¿Quién se preocupa por el crecimiento y el desempleo?

Artículo publicado el 26 de Febrero de 2004
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Artículo publicado el 26 de Febrero de 2004

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A pesar de la cumbre de Berlín, las discusiones sobre los problemas que afectan actualmente a la economía europea ignoran el obstáculo fundamental para un mayor crecimiento y empleo: el Banco Central Europeo.

Ah, la cumbre de Lisboa de marzo de 2000. ¿La recuerdan? Las confiadas predicciones de que la UE sería la región más dinámica y competitiva del mundo en 2010, basándose en los efectos beneficiosos de la introducción del euro y la sustancial reforma económica. Y ahora vuelta a la realidad. La deflación de la burbuja americana, que comenzó a finales de 2000, tuvo un serio efecto en la mayor parte de los capitales europeos. Pero eso fue en el 2001-2, y aunque la mayor parte de las grandes economías mundiales (incluso la japonesa) han vuelto a crecer, Europa permanece estancada.

Como respuesta, la cumbre de Berlín de la semana pasada en la que se encontraron los líderes de Gran Bretaña, Alemana y Francia, ha tratado de dar un empujón al “Proceso de Lisboa”. Se ha propuesto la existencia de un supercomisario para coordinar las reformas económicas y promocionar una agenda común. ¿Y la agenda? Es similar a la propuesta en Lisboa: promocionar la empresa, aumentar la flexibilidad en los mercados laborales, reforzar los conocimientos económicos y eliminar reglamentaciones obsoletas.

El gran actor de la obsesión

Es en este punto donde necesitamos tomar distancia y recapacitar sobre lo que ha de venir. En el debate sobre la economía europea, raramente se habla del papel que desempeña el Banco Central Europeo, seguramente el actor más importante en la eurozona. Sorprende, ya que la casi cómica obsesión del BCE por reducir la inflación ha restado mucha vida a la economía europea. ¿Qué hay del crecimiento económico y la reducción del paro? ¿hemos olvidado la Depresión de los años 30?

La respuesta tipo del BCE a estas criticas se repite regularmente como una convicción religiosa: su única responsabilidad es asegurar la baja inflación, lo que establece las condiciones necesarias para que las firmas creen puestos de trabajo y por tanto se promocione el crecimiento económico. Si el paro continúa en niveles elevados, los gobiernos de cada país deben responsabilizarse de haber puesto obstáculos en el camino de las empresas que están aumentando el rendimiento y ampliando sus plantillas. Esto es correcto en cierto modo, pero es sólo la mitad de la historia. La política monetaria puede y debe ser usada de forma inteligente, estimulando la economía cuando se encuentra en recesión y enfriándola cuando las cosas vayan bien.

Dos opciones

Así pues, ¿qué debe hacerse? Inmediatamente surgen dos opciones. Una, vencer la batalla de ideas sobre la política monetaria europea y presionar al BCE para promocionar el crecimiento y el empleo además de la baja inflación. Y dos, debemos preguntarnos si el BCE ha de ser 100% independiente de las presiones políticas.

Recordemos que el Banco de Inglaterra es “sólo” autónomo del gobierno británico, lo que significa que el BI puede ser responsable de sus acciones ante el gobierno y la población. El apoyo a un Banco Central plenamente independiente es más fuerte en el continente que por aquí, pero cuanto más permanezca la economía europea en coma, más deben considerarse cambios más radicales que los propuestos en Lisboa y en Berlín.