RAW Tempel: el otro tren de vida de Kreuzberg

Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2012
Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2012
Aunque Friedrichshain-Kreuzberg fuese durante los años setenta el barrio pobre de Berlín, hoy en día es el principal centro cultural de la capital alemana. En la zona sigue habiendo una elevada tasa de desempleo y existe el riesgo de que aumente la construcción de viviendas de gran altura a lo largo del río, lo que hace que este lugar sea un foco de activismo político y social.

“Lo he visto todo. Tanto las negociaciones que han tenido lugar a lo largo del año como las historias de éxitos y fracasos. Forma parte de lo que hacemos; es nuestra vida”, sentencia Kristine Schütt, sentada en un pequeño despacho con un paquete de tabaco en la mano. ¿Se puede fumar aquí? “Adelante”, responde la artista también conocida como Mikado. Sosteniendo en la mano durante unos minutos el cigarrillo que acaba de liar, piensa en la historia que ya ha contado muchas veces: la resistencia de Berlín, el aburguesamiento, el anticapitalismo, la apuesta por la tolerancia, el cambio y el activismo político, en donde todos luchan por hacerse un hueco en el cielo.

Kristine vino en 1998 a RAW Tempel (siglas de Reichsbahn Ausbesserungs Werk Franz Stenzer): un centro cultural y de obras de mantenimiento en unas antiguas vías férreas. RAW Tempel está situado en Friedrichshain, en la parte alta de Kreuzberg, y es uno de los centros alternativos más animados de la ciudad desde hace 13 años. En él se llevan a cabo 64 proyectos distintos relacionados con la música, las artes, mercadillos, actividades sociales y políticas, conciertos, teatro alternativo y locales subterráneos. “Nunca ha sido fácil”, añade antes de encender por fin el cigarrillo.

De vía férrea a su propia vía

La zona de Kreuzberg, que coloquialmente se conoce como X-Berg, limita al este con el río Spree y está situada al sur de Mitte (en castellano, significa centro —N. de R.—). Hasta el siglo XIX fue el corazón rural de la industria berlinesa. Tras la Segunda Guerra Mundial, durante la que se destruyó alrededor de un 80%, el área en ruinas ya no atraía a los inversores, aunque en ella se produjo un boom de viviendas baratas. Con la llegada de la gran ola de inmigrantes, hacia finales de los años sesenta, los estudiantes, los artistas y los ciudadanos más pobres se fueron a vivir de okupas a los viejos edificios abandonados de Kreuzberg.

Pese a la presión urbanística, el partido del alcalde de Berlín, los Verdes, apoyan el centro.

Estaba rodeado por el Muro en tres lados diferentes y se hizo famoso por su estilo de vida alternativo, pero empezaron los problemas después de la caída del Muro. De pronto, Kreuzberg quedó situado en el medio de la ciudad, por lo que subió el precio del alquiler y algunas zonas empezaron a atraer a las clases acomodadas como posible opción de alojamiento. “Al Gobierno no le interesaba impulsar el desarrollo sostenible de la ciudad o la escena alternativa, sino hacer que llegase dinero a la ciudad —afirma Kristine—. Por eso hay muchos proyectos frente a los que tiende a haber una cierta oposición”. Junto al río, donde se concentra un gran número de propiedades que están en venta y se encarece el precio de alquiler de los pisos, han tenido lugar diferentes iniciativas, así como protestas sociales y políticas.

“Saludos desde España... y Grecia, Portugal, Italia...”.

Cuando se cerraron las líneas ferroviarias en 1994, tuvieron que pasar cuatro años hasta que los jóvenes se vinieran a vivir aquí y crearan rápidamente un centro cultural donde antes estaban las vías. “No había ni electricidad ni agua: nada. Solo teníamos un espacio vacío para trabajar”, explica Kristine. Una vez que se pusieron manos a la obra en 1999, finalmente firmaron un contrato temporal con los propietarios de la antigua compañía ferroviaria para conseguir esta superficie de 8.800 metros cuadrados. Con el paso del tiempo, cambiaron los dueños (Deutsche Bahn se vendió a una compañía privada en 2007 —N. de R.—) y, desde entonces, los inquilinos han estado luchando por conseguir un contrato a largo plazo.

Durante muchos años, Kristine ha trabajado con niños en proyectos musicales y ha dedicado su tiempo a luchar por los derechos de la gente que ahora considera como de su familia: “Los inversores se sitúan por encima de las necesidades de los ciudadanos de tener espacios libres y una oferta cultural”, añade. “Hemos puesto en marcha varias iniciativas para reivindicar el derecho a quedarnos y mantener el alquiler a un precio razonable”.

Zona política y cultural

Ni la compañía ferroviaria ni el alcalde, Franz Schulz, se mostraron disponibles para participar en este artículo, pero Susanne Hellmut, portavoz del partido del regidor, explica su apoyo político para que RAW continúe con los proyectos sin ánimo de lucro: “Es un punto de encuentro sociocultural importante. Aquí, el desarrollo de la ciudad se realiza desde abajo y en constante diálogo”. Susanne confirma el deseo de su partido de que RAW siga siendo un punto de encuentro al que puedan acceder vecinos, artistas y atletas: un lugar no solo de fiesta, sino también de intercambio y cultura. “Tenemos que respetar las reglas si queremos llegar a ser los verdaderos propietarios, obtener financiación y poder centrarnos en nuestros proyectos”, comenta Kristine. “Debemos seguir con nuestra labor porque somos un centro cultural organizado e independiente. Es importante que esto llegue a significar algo en este mundo cruel y político,”, añade el fotógrafo Stefan Seifarth, que llegó a RAW Tempel en 2010.

Según el periódico alemán Die Welt, en la capital sólo hay unas pocas propiedades disponibles, valoradas en 693 millones de euros. Una de las últimas joyas cerca del río, próxima a Ostbahnhof, es Megaspree. Esta iniciativa, creada en 2009, pide el voto de los ciudadanos para establecer ciertas condiciones para la planificación urbana de los márgenes del río. El objetivo era unir las iniciativas a largo plazo y las instituciones culturales para crear un estilo de vida alternativo. “A pesar de que la mayoría de los ciudadanos de Friedrichshain-Kreuzberg votaron a favor de ello, resultó imposible fijar estas condiciones bajo procedimientos legales: en parte, porque el distrito tiene que cumplir las políticas del senado”, apuntala Kristine.

El centro se caracteriza por ser un punto de encuentro.

A pesar de todo, aquí la escena cultural sigue en movimiento. “Cuando vives aquí, decides ser activo”, afirma Vanessa Drouet, de 30 años y que se vino de Francia a Berlín hace dos años. “La política es poder pero también es pasión, como la pasión que ponemos en la lucha por nuestros derechos. Es bueno tener una conciencia política. Basta con que aprendas a usar tus armas con astucia”. El sentido de libertad artística y el derecho a hacer algo respetable es la base de todo. “Mucha gente aún tiene miedo y no sabe ver u organizar las alternativas hábilmente porque no tiene la suficiente formación ni los medios, o tiene ideologías muy diferentes”, concluye Kristine. Es imposible separar la lucha por la cultura y los espacios abiertos de la lucha contra el capitalismo, y esta historia de lucha social es típica de Berlín.

Este artículo forma parte de Orient Express Reporter II, una serie de reportajes sobre los Balcanes que ha sido desarrollada por cafebabel.com entre 2011 y 2012. Este proyecto ha sido cofinanciado por la Comisión Europea y cuenta con el apoyo de Allianz Kulturstiftung. Nuestro agradecimiento al equipo de cafebabel.comen Berlín.

Fotos: © AK y (cc) Korbahar/Flickr. Vídeo: (cc) TheRocknrollpictures/YouTube.