fácilmente la oficina principal...

¿Hay solución? Patrick Bucquois es el secretario general del Cómite Europeo de Asociaciones de Interés General (CEDAG), el consejo europeo para organizaciones voluntarias, y es un defensor acérrimo del Estatuto de Asociación Europea (EAE).

El estatuto daría a las organizaciones como la de Nuno la oportunidad de registrarse a nivel europeo, con completa personalidad legal multinacional, y puede ser un paso crucial en la construcción de una sociedad civil europea.

Patrick espera que el EAE finalmente comience su andadura en la ley europea este año, casi veinte años después de que la idea viera la luz en 1984. No obstante, permanece cauto. Como el proyecto de estatuto está ahora sometiéndose al escrutinio de los representantes nacionales, es difícil saber con exactitud que cambios acontecerán. Más preocupante, señala que el EAE todavía carece del apoyo de algunos gobiernos, quizás no deseosos de ver a las asociaciones recibir tal reconocimiento, o de ver a la ciudadanía europea llegar a ser una realidad.

Suponiendo que este estatuto llegue a ser ley, todavía habría controversias. Para empezar, incluso si ayuda a los proyectos que unan varios países con la UE, surgirían problemas para esas sociedades cuyas operaciones se extienden mucho más lejos. Europa, después de todo, es más que sólo Unión Europea. Union for Intercultural Action es una red que ha estado luchando contra el racismo en Europa desde 1992, con miembros desde Rusia hasta Islandia. Naturalmente, están entusiasmados con asegurar algún Estatuto de Asociaciones Europeas que también los ayude a trabajar con sus socios inmediatos. Como director Geert Ates dispone: ¿Qué significa Europa aquí? ¿Unión Europea? Eso no sería suficiente.

Sea como sea, con la entrada de los diez países del Este en la UE el próximo año, ese problema será atenuado. Por otra parte, la perspectiva de una adquisición de un estatuto legal que instantáneamente sería extendido a esos países cuando oficialmente entren en la Unión en mayo del 2004, tiene claras ventajas. Maria José Romano es coordinadora del proyecto European Youth Forest Action, un grupo que fomenta el desarrollo sostenible, luchando contra la degradación medioambiental y por una mayor justicia social. Como ella me explicaba apreciaríamos mucho más este cambio para mejorar la implicación de los países de Europa del Este, especialmente los llamados Terceros Países que dentro de poco estarán fuera de la UE. Organizaciones y movimientos sociales localizados en los países del Este se enfrentaran a desventajas considerables, y no es fácil para ellos participar en asambleas internacionales o seminarios sobre los problemas económicos y burocráticos.

Catorce años después de la caída del muro de Berlín, crear los principios que provoquen la unión y el compromiso de los europeos del este y el oeste para llevar a cabo actividades en común es aún tarea ardua. Por otra parte, es increíble que Europa Occidental no tenga todavía un formulario legal para asociaciones europeas, dado que, intelectuales como Habermas o Balibar nunca se cansarán de señalar, que Europa necesita urgentemente un espacio público un área en la que sus ciudadanos puedan discutir, compartir opiniones, y comprometerse en actividades comunes. Quizás el Estatuto para una Asociación Europea no creará una vibrante sociedad civil europea mañana pero al menos romperá una barrera.