¿Quién es realmente Boris Johnson?

Artículo publicado el 1 de Junio de 2016
Artículo publicado el 1 de Junio de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Esta primavera del 2016, el antiguo alcalde de Londres es el centro de todas las miradas. La razón es que se ha pronunciado a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, opinión contraria a la del primer ministro David Cameron. ¿Cómo el hijo de un antiguo empleado de la Comisión Europea puede pensar así?

«Napoléon, Hitler, diferentes personas lo intentaron y acabó de manera trágica». Esta es una de las últimas salidas del exalcalde de Londres, enésima provocación a unas semanas de un referéndum decisivo para el Reino Unido, en una entrevista concedida al Sunday Telegraph el domingo 15 de mayo. El próximo 23 de junio los ciudadanos responderán en las urnas a la pregunta «¿El Reino Unido tiene que seguir siendo miembro de la Unión Europea o abandonar la Unión Europea?» (Should the United Kingdom remain a member of the European Union or leave the European Union?).

Después de las intensas negociaciones con sus socios europeos, el primer ministro conservador David Cameron ha hecho campaña, a partir de la reunión del Consejo Europeo celebrada los días 18 y 19 de febrero, a favor de que su país siga siendo miembro de la UE. Pero Boris Johnson, también miembro y diputado del partido conservador, se ha desmarcado y apoya la salida del Reino Unido, postura conocida con el nombre de Brexit (abreviatura de British exit, "salida británica"). Sin embargo, muy pocas cosas vaticinaban esta postura de «Boris», de nombre completo Alexander Boris de Pfeffel Johnson.

De Bruselas a Oxford

Toda su familia es un buen ejemplo de diversidad europea. Su abuelo paterno, Wilfried Johnny Johnson (nacido Osman Kemal) es hijo de una anglo-suiza y de un periodista turco que fue ministro de Interior. Su abuela paterna, Irene, es franco-británica, descendiente de una hija ilegítima de Pablo de Württemberg, descendiente por su título de Jorge II, rey de Gran Bretaña entre 1727 y 1760.

De padres ingleses, Boris Johnson nació en Nueva York el 19 de junio de 1964. Durante su infancia se trasladó a Bruselas, donde su padre trabajaba en la Comisión Europea. Entre 1973 y 1975, Boris estudia en la Escuela Europea de Uccle y aprende el francés. Esto le hace presumir hoy en día de poder «leer novelas en francés » y «cantar la Oda a la alegría en alemán».

A priori, no son los primeros años de su vida los que le inculcaron su rechazo puro y duro hacia la UE. Su padre, favorable al mantenimiento del Reino Unido en la UE, afirmaba a propósito del tema en el mes de abril: «Mi hijo está equivocado sobre el Brexit».

Continuó sus estudios en Eton, un prestigioso y carísimo colegio para chicos situado cerca de Windsor, a unas decenas de kilómetros de Londres, que lo aleja de la esfera europea.

Después ingresa en el Balliol College de Oxford, donde cursa estudios clásicos. Sus amistades están en consonancia con su compromiso político actual. Allí forma parte del Bullingdon Club, esa famosa asociación de estudiantes hijos de papá de Oxford conocida por las locuras de sus miembros. A ella perteneció un tal David Cameron, tal como reveló el Daily Telegraph en 2007, un estudiante que llegará a ser más adelante su compañero político dentro del Partido Conservador.

n periodista y alcalde con actitud y tono provocadores

Pero donde mejor se puede apreciar el euroescepticismo de este admirador de Winston Churchill es en su trayectoria periodística. Tras acabar sus estudios, consigue un puesto de periodista en The Times, del que es despedido rápidamente por falsificar una cita de su padrino. Después desembarca en el Daily Telegraph.

Es en 1989 cuando se le conoce realmente como periodista, año en el que pasa a ser corresponsal del periódico en Bruselas para cubrir la actualidad de la Unión Europea, puesto que ocupará hasta 1994. A partir de ese momento es cuando se conoce al Boris Johnson euroescéptico, es decir eurófobo, siempre dispuesto a echar por tierra a la UE y a sus instituciones.

Un artículo de The Independent de 1995 revela algunos titulares del Daily Telegraph de la época, por ejemplo «Amenaza contra las salchichas rosas inglesas» («Threat to British pink sausages»). Pero es, sobre todo, en el artículo titulado  «El plan Delors para reinar en Europa» (Delors Plan to rule Europe) en el que plasma sus ideas. El autor afirma, no sin una cierta soberbia, que el artículo habría sido una consecuencia directa del«no» danés a la ratificación del tratado el 2 de junio de 1992.

Pero ¿es real ese euroescepticismo que pregona a los cuatro vientos? Puestos en contacto por teléfono con su biógrafa, Sonia Purnell, autora del libro Just Boris: a tale of blond ambition, nos dice que «en sus artículos, era muy crítico con la UE; pero, en  privado, cuando la gente hacía comentarios negativos sobre la institución, la defendía […]. Había una diferencia entre el Boris público y el Boris privado».

Para él, ante todo, lo más importante es que la gente lo conozca. «Escribía cosas críticas sobre la UE para hacerse un nombre, para hacerse famoso» prosigue la señora Purnell. Su rechazo hacia la Unión está lejos de ser evidente.

Es la misma estrategia aplicada durante sus dos mandatos como alcalde de Londres, entre 2008 y 2014. ¿Qué se recuerda de la era Boris Johnson en la capital británica? Más sus extravagancias que sus decisiones políticas, sin duda alguna. Los medios de comunicación, británicos o internacionales, recogen una y otra vez el momento en el que coge a un niño durante un partido de rugby improvisado en Japón o incluso su descenso en tirolina durante los Juegos Olímpicos de Londres en el 2012.

Le encanta que hablen de él. Después del episodio de la tirolina, declara: «Toda publicidad es buena publicidad».

Boris Johnson gets stuck on a zip wire (long version)/ODN

Una estrategia política oportunista

El diputado conservador se ha atrevido a hacer una comparación entre la Unión Europea y el nazismo. El país está dividido sobre la pertenencia o no a la UE y los últimos sondeos no revelan un resultado claro, aunque la voluntad del pueblo británico para permanecer en la Unión Europea parece más evidente que hace unos meses, incluso dentro del partido conservador. Si bien David Cameron, par ailleurs cousin de Boris Johnson au huitième degré, defiende la permanencia, el experiodista de cabellera rubia despeinada desea el Brexit.

Es innegable que si ganase el voto a favor de la salida de la Unión, el actual primer ministro se encontraría en una posición muy incómoda dentro de su propio partido y del Gobierno. De ahí la incertidumbre sobre los motivos reales de Boris Johnson.

Según el actual corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas, Matthew Holehouse, con el que hemos estado hace unos días, «Hay un enorme debate sobre lo que piensa. Algunos están convencidos de que su postura es táctica, otros no». Sonia Purnell se muestra mucho menos indecisa cuando se le pregunta sobre el tema: «Hasta hace poco decía que nunca podría ser partidario de la salida de la Unión Europea. Lo dice simplemente porque quiere convertirse en el nuevo primer ministro que cambió de opinión sobre el Brexit […]. Creo que es un oportunista, a veces lo describo como un gran tiburón blanco».

La salida de la Unión Europea le desplegaría una alfombra roja hacia el número 10 de Downing street. «Es una buena oportunidad para llegar a ser primer ministro, sin duda su última oportunidad, y hace realmente todo lo que puede para serlo», nos dice Sonia Purnell.  

Y después, ¿qué pasaría, en el caso de un hipotético puesto de primer ministro, al día siguiente del referéndum? Es la gran pregunta que se hacen los observadores de la política inglesa. Su biógrafa se muestra bastante dubitativa: «Nadie sabe realmente lo que quiere hacer y lo que es realmente. Si preguntas qué tipo de primer ministro sería, es muy difícil responder. Simplemente quiere el poder pero sin un objetivo particular».

Concluye con una frase lapidaria: «Realmente no tiene ideología, cambia continuamente de opinión sobre todo». Pero los británicos no han decidido todavía y, antes de valorar la manera de gobernar del antiguo alcalde de Londres, falta saber cuál será el resultado del referéndum del 23 de junio.