Raül Romeva: "Es un contrasentido ser verde y declararse de derechas"

Artículo publicado el 5 de Junio de 2009
Artículo publicado el 5 de Junio de 2009
Los Verdes en Europa tienen mucho que ganar en las próximas elecciones. El joven eurodiputado catalán, Raül Romeva, es uno de sus líderes. Se vuelve a presentar y nos explica las perspectivas en alza de los ecologistas del continente

“Hace dos años yo tenía una frustración: aquí no venían periodistas. Pero en estos últimos dos años se ha ido llenando gracias a las leyes importantes que se han discutido y que conciernen a la gente”. Romeva es un eurodiputado accesible, comunicativo, y sin rodeos cuando se trata de tirar de las orejas a los periodistas. Quizá hoy los reporteros comiencen a despertarse porque hay elecciones y se han dado cuenta de que en Estrasburgo y Bruselas pasan cosas importantes.

"Hace dos años yo tenía una frustración: aquí no venían periodistas"

“Pero sobre todo porque se ha roto la dinámica del consenso. En un parlamento unas veces se gana y otras se pierde, y no podemos tener a todos contentos siempre. Eso sería sustraer de la opinión pública y del debate político la responsabilidad de los electos. No pasa nada porque entremos en el eje izquierda-derecha o en el eje liberales-estatalistas, etc”.

¿Cómo diferenciar el discurso de los Verdes del de los socialistas y liberales ahora que están pisándoles el programa?

Los socialistas en campaña siempre se vuelven más ecologistas y más de izquierdas. Cuando gobiernan se vuelven lo que ellos llaman ‘responsables’. Para los Verdes, Europa es la solución y no el problema. Somos federalistas europeos: no en contra de las instituciones estatales, pero sí a favor de cesión de competencias estatales sin miedos cuando los Estados no puedan solventar ciertos problemas.

¿Cómo demostrar que los eurodiputados no están en una torre de marfil, sino cerca de los problemas de los ciudadanos?

"A veces hay más conocimiento de lo que hace un eurodiputado que de lo que hace un concejal o un diputado estatal"

Uno de los mitos de los eurodiputados es que no pegamos un palo al agua. Debemos comunicar nuestras actividades mediante hojas de servicio de cada eurodiputado accesibles a todos los ciudadanos. De todos modos, aunque la gente piense que el Europarlamento queda lejos, yo tengo un blog que actualizo casi todos los días. A veces hay más conocimiento de lo que hace un eurodiputado que de lo que hace un concejal o un diputado estatal. Por último, hay que hacer entender que aquí no se viene a discutir sobre el sexo de los ángeles. Estamos hablando de cómo afrontamos la necesidad de que la gente tenga energía, de cómo le llega la luz, por ejemplo, de dónde viene, en qué condiciones de seguridad y limpieza para que las generaciones futuras no paguen nuestras facturas.

¿Hay riesgos de que se esté haciendo mal?

¡Por supuesto, hay constatación!

¿Nos da un ejemplo?

Apostando por las energías nucleares. Se nos dice que en 10 años tendremos mecanismos para reciclar los residuos, pero por ahora no tenemos nada. En segundo lugar hay riesgos derivados de la inseguridad en las centrales. Chernóbil no queda lejos, aunque es cierto que no es lo mismo hablar de seguridad en las centrales francesas que en las rumanas. Por último, la dimensión internacional: nosotros, para acceder al uranio tenemos que poner en riesgo comunidades locales en el extranjero.

¿Han convencido a la Comisión Europea con respecto a las renovables?

Con las renovables sí.

¿Las renovables garantizan la independencia energética de los europeos?

En parte sí.

¿En qué se basaría esa independencia?

Antes que nada, en consumir primero la energía que producimos: hay que apostar por la solar y la eólica porque están infraexplotadas. Así, garantizamos la independencia, la limpieza y la seguridad. La segunda clave es la eficiencia energética: lo del 20% de reducción del consumo es lo mínimo que se puede exigir.

¿Es posible?

Es necesario…

¿Pero es posible?

Es posible si se ponen los recursos necesarios.

¿Perderemos competitividad en tal caso?

Si nosotros no lo hacemos, los demás no lo harán. Hay que tirar del carro. En el cambio de gobierno de Estados Unidos es fundamental y tenemos puestas muchas esperanzas. Siempre asumimos los compromisos cuando es demasiado tarde y la evidencia demasiado flagrante. Si pensamos que hay que seducir a las grandes potencias, hay que empezar por los Estados Unidos. Es un error pensar que si incentivamos una industria verde se nos van a ir las empresas y las inversiones, porque ya China está construyendo el coche eléctrico más barato del mundo a costa de las inversiones europeas por falta de incentivos en Europa. En lugar de fomentar que los inversores se vengan acá, los expulsamos.

¿Piensa que Durão Barroso se merece un segundo mandato a la cabeza de la Comisión?

"Soy un defensor de que la Comisión sea un ejecutivo real pero no al servicio de las grandes potencias europeas"

Para mí ya no era un buen candidato la primera vez. Los Verdes votamos en contra y nos quedamos solos. Ha sido sino un mero ejecutor de las grandes potencias europeas. Soy un defensor de que la Comisión sea un ejecutivo real pero no al servicio de las grandes potencias europeas. Segundo: su pasado y su ideología lo hacen poco fiable desde el punto de vista social, medioambiental y de derechos y libertades.

¿A quién vería como candidato a presidir la Comisión como alternativa?

La Comisión debe estar condicionada a las políticas que marca el Parlamento, para mí el buen candidato es el que entienda esto. Una buena presidenta de la Comisión sería Monica Frassoni. Con experiencia, vocación federalista y una visión de lo que es el debate global europeo.

"Una buena presidenta de la Comisión sería Monica Frassoni"

¿Cuál es tu sentimiento en cuanto a los resultados de los Verdes?

En España se va a mantener y en Europa va a consolidarse con tendencia al alza, en especial en Francia, Suecia, Finlandia, Alemania y los países del este. Soy de los que defiende el trabajo en coaliciones. No creo que el discurso exclusivamente verde sea una garantía, sino que hay que sumar discursos de izquierdas y movimientos sociales.

¿Las derechas no pueden ser verdes?

Es un contrasentido ser verde y declararse de derechas. Para mí, una verdadera política verde debe incluir una política social de convencimiento.