QUICKIES (semana 13.01-17.01)

Artículo publicado el 13 de Enero de 2014
Artículo publicado el 13 de Enero de 2014

Qui­ckies, las no­ti­cias más ab­sur­das e in­tere­san­tes de la se­ma­na. De con­su­mo rá­pi­do e in­ten­so. Traí­das de todos los rin­co­nes del con­ti­nen­te.

Finlandia 14 - Afganistán 5.000.000

Los finlandeses, sin refugio. The Refugee Project, una inciativa llevada a cabo por una empresa de Nueva York, Hyperakt, demuestra que en 2012, 14 finlandeses estuvieron refugiados en algún lugar del mundo, contra más de 5 millones de afganos.

Polonia descubre ratas en marte

¿Hay vida en Marte? Según un periódico polaco, la Nasa habría escondido información al resto del planeta que demuestra que hay ratas en el planeta. Sólo queda hacerse una pregunta... ¿desde hace cuánto tiempo?

En Ho­lan­da las no­ches en pri­sión se pagan

Los pre­sos ho­lan­de­ses están obli­ga­dos a pagar 16 euros por cada noche pri­vi­le­gia­da que pasen en pri­sión. El go­bierno pro­nos­ti­ca que la me­di­da les pro­por­cio­na­rá 60 mi­llo­nes de euros por año.

Monos: prohi­bi­do comer plá­ta­nos

En el Zoo Paing­ton de Devon, en el Reino Unido, los monos tie­nen prohi­bi­do comer plá­ta­nos por mo­ti­vos de salud. A cam­bio, se les ali­men­ta con ver­du­ras sa­lu­da­bles. Un por­ta­voz ha ex­pli­ca­do que los plá­ta­nos cul­ti­va­dos para el con­su­mo hu­mano son más dul­ces que las ba­na­nas sal­va­jes, mo­ti­vo por el cual roen los dien­tes de los pri­ma­tes y les pro­vo­can dia­be­tes.

sel­fie + far­mer = fel­fie

A todo el mundo le gus­tan las 'sel­fies'. Pero ¿al­guien había pen­sa­do al­gu­na vez en bau­ti­zar con un nom­bre pro­pio a los gran­je­ros que se fo­to­gra­fían con su ga­na­do? La res­pues­ta es sí. Se les llama 'fel­fies'. En Ir­lan­da ya se han con­ver­ti­do en un fe­nó­meno viral, lle­gan­do a or­ga­ni­zar­se com­pe­ti­cio­nes para en­con­trar la mejor de entre todas ellas. De entre los ga­na­do­res des­ta­ca una mujer que posó con un ganso y un hacha.

huyen de clase y vue­lan al ca­ri­be

Dos jó­ve­nes aman­tes de 16 años, re­si­den­tes en el Stony­hurst Co­lle­ge de Clit­he­roe, de­ci­die­ron darse a la fuga cuan­do todos sus com­pa­ñe­ros dor­mían. Co­gie­ron un taxi y fue­ron al ae­ro­puer­to de Man­ches­ter, desde donde vo­la­ron a la Re­pú­bli­ca Do­mi­ni­ca­na. Los ado­les­cen­tes con­fe­sa­ron a sus ami­gos que lle­va­ban tiem­po pla­nean­do la es­ca­pa­da por­que es­ta­ban har­tos de la llu­via y del frío. Po­bres bri­tá­ni­cos.

La misa como te­ra­pia para pre­ve­nir de­li­tos

Según un nuevo es­tu­dio, la gente que vi­si­ta re­gu­lar­men­te un lugar de culto es menos pro­pen­sa a co­me­ter de­li­tos leves. La in­ves­ti­ga­ción de la Uni­ver­si­dad de Man­ches­ter ha en­con­tra­do una re­la­ción di­rec­ta entre las fre­cuen­tes vi­si­tas a tem­plos re­li­gio­sos y los ín­di­ces bajos de cri­mi­na­li­dad, en ám­bi­tos como el hurto, el con­su­mo de dro­gas o la des­car­ga ile­gal de mú­si­ca. Amén.

Com­pa­ra­cio­nes odio­sas: Va­lo­nes y Co­rea­nos del Norte

Dicen que las com­pa­ra­cio­nes son odio­sas. Eso deben pen­sar ahora en Bél­gi­ca. "Va­lo­nia (parte me­ri­dio­nal del país, de habla fran­ce­sa) es como Corea del Norte: un par­ti­do, un hom­bre", de­cla­ró a Radio 1 el vi­ce-pri­mer mi­nis­tro y mi­nis­tro de asun­tos ex­te­rio­res, Di­dier Reyn­ders. La de­cla­ra­ción tuvo como an­te­ce­den­te la enési­ma apa­ri­ción te­le­vi­si­va de Elio di Rupo, el me­diá­ti­co pri­mer mi­nis­tro belga.

Com­pe­ti­cio­nes de dar­dos no aptas para Me­sías

"Jesús, go home!". Por se­gun­da vez en su vida, Nat­han Grin­dal no ha sido ad­mi­ti­do en el cam­peo­na­to de dar­dos or­ga­ni­za­do en Mi­nehead, en el Reino Unido. El ar­gu­men­to que jus­ti­fi­ca su ex­clu­sión es que se pa­re­ce de­ma­sia­do a Je­su­cris­to. El año pa­sa­do, Nat­han fue ex­pul­sa­do por­que los es­pec­ta­do­res le co­rea­ban « Jesus, Jesus ».

La carta que llegó 44 años des­pués

El co­rreo a veces llega tarde. Günter Zettl ha re­ci­bi­do una grata sor­pre­sa cuan­do ha sido in­for­ma­do de que la pos­tal que envió hace 44 años, cuan­do no era más que un es­tu­dian­te de la RDA, ha lle­ga­do a su des­tino. La Stasi había in­ter­fe­ri­do en el envío, y la cosa se alar­gó más de la cuen­ta.