Quisiera ser cantante

Artículo publicado el 2 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 2 de Mayo de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Programas como Operación Triunfo alimentan los sueños artísticos de una generación. La demanda de profesores de canto y la oferta de castings se han multiplicado. Pero cuidado: las estafas están al orden del día.

“Séphora, tienes mucha personalidad y aplomo a pesar de tu juventud. Hay mucha gente que canta tan bien como tú, pero que no transmite nada. Tienes la suerte de no ser una ostra cantante y por eso te queremos tanto”. Los ojos de la joven Séphora, de 17 años, se iluminan halagados por las palabras de su profesora. No todo el mundo tiene el lujo de asistir a una clase privada con Jasmine Roy, una coach vocal que se hizo famosa a partir de sus clases de canto en programas televisivos de telerrealidad. Estamos en su domicilio particular, un dúplex del barrio parisino de Montparnasse.

Séphora empuña el micrófono, dispuesta a seducir. Prepara la canción Tu serás, de Emma Daumas, para presentarse al casting del programa francés de televisión de Star Académie (el equivalente a Operación Triunfo en España), sexta edición. Jasmine Roy filma el ensayo con una cámara doméstica. A su lado, Nicolas Pélacy, formador de jóvenes promesas, da consejos prácticos: “Mira a la cámara, pero sin olvidar al director de casting. No alejes la boca del micrófono. No hagas caras raras si se te escapa un gallo; nadie se ha dado cuenta”. Jasmine y Nicolas acaban de publicar una guía práctica sobre cómo presentarse a un casting, dirigido a gente sin experiencia como Séphora.

“Tengo mucha confianza en esta chica, porque todavía se lo pasa bien cuando canta”, asegura su maestra, “y tengo ganas de echarle una mano”. En el casting habrá entre 10.000 y 19.000 candidatos para seleccionar sólo 16. Jasmine Roy forma parte del equipo de decisión, pero asegura que su alumna no sale con ventaja, ya que la decisión final implica 27 personas.

“Te harán muchas preguntas para ver si eres bastante fuerte psicológicamente. Por ejemplo, te pueden preguntar si te ves capaz de perder dos quilos”, dispara la maestra. La rubia de silueta exuberante no se lo piensa dos veces: “Sí, sí, sí. Ya lo tenía pensado”. La profesora se muestra prudente: “El único motivo por el cual he animado a Séphora a probar suerte en el casting de Star Académie es que no será el drama de su vida si la rechazan. El casting puede motivarla a empezar a tomar clases en serio”.

El formato de concurso de televisión donde un grupo de jóvenes recibe clases para convertirse en cantante ha hecho furor en toda Europa y ha batido récords de audiencia. La popularidad de estos programas ha impulsado la proliferación de profesores de canto, más o menos profesionales, que dan respuesta a las esperanzas de una generación que sueña con ser cantante o famoso. Para controlar el mercado, en Francia los profesores de canto tienen la obligación de tener un diploma público para enseñar en las escuelas públicas. El sector privado, en cambio, no está reglamentado y cualquiera puede denominarse profesor de canto. Jasmine Roy considera inútil imponer la obligación de un diploma: “Yo tengo 20 años de experiencia sobre el escenario, y en cambio, hay muchos profesores que no han cantado nunca. Por otro lado, ¿cómo quieres que le haga un dictado musical a principiantes como Séphora?”

La fiebre artística afecta también a los padres y a los más pequeños. Y es que existen colonias temáticas para niños de entre 8 y 12 años, en las que los niños graban un disco. El precio por una estancia de 15 días es de 949 euros. Por otro lado, en el casting de Star Académie se presentan candidatos cada vez más jóvenes. “Un niño de 12 años no está preparado ni mental ni físicamente. Recomendamos a los padres que esperen. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los niños actores o cantantes después no hacen carrera, ya que se queman”, afirma Jasmine Roy.

Promesas incumplidas

Por desgracia, junto a esta industria legal, existen muchas ofertas fraudulentas de gente que no tiene nada que ver con el mundo del espectáculo y que sólo busca enriquecerse. La asociación Stop Arnak Casting apoya desde 1999 a las víctimas de castings estafadores en Francia, Bélgica y a finales de año en Italia. La asociación calcula que entre 15.000 y 20.000 personas son estafadas cada año. Su presidente, James D. Chabert, opina: “Dentro de unos años, estos jóvenes constituirán una generación de decepcionados”. Internet es una fuente inagotable de castings fantasmas. Uno de los casos más escandalosos de estafa masiva en Francia fue el de arenacasting.com, que defraudó a 13.000 personas, que pagaron unos 200 euros para hacerse un book fotográfico y después la empresa desapareció.

Boris quería ser actor y arrancó un número de teléfono de un anuncio que encontró pegado en una farola. Pagó 600 euros a la agencia mediartistic para hacerse un book fotográfico y tener acceso a los anuncios de casting. “Un aficionado nos hizo las fotos como churros. Éramos muchísimos. Yo me esperaba un trato más profesional, que me permitiera conocer directores de casting. Durante un año, sólo me propusieron papeles de figurante que habría podido encontrar yo solo. Después, la agencia se esfumó de un día para otro”, recuerda indignado.

¿De qué serías capaz para triunfar?

Los sueños de grandeza pueden llegar a rebajar la naturaleza humana hasta límites insospechados. La asociación Stop Arnak Casting asegura que un 10% de las estafas están relacionadas con casos de prostitución, pederastia o sexo. “Las víctimas están dispuestas a todo para triunfar. En general, tienen muchos problemas económicos”, afirma el presidente de la asociación, James D. Chabert, que añade: “Luego se avergüenzan y prefieren olvidar”. Esta asociación busca en la actualidad socios para abrir una sucursal en España, en donde aún no se ha implantado.

En Francia, se han producido algunos casos de pederastia con el consentimiento de los padres. Sin decir el nombre, Chabert acusa “una persona famosa del mundo de la música que promete hacer de los jovencitos que lo rodean brillantes estrellas a cambio de favores sexuales”. Lo más triste de la historia es que las supuestas víctimas han conseguido hacerse un nombre. “La popularidad del acusado, el éxito artístico de las víctimas y la complicidad de los padres hace que sea difícil encontrar testigos y pruebas”, afirma Chabert.