Reciclaje, espermatozoides e Ikea: diseño vienés en tiempos de crisis

Artículo publicado el 25 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 25 de Mayo de 2010
“¡Todo esto es por culpa de la crisis! Según los grandes titulares, la crisis sería la responsable de todos los males de Austria, enmascarando cada dificultad individual o nacional. Lejos de la penumbra, los diseñadores vieneses han preferido buscar ideas anti-crisis astutas y divertidas

¿Os imagináis tomando un café vienés en el barrio de los museos, el más a la moda de la capital austríaca, pero dentro de un intestino gigante con un orificio anal de gran tamaño? Es el BarRectum, creación original del artista plástico holandés Joep van Lieshout, junto a Darwin, una especie de espermatozoide gigante muy práctico para quedar con alguien. Las esculturas de Lieshout representan las actividades humanas más básicas, como digerir, dormir o hacer el amor. “Y esto ha sido muy bien recibido por el público”, nos explica Wolfang Schreiner, director de comunicación de MUMOK, el museo de arte moderno de Viena en la iniciativa de la expo del diseño. ¿Qué mejor forma para abordar la crisis con humor y creatividad que representando nuestras funciones digestivas más elementales? En Austria, como en el resto de Europa, los medios sólo hablan de la crisis, pero si los diseñadores vieneses admiten que no están preocupados por el fenómeno, la creatividad de su mobiliario de prêt-à-porter es todo menos un capricho de artistas megalómanos. Por el contrario, en tiempos de crisis socio-económica-ecológica en los que se necesitan soluciones duraderas, estas ideas son una mina.

Una crisis no sólo económica

Robert Rüf resucita el periodo de post guerras napoleónicas con un diseño cómodo y funcional

Hay diseñadores, como Robert Rüf, que se contentan con imaginar a que podría parecerse un interior-refugio en periodo de crisis. Desde que el museo del mueble Hofmobiliendepot le dio carta blanca sobre el tema ‘Vivir en la crisis’ para la semana del diseño, Rüf se sumerge en el período Biedermeier, el período de post guerras napoleónicas en el que, a causa de una restauración conservadora, los ciudadanos se quedaban encerrados en su casa para fingir una falsa felicidad, con un mobiliario cómodo y funcional. Dos siglos más tarde y en una crisis de otro tipo, Rüf imagina un interior ‘neo-Biedermeier’: “He dado mi visión personal. Todo es de madera, me recuerda a mi infancia en el campo, con superficies llanas, un mobiliario (una mesa y sillas) deliberadamente sobrio. He querido recrear la intimidad y el confort”.

Las diseñadores Lisa Elena Hampel y Kathrina Dankl (de la marca Danklhampl), tienen 29 años y parten del mismo principio que Rüf: la crisis acapara los medios de comunicación. Pero las dos vienesas querían ampliar el sentido de este término trillado. “Nosotras no queríamos hacer cualquier cosa sobre la crisis económica, omnipresente en los periódicos pero intangible. Hemos preferido ver la crisis como algo más personal, una ruptura amorosa, una situación provisional o precaria, una eliminación. ¿Cómo se escenifica todo esto?”, pregunta Hampel. Dankelhampl pone en escena un espacio todo de cartón, con material barato y reciclable, desde la mesilla de noche hasta las pantallas de las lámparas. Los visitantes se reconocen en esta representación humorística del nomadismo: montones de cajas apiladas hasta el techo.

El arte del reciclaje

Fotografía de Sandra Krimshandl-TauscherReciclaje. El concepto de “hacer de lo viejo algo nuevo” es una fuente de inspiración para los creadores. La diseñadora Anita Steinwidder (de la marca Unartig) hace un mosaico con calcetines y medias para crear modelos únicos que crean el efecto de una segunda piel. Su concepto de tienda minimalista de la Schottenfeldgasse aloja las creaciones de mija t.rosa, una marca creada por Julia Cepp, quien se ha convertido en una especialista en recuperar piezas vintage e integrarlas en sus modelos: “Durante años he acumulado piezas y gangas de los mercados de ocasión, y después he tenido la idea de reciclarlas. Me encanta trabajar con piezas ya existentes, ellas guían mi trabajo de inmediato. Además, me gusta la idea de devolver valor a una pieza que lo había perdido”.

Algunas empresas han conseguido hacer del diseño de reciclaje una auténtica acción social, como los diseños de gabarage upcycling, que forma parte del Instituto Anton Proksch, la mayor clínica europea especializada en adicciones. Gabarage (contracción de ‘garaje’ y ‘garbage’, ‘desecho’ en inglés) recupera todo tipo de material usado –plástico, carretes de película, embalajes – que reciclan para luego convertirlos en auténticos objetos de diseño. Los asalariados, ancianos pacientes de la clínica, otorgan un rol terapéutico a sus creaciones: “El objetivo era fundar una empresa que ofrezca a las personas una terapia, la posibilidad de trabajar con creatividad y de reinsertarse progresivamente en el mundo del trabajo”, explica Daniel Strobel, responsable de marketing de gabarage. Alrededor, ex pacientes, diseñador100% material recicladoes, pero también artesanos, psicólogos y trabajadores sociales. Los objetos de gabarage aparecen como resucitados: los sofás ‘long ton’ son contenedores viejos de plástico acolchados con lonas de camiones y montados sobre ruedas y el ‘racingball big’ es una pantalla para lámparas con la esfera compuesta por cámaras de aire de viejas bicicletas.

Actualmente, la exposición ‘Phénomène Ikea’ del Hofmobiliendepot narra la exitosa historia del gigante sueco del diseño. Entre el padre de la biblioteca Billy al diseño a buen precio pero estandarizado, y los pequeños diseñadores vieneses de edición limitada, dos visiones opuestas del diseño. Dos alternativas anti-crisis entre las que escojer según tus deseos y tu ética.

Fotos: Principal por ©Lucian Stanescu; Michael Stelzhammer: kollektiv fischka/fischka.com; Muebles garabage: Sandra Krimshandl-Tauscher