¿Qué tendrá Bruselas que me vuelve loco?

Artículo publicado el 18 de Octubre de 2006
Revista publicada
Artículo publicado el 18 de Octubre de 2006
Paseo alternativo por la capital europea de la mano de Stéphane Lambert, un cicerone de excepción que nos descubre los rincones menos conocidos de la capital europea.

Hay que ver el amor que muchos de los habitantes de Bruselas profesan por su ciudad. Es el caso del joven escritor Stéphane Lambert , de 31 años, que acaba de publicar un par de libros dedicados a la ciudad: Bruxelles et l’amour (2005) recoge las historias de amor que han tenido lugar allí a lo largo de los años y Bruxelles. Identités plurielles (2006) pone en evidencia la diversidad que reina en esta ciudad.

“La primera impresión que tiene el visitante al llegar a Bruselas es siempre negativa. Hay aspectos que mejorar, como la red de transporte público, que es terrible. Es un lugar modesto, pero que no debe juzgarse a primera vista.” Stéphane Lambert defiende su ciudad con todo su corazón: “Tiene algo especial que la hace diferente, y aunque haya otros que opinen lo contrario, ¡aquí ocurren cosas más interesantes que en París! Más bien gracias a las iniciativas individuales antes que a la acción política.”

Laboratorio cultural

Stéphane Lambert ha sido recientemente nombrado director de la ‘ Maison du Spectacle - La Bellone ’ (Rue de Flandre, 46): una mezcla entre foro de artes escénicas y espacio informativo. Su fachada del siglo XVII nos invita a una visita que completar con una copa en el Bellone Café.

Lambert destaca el ímpetu cultural de la ciudad: “En la actualidad, la ciudad es escenario de muy buen teatro, todo un laboratorio de expresiones escénicas; se está llevando a cabo un gran trabajo en danza y hay grandes eventos artísticos repartidos por todos sus barrios. Tenemos la cinemateca más importante del mundo y un centro de arte contemporáneo original", explica.

La zona de Saint-Gilles

Para demostrarnos la fuerza de la ciudad, propone una visita a Saint-Gilles, un distrito (Bruselas se organiza en distritos con competencias municipales y alcalde propio) que no siempre aparece en las guías turísticas, a pesar de encontrarse junto al centro. Los turistas que se acercan es sólo para visitar el museo que se halla en la casa de Victor Horta, considerado por muchos el padre del Modernismo. Pocos se quedan a visitar los alrededores, una zona que concentra a muchos artistas y que es residencia de amplias comunidades de inmigrantes, especialmente llegadas desde Portugal, Polonia, España o, más recientemente, del Magreb. “Es un barrio de alquileres asequibles, aunque la especulación inmobiliaria de los últimos cinco años dificulta ser propietario en Bruselas”, comenta el joven escritor.

Lambert recomienda hacer una parada en el café de estilo Art Déco La Porteuse d’Eau (Av. Jean Volders, 48a de Saint-Gilles). Desde aquí, nos podemos dirigir hacia la iglesia junto a la explanada de Saint-Gilles, una amplia vía donde almorzar a buen precio, ya sea un cuscús marroquí o haciendo parada en la cervecería La Brasserie Verschueren o en Le Café de l'Union. Por la mañana, encontraremos cada día un mercadillo repleto de bullicio y tenderetes. Muy cerca, se puede visitar la fuente con la Porteuse d’eau (la Aguadora), símbolo de la zona, así como el lujoso ayuntamiento del distrito: el Hôtel de Ville de Saint-Gilles (Place van Meenen, 39).

Lambert dice que si tuviera que escoger una sola zona de Bruselas, se quedaría con Jef Lambeaux. La cerveza, nos la podemos tomar en Chez Moeder Lambic (68, rue de Savoie), ¡donde tienen más de mil variedades!

Uno de los centros de atracción culturales y nocturnos de Bruselas es Ixelles. Concretamente, podemos dejarnos caer en el Café Belga (Place Eugène Flagey Plein), que también es escenario de conciertos. “Es un lugar lleno de jóvenes donde me siento muy cómodo. Ahora sólo falta que terminen las obras de la plaza de una vez por todas… ¡ya hace unos añitos que duran!”

Cocina para todos los gustos

"Parecerá un tópico, pero es verdad. En Bélgica hay una gran pasión por la gastronomía. Si bien es cierto que tenemos restaurantes mediocres, también hay otros que son excelentes”. Lambert subraya que se han puesto de moda los restaurantes thai. “Es curioso. Incluso he visto sitios donde antes había un chino y ahora es un tailandés. Les debe ir mejor así”, nos comenta irónico. El escritor nos recomienda el Tom Yam (Chaussée de Boondael, 341), con una buena relación calidad-precio. También un japonés: el Yamayu Santatsu (Chaussée d'Ixelles, 141), donde “se suelen ver japoneses cenando; buena señal”.

De fiesta en el cementerio

Bueno, mejor dicho fiesta junto al cementerio. Esto es lo que pasa cada noche en el barrio universitario de Bruselas, junto al cementerio de Ixelles. “Hay muchos estudiantes extranjeros en Bruselas, sobre todo por nuestras escuelas de arte. Además, muchos después se quedan aquí”. La fiesta nace en la calzada Boondael. “Hay movida cada día, a diferencia de otras zonas de Bruselas donde la gente no se anima hasta a partir del jueves por la noche”.

Para salir, también destaca el barrio Dansaert, que rodea la calle Antoine Dansaert como epicentro de lo último en movida nocturna. Nuestro guía habla con nombres y apellidos: el ‘Dirty Dancing (Chaussée de Louvain, 38), cerca de la plaza Madou; la soirée gay que hacen cada mes en la discoteca hetero Le Fuse (Rue Blaes, 208) y Le Cabaret (Galerie Louise, 1), otra referencia entre los locales de ambiente. Para estar al día del resto de actividades culturales y nocturnas, nos recomienda la revista gratuita Zone 02, distribuida en la calle.

Para terminar la noche

Lambert es una fuente inagotable de buenos planes. Si queréis cruzaros con él, podéis ir a tomar una copa a L’archiduc (en la céntrica Antoine Dansaert, 6), una de sus guaridas preferidas. Lo encontraréis rodeado de artistas, seguramente acompañado de un buen vino, un Bordeaux Clairet, para ser más exactos; y con un concierto de jazz en directo como música de fondo, en un estilo puramente Art Déco.

Colaboraron Vanessa Witkowski y Graziella Jost, de la redacción local de Bruselas.

Fotos: Marc Serena