Querido Presidente de la UE, dimita

Artículo publicado el 4 de Julio de 2004
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Artículo publicado el 4 de Julio de 2004

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El 1° de Julio empieza la Presidencia Holandesa de la Unión Europea. Carta abierta al Presidente Balkenende.

Presidente Balkenende,

De vez en cuando el azar concede a un político europeo alguna ocasión para pasar a la historia. Durante los próximos meses, como Primer Ministro de un país, Holanda, que desde el 1° de Julio asume la Presidencia de turno de la Unión Europea, tendrá todas las cartas para asegurarse el éxito. Porque la agenda de la Unión Europea esta que arde y las llamas siempre son una señal de buena o mala suerte.

Los tres desafíos de la Presidencia Holandesa

El caso de Croacia, para empezar, será el laboratorio de la UE para su futura ampliación. Tras el deshielo entre el gobierno croata y el tribunal Penal Internacional para la Ex-Yugoslavia, su gobierno y el de Tony Blair ya han decidido apoyar la adhesión rápida de Croacia en la Unión Europea. Y la mejor manera, a mi entender, es abordar el verdadero problema de la otra Europa, la que está fuera de la oficial a pesar de toda la retórica sobre la "Gran Europa". Así se hace frente a la responsabilidad solapada tras una diplomacia que intenta vender un "Parteneriado" mientras habla de "Membership". Para algunos, creo, significa hacer resurgir en Zagreb la Europa muerta de Sarajevo.

También es histórica la cita con Turquía. La ocasión de ser puntual o de romper el largo noviazgo, de demostrar que en Europa hay un lugar en primera fila para el Islam laico y democrático, de destruir de una vez por todas el diseño de una Europa Geográfica, hecha de Estados soberanos, desde el Atlántico a los Urales, de restablecer la primacía de la persona, del ciudadano y del individuo, de reafirmar un proceso de integración que no tiene miedo de la diversidad, ni de la distancia, ni de los desafíos. En el "Affaire Turco", se combinan como mínimo todos estos elementos más una parte de esa Turquía que vive y prospera en su país y en todos los demás de la Unión Europea, conviertiéndose en ejemplo de "Integración".

Tiene la oportunidad de dar un giro a las relaciones de la Unión con las grandes potencias de nuestro tiempo, cada vez más cerca de Asia. El coraje demostrado por su gobierno al oponerse al proyecto francés de levantar el embargo sobre venta de armas a la China Comunista se ha transformado en una alternativa política. Necesita buscar una alianza estable con la India y ayudar a la democracia más grande del mundo a evitar el no-alineamiento fruto de un pasado que no pasa, pero que continúa pesando. El coraje se demostrará en la próxima cumbre UE-Rusia; bastaría con la voluntad de decir -de decírselo a Putin y al público- que lo que está pasando en Chechenia es un auténtico genocidio. Sería un gran paso hacia delante, un paso de gigante, ya que no hace mucho, otro Presidente de turno, Silvio Berlusconi para más señas, tuvo el valor de decir que en Chechenia no ocurría nada extraño, que los periodistas eran demasiado curiosos.

La Presidencia de la UE: irresponsable ayer, hoy y mañana.

Pero, aunque tenga éxito en estas tres empresas, seis meses no le bastarán (y no le bastarían a ninguno) para hacer historia. Pensar que una presidencia de seis meses pueda ser un sistema adecuado para guiar a la Unión y gestionar eficazmente los retos de la política europea es simplemente delirante. Pensar que un Primer Ministro nacional pueda ser presidente de la Unión al mismo tiempo no tiene sentido. Pensar en cambiar y pasar a una Presidencia de dos años y medio y no responsable ante los ciudadanos europeos es lo peor que podía parir una Convención irresponsable. Sin embargo, Europa ya no está solo para evitar guerras en el Rin, sino para resolver los problemas con medidas que inciden cada día sobre la libertad de todos los ciudadanos. Y alguien tiene que ser responsable ante los ciudadanos. Porque quien vive en la irresponsabilidad, cultiva la decadencia o la revolución.

A veces, como en este caso, es urgente y responsable, querido Presidente, pasar a la Historia. Y si no se contenta con una "presidencia anónima de turno" realice un acto de honestidad histórica, además de intelectual: dimita formalmente de una presidencia de la UE que le impide realizar bien su trabajo, comunicar y que le comuniquen, criticar y ser criticado, que le impone la más absoluta irresponsabilidad política. Sus pares le dirán que se trata de un acto sin sentido, impedida por el derecho Europeo, pero muchísimos ciudadanos europeos descubrirán - sin explicación "jurídica" - el sentido, la sensatez, la moralidad. Sería un acto de derecho fundamental, traumático, simbólicamente constituyente. En el peor de los casos sería un escándalo (lo más seguro), tumbaría definitivamente una Convención políticamente correcta y abriría un debate innovador y decisivo.

Si Usted no se contenta con una Presidencia de "Turno" sepa que su carta de dimisión sería para todos, querido Presidente, el acto de nominación del Primer Presidente de la Unión Europea. Y a muchos les gustará darle su nombre.