¿Qué futuro tiene el Tratado de Lisboa?

Artículo publicado el 17 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 17 de Octubre de 2008
Según la Comisión Europea, el Tratado de Lisboa está en proceso de ratificación, pero ¿es eso cierto? Entre el no irlandés y la necesidad de renovar los acuerdos de Niza, se pone en tela de juicio la capacidad de Europa de actuar como entidad política y la posibilidad de nuevos aplazamientos

La Comisión Europea “ve” el Tratado de Lisboa como ya aprobado por la mayor parte de los Estados miembro de la Unión. Sin embargo, la aprobación y la ratificación son dos cosas bien distintas. Para que el Tratado entre en vigor, deben ratificarlo todos los países miembros. Se ve a primera vista qué Estados han aprobado la ratificación y también el que la Comisión desearía que la situación fuera distinta.

Después de Irlanda

Pocos días después de la publicación de los resultados del referendo irlandés, el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, apeló a una ulterior ratificación del Tratado. Los líderes de los 27 Estados decidieron que el proceso de ratificación continuará en todos los países, excluyendo la posibilidad de una nueva negociación del mismo. El Presidente Sarkozy ha anunciado ante el Parlamento Europeo que es imposible que el Tratado de Lisboa entre en vigor en su fecha prevista, el 1 de enero de 2009.

Sin embargo, en la República Checa, donde han anunciado ya la muerte del Tratado de Lisboa, se insiste en esta afirmación. Es obvio que no es cierto, ya que la Constitución irlandesa permite repetir el referendo, lo que significa que en Irlanda el camino de la ratificación no está del todo cerrado. Se habla de un nuevo referendo para abril del año próximo, y Brian Cowen, actual Primer Ministro de Irlanda, explica que el resultado negativo no es un voto contra la UE. El 11 de septiembre el gobierno irlandés ha publicado un sondeo sobre el Tratado de Lisboa que ilustra las razones del no: el escaso conocimiento que tienen los ciudadanos sobre el tema. Esto pone en duda la prospectiva de un segundo referendo.

Las investigaciones han confirmado solo lo que ya se sabía y la tardía publicación de los resultados tras el referendo pone de manifiesto la tentativa de aplazar lo más posible el plan de acción irlandés. Al mismo tiempo, en el Times Online del 10 de septiembre puede leerse que voces cercanas al gobierno irlandés califican como posible un nuevo referendo para la segunda mitad del 2009. Cabe señalar que es tarde para la UE, ya que en el 2009 se harán cambios institucionales significativos en el seno de la Unión: las elecciones del Parlamento Europeo y el cambio de la Comisión prevista por el Tratado de Niza, lo que impele a los líderes a moverse a favor de un nuevo Tratado. El término óptimo para una nueva aprobación sería el periodo marzo-abril de 2009.

Dos velocidades

La fallida adopción del Tratado de Lisboa influirá negativamente en muchas cuestiones. En primera línea, un grupo de los Estados miembro ejercerá presión para que llegue a aplicarse. Volverá por lo tanto la cuestión de la Europa a dos velocidades, es decir, una integración más estrecha entre algunos países. En segundo lugar, la fallida adopción del Tratado pone en duda posteriores aplazamientos. Todo ello a causa de que el Tratado de Niza actualmente en vigor prevé un total de 27 países Miembros y se ha “agotado” con el último aplazamiento. Como tercer punto, la UE seguirá impotente en materia de política exterior. Los sucesos de este verano en el Cáucaso han hecho evidente la necesidad de ratificar el Tratado de Lisboa dado que este contiene las normas relacionadas con la política exterior de la Unión y las del aprovisionamiento energético.

En este momento es evidente la confusión en el flujo de información. Se discute si volver a proponer o no el referendo en Irlanda y se manipula la información relacionada con el estado de la ratificación en otros Estados miembro. Los mismos Estados dan señales que contrastan y se tardan con la ratificación. Ello sucede porque –dado que Irlanda ha aumentado la capacidad de hacer preguntas- también Polonia y la República Checa intentan sacar provecho de la confusión creada a propósito de la ratificación. Se crea así una situación de bloqueo en el flujo de la información y el tiempo de tomar decisiones y hacer cambios se prolonga hasta el infinito. La cuestión ahora es la siguiente: ¿se llegará a una reforma del Tratado que disponga un primer acercamiento y vaya hacia una mejora del funcionamiento de la Unión?