¡Qué bárbaros estos pueblos!

Artículo publicado el 27 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 27 de Octubre de 2015

Definirse a sí mismos y a su propio grupo nacional, en oposición al extranjero, a un "otro", es una necesidad tan antigua como la humanidad. ¿Cómo llaman a los pueblos europeos y cómo llaman ellos a sus vecinos?

La palabra “Italia” parece encontrar sus raíces en la antigua Grecia, aunque no haya sido siempre un concepto universal como es hoy. Esto queda demostrado con la divertida incomprensión de los campesinos sicilianos que, antes de la unión política de este joven país, creían que “Italia”, muy elogiada por los partidarios, era la esposa de Garibaldi.

No todos los hombres son tan “peludos”

Incluso con diferencias fonéticas y de significados, en Europa a los italianos se les llama de manera similar en casi todas partes. Sin embargo, existe una interesante excepción: Los polacos los llaman “Włoski” y designan a Italia bajo el nombre de “Włochy”. Según una leyenda urbana que circula en la “tierra de los campos” (Polska, Polonia, deriva de la palabra polaca "pole", que significa “campo” o “llano”), el término juega con la asonancia de la palabra "włosi", “pelo” o “cabello”. Los italianos serían los włoski, ya que son más morenos y peludos que otros europeos. Algunos eruditos, sin embargo, mantienen que el origen de esta peculiaridad lingüística es mucho más prosaico: Habría que verificar la palabra “Volsci”, pueblo que habitaba en la región del Apenino y Lazio durante la época del imperio romano.

Los estadounidenses de la Embajada de EEUU en Varsovia han asumido el reto de pronunciar algunas de las frases más difíciles en polaco. El resultado es muy divertido.

El pueblo europeo que cuenta con el mayor número de nombres en diferentes idiomas es el alemán. “Deutschland” significa “tierra de la gente” (“tierra” en las lenguas germánicas contemporáneas, inglés y alemán, todavía se dice “land”). Los españoles y los franceses los llaman “alemanes” y “allemands” respectivamente, por el antiguo pueblo Alemanno que habitó en la Alemania actual. Por otra parte, los italianos y los ingleses no hacen más que referirse a otra población de la zona: Los germanos. “Alamanni” significa originalmente “todos los hombres”. En alemán, aún hoy, “alle” significa “todo”, y hombre se dice “Mann”.

¿Mudos o tartamudos?

Asimismo, los polacos y los pueblos eslavos han acuñado un nombre original para designar a los alemanes: “Niemcy”, una palabra que podría derivar del adjetivo polaco niemy, “mudo”, ya que los alemanes, hablando un lenguaje totalmente diferente, sonaban ininteligibles para sus vecinos. Pero hay muchas interpretaciones posibles. Puede derivar simplemente del río Niémen, que fluye entre Bielorrusia y Lituania, o de la expresión "nie-my", “no nosotros”.

¿Arrogantes, dices? En defensa de los europeos podemos decir que el etnocentrismo es una tendencia que tiene al menos unos siglos de antigüedad. Pensemos en los griegos, que llamaban βάρβαρος (bárbaros) a todas aquellas personas que no compartían la lengua y la cultura griega. “Bárbaros” viene de la onomatopeya bar-bar, es decir, el tipo de tartamudeo al que se parecían los fonemas de las lenguas extranjeras ininteligibles. Este término no sólo fue adoptado a través del latín en casi todos los idiomas europeos, sino que se amplió su campo semántico para abarcar un significado más amplio y definitivamente negativo. Hoy en día un “bárbaro” es una persona grosera y bruta.

Skwerl, de Brian & Karl. ¿Cómo suena el inglés para un oído no entrenado? Este cortometraje hace uso de un lenguaje absurdo, con una maraña de palabras elegidas del inglés, para dar una idea de cómo podría sonar la lengua de Shakespeare según otros europeos. ¿Existen nuevos e incomprensibles  "bárbaros" también en el 2015?

El pan y los macarrones

Hoy en día, los términos neutros y peyorativos para definir el “nosotros” y los “otros” son muchos, y continúan naciendo y evolucionando. Para referirse a los alemanes, los italianos tienen un término de naturaleza despectiva pero de etimología interesante: “crucchi” deriva de “kruh”, “pan” en croata, que los presos austríacos de nacionalidad croata y eslovena de la primera guerra mundial pedían persistentemente a los soldados italianos, un nombre que se extendió posteriormente a los pueblos de habla alemana.

A menudo insultamos a “los otros” con sustantivos que indican platos locales o trajes tradicionales destacando su distancia de nosotros —en francés, por ejemplo, les macaronis. O nos burlamos de sus acentos y sus dialectos, como en el caso de la palabra “ritals, que refiere al inmigrante italiano que no logra pronunciar correctamente la “R” como los franceses. Sin embargo, es precisamente la diversidad lo que nos hace tomar conciencia de nosotros mismos, lo que nos hace percibir nuestra identidad.