¡Que beban champán!

Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2014

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Ninguna bebida representa tan bien el prestigio y la exclusividad como el champán. En una visita a la región francesa de Champaña-Ardenas descubrimos las múltiples y sofisticadas facetas de esta bebida, además de las razones por las que esta región es una fuerte candidata a ser Patrimonio de la Humanidad de UNESCO en 2015.

"¡Sirve bien de champán!". Cuando pensamos en el champán nos vienen a la cabeza celebraciones y nombres famosos como Moët & Chandon Roederer Cristal. Pero si echamos un vistazo a la vida y el trabajo diario en la provincia de Champaña-Ardenas veremos que es mucho más complejo: nos encontramos con pequeñas empresas familiares dirigidas por las nuevas generaciones, que quieren respetar las tradiciones ancestrales a la vez que innovan. ¿Se compra esta bebida tan refinada durante la crisis? Hemos brindado con los productores.

Esta región lleva produciendo champán desde el siglo XIX, y puede que ahora la convierta en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

"Las monjas despertaron mi amor por el vino y de ahí pasé al champán"

Peter Bourne, ganador del Champagne Awards Australia, está a favor del cambio: para él, Champaña-Ardenas es la meca. La historia de la región es extraordinaria, ya que esta provincia fronteriza con Bélgica no era conocida por el buen vino. El alegre y espumoso champán de hoy en día fue creado por accidente, debido a una cosecha tardía y un invierno demasiado frío que detuvo la fermentación del vino. Cuando los disgustados viticultores abrieron las botellas en primavera, estas hicieron "¡plop!", el sonido que hoy en día tan bien conocemos, y así nació el champán. Para Peter esta bebida es el símbolo de calidad más prestigioso en el mundo del alcohol. "La palabra 'único' es demasiado banal para describir este fascinante, complejo y famoso vino. ¡No podemos vivir sin él!", comenta filosofando. "No tengo ningún problema en recorrer el mundo entero para probar un buen champán y disfrutar de su región. Volveré en octubre, por tercera vez este año".

Matthew Stutsel, el último ganador de este premio australiano, incluso está pensando en dejar las antípodas para mudarse a la refinada región de esta bebida francesa. Unas monjas le llevaron a su primera cata antes de que pudiese beber legalmente. Hoy en día es juez y un experto en champán acreditado y galardonado.

“No hagas daño a las langostas, ¡pero mata al champán!"

Desde 2001 la región de Champaña se ha volcado en la viticultura sostenible. Quieren reducir el uso de pesticidas a la mitad y reciclar el agua. El 90% de los productos derivados serán reciclados, al igual que la totalidad de los desechos. Esto significará que la huella de carbono creada por la producción de botellas de champán se reducirá en un 15%. Las uvas estrujadas, por ejemplo, se usarán para la producción de cosméticos y por la industria electrónica. Con esta estrategia sostenible, los productores quieren defender su puesto como números uno del mundo.

"Más que compañeros, somos amigos con una misma pasión: ¡el champán!"

Alexandre Chartogne es un joven productor de champán que ha continuado el negocio familiar. Estudió y trabajó fuera durante un tiempo, pero finalmente decidió continuar con la tradición familiar y el amor por el alcohol de calidad. "Trabajé en Avize para Anselme Selosse, un viticultor genial que me enseñó casi todo lo que sé y que me convirtió en quien soy ahora". Alexandre es un joven muy relajado, nada que ver con los grandes productores. "Personalmente, prefiero barricas de madera. Permiten que el vino se desarrolle solo, y creo que esto lo hace más natural". Alexandre se siente muy unido a su región y a su producto, pero a la vez se fija en el resto del mundo y es tolerante. "Todo va muy bien sin herbicidas. Solo tenemos que seguir al vino como un padre sigue a su hijo. Hay que tener cuidado, escuchar y tener confianza". Se supone que la producción tiene que ser harmoniosa, siguiendo el ritmo de la naturaleza. La harmonía es importante en esta atmósfera de trabajo. "Trabajo con 6 empleados, todos apasionados y comprometidos con el mundo del vino. Siempre intento que haya una atmósfera familiar, o más aún, algo que haga la vida laboral agradable".

"En una empresa pequeña sientes la crisis. Los clientes del Sur de Europa han desaparecido".

El negocio familiar de AR Lenoble Champagne dice ser el mejor de su categoría. Entre sus productos se encuentran el Grand Cru Champagne, uno de los más deseados de la región. Aquí lo importante es la calidad, no la cantidad. El Director general, Antoine Malassagne, nos habló de Lenoble: "Me parece importante informar a los clientes sobre la calidad de la tierra, el proceso de maduración, la selección de las uvas y las regulaciones. Todo ello explica por qué somos los mejores". Antoine y su hermana son la tercera generación en llevar el negocio.

La crisis europea se siente en estos negocios, que emplean a menos de 20 trabajadores fijos. Muchos clientes sureuropeos han desaparecido, así que necesitan buscar nuevos mercados. En tiempos así las cosas pueden ponerse difíciles, aunque la demanda se mantenga estable.

Sin embargo, el champán es igual de codiciado en tiempos de crisis, como demuestra el Champagne Awards Australia, que ya tiene 40 años. Los contactos internacionales son indispensables y hay que mimarlos. En total, hay 16 agencias de champán en todo el mundo, y Australia es el sexto consumidor global, detrás de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Bélgica y Japón. El Comité interprofessionel du vin de Champagne (CIVC) tiene su oficina central en Épernay, y su Representante de relaciones públicas, Philippe Wibrotte, nos resume su amor por este vino a la perfección: "En Francia, durante el bautizo, es costumbre echar unas gotas de champán en la frente del bebé en lugar de agua bendita. Así es como se crea el amor por las bebidas espirituosas". Sea o no esto una leyenda, a Monsieur Wibrotte le funcionó: vive y trabaja en la región desde hace 14 años y lo disfruta cada día. Estos lazos con Europa también son parte de la tradición australiana. Jack Monti, el primer ganador del premio australiano en 1974, lleva muchos años viviendo en Australia, pero nació en Ginebra y celebró su galardón con los Grimaldi. Ahora tiene más de 80 años, demostrando que el champán puede alargar la vida. ¡Salud!