¿Qué pasó con "la madre de todos los aeropuertos"?

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 24 de Mayo de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El futuro de la sostenibilidad medioambiental, la crisis de los refugiados, la participación civil y la gentrificación, entre otros, convierten al área berlinesa de Tempelhof en un referente de los conflictos sociales europeos de hoy en día.

Tempelhof es un antiguo aeropuerto que, desde hace unos años, los ciudadanos utilizan como zona de recreo. Se posiciona como el último "complejo ecológico" disponible para los habitantes de Berlín después de que se edificara en la mayoría de los lugares que dieron a la ciudad su particular identidad verde. En respuesta a este atentado ecológico, el año pasado, los berlineses consiguieron reunir un millón de firmas a favor de una ley que evitara construir en la zona.

Sin embargo, solo un año después de su aprobación, el gobierno de la ciudad intenta ahora promover una nueva ley que permita la edificación de viviendas sociales para refugiados, según se recoge en tempelhoferfreiheit.de. Dado que la terminal del aeropuerto se está utilizando actualmente como albergue para estas personas, el ayuntamiento sugiere que sería una buena idea levantar las viviendas en el campo circundante debido, además, a la proximidad que este tiene con respecto al actual lugar de acogida.

No obstante, las iniciativas ciudadanas e individuales se oponen a esta propuesta por varias razones: en primer lugar, lo ven como una cuestión de principios y, por ello, no quieren que una de las mayores peticiones jamás hechas se desestime. Podría sentar un precedente negativo. Seguidamente, remarcan la importancia social y medioambiental del área. Construir viviendas para refugiados no sería más que una excusa, ya que, según señalan: "una zona céntrica como Tempelhof es una localización importante para levantar un complejo residencial. De este modo, el ayuntamiento encontraría cualquier motivo para cambiar la ley". Lo social se impone como otro argumento más a tener en cuenta: ¿Se necesita otro gueto en Berlín? Según los ciudadanos, se debería aprender de los errores del pasado y, por lo tanto, los refugiados deberían ser distribuidos en zonas diferentes para favorecer que vivan y se integren en la sociedad.

Percepciones sobre el terreno

El área de Tempelhof se extiende entre las fronteras de dos de los distritos principales dentro del Programa Social de la Ciudad: Bezirksamt Tempelhof-Schöneberg y Schillerpromenade. Gunnar Zerowsky, que forma parte de la gestión del barrio de Schillerpromenade, hace especial hincapié en el problema de la gentrificación. En resumen, la gentrificación está de moda en los barrios urbanos, lo que da lugar a que aumente el precio de la vivienda y disminuyan los ingresos de las familias y los pequeños comercios. Esto trae consigo un ambiente de presión para muchas personas que les obliga a mudarse al sur, a Neukölln, debido a que este fenómeno  se extiende desde el norte, desde el límite con Kreuzberg. Zerowsky explica que este hecho sería la razón por la que el ayuntamiento está intentando dar un nuevo uso a estos terrenos; busca, de esta manera, servirse de la gentrificación para solucionar los problemas ligados a la vivienda y al conflicto social. 

Mientras paseamos por Tempelhof, podemos observar muchos aspectos de la identidad medioambiental y cultural del lugar. Cada comunidad cuenta con un pequeño jardín que los vecinos mismos han construido con materiales reciclados. Tras cinco minutos de paseo por la zona, ver una rosa plantada en un zapato a modo de macetero ya no resultará sorprendente. Además, pese a que fuéramos de visita un martes cualquiera por la tarde, habría gente en la calle pasando el rato y volando cometas, algo que nuevamente refleja la importancia de Tempelhof para los habitantes. Zaynab Laszkiewitz, una berlinesa que participó activamente en la campaña para recolectar firmas y evitar la edificación, nos habló sobre el valor que tiene el lugar como punto de quedada comunitario. Se trata de una zona que se llena de gente del vecindario que queda para verse y charlar sobre diferentes temas. "Sin embargo —añade Laszkiewitz—, en mi caso, voy con mi marido simplemente para disfrutar de la puesta de sol". Según ella, desestimar la petición ciudadana tan rápidamente es una postura inaceptable.

Fotografías tomadas en la zona de Tempelhof

El 9 de diciembre, se celebró una reunión en la asociación de ciudadanos Planung Freiraum con el fin de tratar este asunto. Tal y como se ha expuesto anteriormente, se defendió que la razón para levantar un albergue para refugiados no constituía un argumento válido para los berlineses. En su lugar, se esbozaron una serie de planes que buscaban no solo crear las viviendas de protección, sino seguir utilizando Tempelhof como una plataforma social y medioambiental. "Planung Freiraum es una de las asociaciones que colaboran con la gestión de la ciudad en diferentes aspectos, pero siempre a favor del desarrollo social del distrito de Schillerpromenade, lugar donde se encuentra la mitad del área de Tempelhof". Beate Storini, una de las coordinadoras de la reunión de Planung Freiraum, también señaló la importancia ecológica que supone que este lugar sea uno de los pocos entornos en Berlín donde los pájaros pueden reproducirse en libertad.

Trasfondo histórico

Tempelhof está situado en el centro de Berlín. En un principio, se diseñó en 1920 como aeropuerto y su construcción se finalizó en 1941 a manos de los nazis. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Tempelhof fue considerado como "la madre de todos los aeropuertos" debido a su sistema de funcionamiento. De acuerdo con Cold War Sites.Net, no hubo posibilidad posterior de ampliar el aeropuerto y, por eso, se clausuró de manera permanente en 2008, tal y como se acordó en un referéndum parlamentario. No obstante, dos años después, la zona volvió a abrirse como espacio público creándose el parque Tempelhofer Freiheit.

Asedio de Berlín. Un grupo de ciudadanos observa el aterrizaje de un C-54 en el Aeropuerto de Berlín-Tempelhof (1948).

El interrogante al todavía futuro incierto del área se responderá si se logra la aprobación de la nueva ley —siempre y cuando los ciudadanos sean capaces de apoyar la iniciativa hasta el final. Al igual que sucede con otros problemas similares, habrá que esperar a los próximos años para dibujar un nueva Europa social y medioambiental. De este modo, esperamos que el caso de Tempelhof sirva como precedente en la creación del nuevo mapa de Berlín.