Radicales: ¿terroristas o ghandianos?

Artículo publicado el 6 de Julio de 2005
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Artículo publicado el 6 de Julio de 2005

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No es fácil explicarle a un anglosajón que el rostro de Gandhi es el símbolo del Partido Radical italiano. En Inglaterra, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se consideran islamistas “radicales” a personajillos como Al Zarqawi y Bin Laden, que no tienen nada en común ni con el viejo ala radical del partido liberal inglés de la belle époque, ni con el partido radical italiano, que en los últimos cincuenta años –entre derechos civiles y luchas por la igualdad– encarnan el partido de la no violencia.

En Francia la quinta república ha olvidado a los radicales, que siguen siendo los que están a la derecha de la izquierda y a la izquierda de la derecha, sin ser de todos modos de centro, como en su día en España. En París, ser radical significa tener el mismo sabor que el rábano (radis: rojo por fuera y blanco por dentro, inmejorales para untar en mantequilla. Sólo hay un sentido de la palabra radical que pone a todos de acuerdo en Roma, París y Londres: según los médicos, los radicales libres hacen daño y están entre las principales causas del cáncer. Pero todos saben que gente como Gandhi y Bin Laden no mueren a manos de los invisibles radicales libres.