¡Que llegan los Ingleses!… Bienvenidos sean

Artículo publicado el 29 de Junio de 2006
Artículo publicado el 29 de Junio de 2006

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A pesar de la merecida reputación de Inglaterra de haber sido cuna de los hooligans algo ha cambiado y parece que los ingleses están empezando a comportarse.

Durante los últimos 30 años las infames imágenes que han mostrado las televisiones y periódicos de hinchas ingleses armándola en cualquier torneo futbolístico han llegado a resultarnos muy familiares a todos.

El culmen de esta situación se alcanzó durante el mundial de fútbol de Francia en 1998 que reunió a miles de hinchas ingleses a lo largo y ancho de todo el país. Dos años después durante la copa de Europa en Holanda y Bélgica los hinchas ingleses parecieron reconfirmar una vez más que Inglaterra y violencia son términos que en fútbol iban de la mano.

Dándole la vuelta a la tortilla

Esta última situación nos da un retrato adecuado de los hinchas ingleses en el extranjero…, ¿o quizás no? Son muchos los expertos en el tema los que creen que se puede apreciar un cambio fundamental. La “enfermedad inglesa”, como a menudo es conocida el hooliganismo, puede que ya no sea tan inglesa. Las detenciones relacionadas con el fútbol en Inglaterra cayeron un 11% durante la temporada 2004/2005 en relación a la temporada anterior según los datos proporcionados por el gobierno británico.

La temporada 2004/2005 registró la mayor afluencia a los estadios desde 1970 pero cerca de un 10% menos de detenciones que en 2003/2004. Además, con anterioridad al comienzo del mundial de este año, la policía germana parecía más preocupada por los posibles incidentes generados por hinchas procedentes del Este de Europa que por los ingleses. Así, durante el encuentro entre Alemania y Polonia del pasado 14 de junio fueron arrestados 400 seguidores, 60 de ellos polacos. ¿Significa esto que las grandes masas de hinchas que siguen a Inglaterra han experimentado un cambio paradigmático del que podrían tomar nota otros legisladores y asociaciones nacionales de fútbol?

Stephen Thomas, jefe de la policía de Manchester, es el representante de la asociación de jefes de policía para la seguridad en el fútbol de Inglaterra y se encuentra junto con otros 40 jefes de policía en Alemania para asesorar a la policía alemana sobre los hinchas ingleses. Sigue siendo cierto que existe cierta preocupación por los potenciales problemas que los 100.000 hinchas ingleses en Alemania puedan causar, pero Stephen Thomas se muestra bastante optimista a la hora de poder evitar las terribles imágenes que a menudo se asocian a los hinchas ingleses en el extranjero. Sthepen nos dice que “durante la Eurocopa de 2000 en Holanda y Bélgica se arrestaron a 958 seguidores ingleses mientras que en la de Portugal en 2004 tan sólo se arrestó a uno y por un incidente relacionado con el tráfico de drogas. Además, durante los últimos 9 encuentros de la selección inglesa sólo han sido arrestados 5 hinchas”.

¿A qué se debe este cambio tan grande? Resumiendo, debido al problema sin precedentes con los hooligans que vivió el fútbol inglés durante los setenta y los ochenta se hizo necesario dar un dramático giro de timón para salvar el juego. Sthepen Thomas nos explica que “hace 15 años los estadios tenían pobres aseos y servicios, y se encerraba a los hinchas detrás de altas verjas lo cual creaba una atmósfera especialmente propicia para el hooliganismo y los comportamientos antisociales; he aprendido que la gente se comporta de manera diferente si se encuentra en estadios con unas buenas instalaciones, la atmósfera cambia por completo." Este drástico cambio se tradujo en que en lugar de tratar a los hinchas como delincuentes a los que había que tolerar, las autoridades comenzaron a tratarlos como valiosos, clientes que tenían el derecho de asistir a los estadios de fútbol.

Manteniendo a raya a los hooligans

¿Qué tiene todo esto que ver con los hinchas ingleses en el extranjero? A buen seguro que una bonita localidad en el estadio y una hamburguesa durante el tiempo de descanso no hicieron que los hooligans se convirtieran en respetables hinchas, pero tratarlos como valiosos clientes tan sólo fue una de las dos caras de la estrategia seguida. La otra cara vino dada por un paquete de medidas gubernamentales conocidas como las ordenes de prohibición de fútbol que hicieron posible que 3.800 hinchas se tuviesen que quedar en casa en el Reino Unido sin poder viajar al mundial de Alemania: Stephen Thomas nos explica que “si a alguien se le prohíbe asistir, esa prohibición también se extiende a todos los partidos de clubs en Inglaterra así como salir de Inglaterra cuando la selección juega fuera, tiene que entregar su pasaporte y no pueden ni salir al extranjero de vacaciones”.

Esta política no podría haber tenido éxito sin el apoyo del gobierno a la hora de aplicar medidas legislativas concretas. En palabras de Stephen, “hemos gozado de fantástico apoyo por parte del gobierno británico, y esto se puede ver en la legislación que ha sido aprobada durante los últimos años”. A día de hoy, cualquiera sobre el que recaiga una prohibición de ir al fútbol se enfrenta también a una multa de 5.000 libras y a una posible condena de 6 meses de cárcel. Stephen continúa diciendo: “La gente llama al hooliganismo la enfermedad inglesa, quizás ahora hayamos dado con la cura inglesa”.

Antes de que la Copa del Mundo comenzase, las autoridades alemanas le enviaron el mismo mensaje tanto a los hinchas ingleses como al público alemán: "¡Los ingleses van a venir y serán bienvenidos!"

Parece que algo ha cambiado. Así, según Dougie Brimson, autor de varios libros sobre los hooligans, el mayor problema con los hinchas ingleses podrían ser que hinchadas de otros países los conviertan en su objetivo. Brimson ha afirmado hace poco en el diario The Guardian que “otros hooligans consideran a los ingleses como “los mejores” por lo que tienen la tentación de retarlos para medirse con ellos.

Si esto fuera así, no se precipite sacando conclusiones la próxima vez que encienda la tele y vea las habituales imágenes de hinchas convirtiendo el centro de alguna ciudad en una batalla campal, quizás no sean ingleses sino un caso exportado de Inglaterra al resto de la UE que ya ellos no padecen.