recobrando el ánimo y creatividad con art labyrinth

Artículo publicado el 26 de Junio de 2014
Artículo publicado el 26 de Junio de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

En el cen­tro de la ciu­dad más verde de Eu­ro­pa, Chisináu, la aso­cia­ción de crea­ti­vi­dad llamada Art Laby­rinth, con su re­la­ja­do am­bien­te y cuar­tos di­se­ña­dos para re­co­brar los áni­mos es­pi­ri­tua­les, te ofre­ce la opor­tu­ni­dad de dejar atrás la mo­noto­nía y el abu­rri­mien­to de la vida co­ti­dia­na.

Visto desde afue­ra, el an­ti­guo museo pa­re­ce estar aban­do­na­do. So­la­men­te los co­lo­ri­dos car­te­les en la puer­ta que anun­cian los con­cier­tos y fil­mes ve­ni­de­ros le dejan saber al pú­bli­co que algo está ocu­rrien­do aden­tro. Al en­trar por su vieja puer­ta nos en­con­tra­mos con un ne­bu­lo­so pa­si­llo cu­bier­to por ex­tra­ñas obras de arte con­tem­po­rá­neo. Sin em­bar­go, más ade­lan­te hemos des­cu­bier­to un her­mo­so jar­dín de los tiem­pos del museo. En el área para me­ren­dar, pe­que­ños gru­pos de jó­ve­nes dis­fru­tan una taza de té bajo el sol en mesas he­chas de li­bros y cris­tal. Fren­te a ellos se en­cuen­tra un grupo de per­so­nas bai­lan­do sobre una ta­ri­ma, mien­tras que en una es­qui­na mú­si­cos tocan los tam­bo­res como parte de una sec­ción de prác­ti­ca. 

Todos ne­ce­si­ta­mos un lugar en la ciu­dad

Aun­que Art Laby­rinth fue es­ta­ble­ci­do ini­cial­men­te como una or­ga­ni­za­ción sin fines de lucro luego del fes­ti­val ve­ra­nie­go del 2008, sus miem­bros ya ha­bían co­men­za­do a tra­ba­jar jun­tos desde hace va­rios años atrás.​ Al prin­ci­pio, ellos que­rían en­con­trar ac­ti­vi­da­des crea­ti­vas y ar­tís­ti­cas para rom­per con la mo­no­to­nía de la vida co­ti­dia­na. En­ton­ces, co­men­za­ron a hacer ce­rá­mi­cas, in­ten­tan­do even­tual­men­te nue­vos mé­to­dos y téc­ni­cas con los ma­te­ria­les. Los pro­duc­tos fi­na­les fue­ron mos­tra­dos en ex­hi­bi­cio­nes or­ga­ni­za­das por los miem­bros del grupo y sus ami­gos. La mú­si­ca era la otra pa­sión que los ins­pi­ra­ba. Luego de vi­si­tar va­rios fes­ti­va­les mu­si­ca­les, prac­ti­can­do su mú­si­ca - en es­pe­cial los tam­bo­res -, la mú­si­ca formó parte esen­cial de sus ac­ti­vi­da­des. La idea de un fes­ti­val ve­ra­nie­go - junto a otros pro­yec­tos - fue algo ines­pe­ra­do, y a su vez fue per­ci­bi­do como un ex­pe­ri­men­to ins­pi­ra­do par­ti­cu­lar­men­te por los even­tos lle­va­dos a cabo por las co­mu­ni­da­des in­ter­na­cio­na­les con­tem­po­rá­neas como Rain­bow Gat­he­ring. Sin embargo, el fes­ti­val cul­mi­nó con ex­ce­len­tes re­sul­ta­dos. Si bien se es­pe­ra­ban cerca de 50 par­ti­ci­pan­tes, casi 500 se die­ron cita en el lugar. Esto instó a los miem­bros de la or­ga­ni­za­ción a re­gis­trar­la como una ONG y crear así es­tu­dios de arte per­ma­nen­tes, y un cen­tro cul­tu­ral pú­bli­co. En el 2011, luego de va­rias mu­dan­zas, fi­nal­men­te se es­ta­ble­cie­ron en el edi­fi­cio de Mu­zeul Zemst­vei donde estos pue­den uti­li­zar al­gu­nos espacios con cier­ta li­ber­tad hasta el co­mien­zo del pro­gra­ma. 

La razón de ser de Art Laby­rinth fue y aún es re­afir­ma­da por el cons­tan­te flujo de vi­si­tan­tes. Este cen­tro cul­tu­ral pro­vee un re­man­so de paz para aque­llos que no lo­gran en­con­trar, en sen­ti­do fi­gu­ra­do y li­te­ral­, un lugar en la ciu­dad. Con unos di­se­ños úni­cos y un am­bien­te de re­la­ja­ción, Art Laby­rinth es el lugar per­fec­to para con­ver­sar y dia­lo­gar mien­tras se bebe una taza de té. Al mismo tiem­po, en otras par­tes de los pre­dios, se dan ta­lle­res de tam­bor, baile y len­guas, y se com­par­te junto a una fo­ga­ta de los di­fe­ren­tes even­tos mu­si­ca­les y tea­tra­les lo­ca­les e in­ter­na­cio­na­les, ade­más de la pro­yec­ción se­ma­nal de fil­mes. Todo esto le per­mi­te al vi­si­tan­te re­co­brar sus áni­mos y a su vez, prac­ti­car sus ac­ti­vi­da­des pre­fe­ri­das.

Alejandro, miem­bro prin­ci­pal de la aso­cia­ción, en­tien­de que esto úl­ti­mo es de gran im­por­tan­cia para la or­ga­ni­za­ción Art Laby­rith. “Uno debe con­ti­nuar me­jo­ran­do aque­llas ac­ti­vi­da­des de las cua­les uno par­ti­ci­pa y disfruta”, esto re­pre­sen­ta uno de los prin­ci­pios de su fi­lo­so­fía, la cual él tam­bién trata de apli­car para con la or­ga­ni­za­ción. Una sed por ex­pe­ri­men­tar nue­vas cosas y una mente abier­ta son dos de las ca­rac­te­rís­ti­cas que de­fi­nen a aque­llos que vi­si­tan Art Laby­rinth. Estos atri­bu­tos son ele­men­tos clave para el desa­rro­llo de uno mismo, sin em­bar­go, estos pue­den im­pe­dir la in­te­gra­ción de los vi­si­tan­tes de este cen­tro. Así pues, ¿puede Art Laby­rinth ofre­cer a sus clien­tes exac­ta­men­te lo que ellos bus­can: una co­mu­ni­dad, un re­man­so de paz, o aun un lugar de com­ple­ta li­ber­tad?

Una ex­pe­rien­cia li­ber­ta­do­ra

El even­to más im­por­tan­te de Art Laby­rinth, el fes­ti­val ve­ra­nie­go de tres días, el cual ten­drá lugar en el norte de Mol­do­via, cerca de Edi­net, per­mi­ti­rá ex­pe­ri­men­tar una gran li­ber­tad. El fes­ti­val ve­ra­nie­go anual de arte al­ter­na­ti­vo, cul­tu­ra, y eco­lo­gía re­fle­ja los com­po­nen­tes prin­ci­pa­les del even­to: crea­ti­vi­dad, sus­ten­ta­bi­li­dad eco­ló­gi­ca, y una par­ti­ci­pa­ción ac­ti­va de los even­tos. El fes­ti­val se en­fo­ca en desa­rro­llar nue­vas ex­pe­rien­cias con una mente abier­ta y lim­pia, lo cual re­fle­ja una gran di­fe­ren­cia de otros even­tos en donde los a­lu­ci­nó­ge­nos y otras dro­gas son con­su­mi­das. No al al­cohol, no a las dro­gas y no a la vio­len­cia, éstas son las re­glas prin­ci­pa­les para cada par­ti­ci­pan­te con el motivo de man­te­ner un am­bien­te sano y pa­cí­fi­co.

Ade­más de estas re­glas bá­si­cas, el lugar del even­to tam­bién juega un papel im­por­tan­te al ase­gu­rar una ex­ce­len­te ex­pe­rien­cia du­ran­te el fes­ti­val. Cada año el even­to se tras­la­da a un lugar cerca de algún río y lejos de cual­quier área desa­rro­lla­da. Ade­más de las am­bi­cio­nes del fes­ti­val en dejar a un lado el am­bien­te ur­bano, la au­sen­cia de áreas desa­rro­lla­das ha tomado im­por­tan­cia desde una pers­pec­ti­va prác­ti­ca ya que no se han te­ni­do que preo­cu­par por las fron­te­ras te­rri­to­ria­les, en­tra­das, ni blo­queos estos úl­ti­mos años. Aun­que la gran ac­ce­si­bi­li­dad y sim­ple­za del te­rreno es más dada a atraer nue­vos clien­tes al lugar, tam­bién puede atraer per­so­nas de malas mañas. El si­tuar el fes­ti­val en un te­rreno dis­tan­te y poco co­no­ci­do ga­ran­ti­za que solo los par­ti­ci­pan­tes más mo­ti­va­dos e in­tere­sa­dos se den cita allí. 

Los or­ga­ni­za­do­res co­mien­zan a arre­glar y mon­tar el fes­ti­val dos se­ma­nas antes de su aper­tu­ra. Ellos uti­li­zan so­la­men­te los ma­te­ria­les y fa­ci­li­da­des na­tu­ra­les que pue­dan ser en­con­tradas en el área para desa­rro­llar los espacios ha uti­li­zar­se. Este mé­to­do de cons­cien­cia eco­ló­gi­ca sim­pli­fi­ca la lim­pie­za del área al ter­mi­nar el fes­ti­val, y la aso­cia­ción tam­bién se aho­rra di­ne­ro al no tener que trans­por­tar el equi­po. La au­sen­cia de co­mer­cios es esen­cial du­ran­te el even­to. Los par­ti­ci­pan­tes no pue­den com­prar ni ven­der nada, sin em­bar­go, esto no pre­sen­ta di­fi­cul­ta­des ya que cual­quier ne­ce­si­dad puede ser sa­tis­fe­cha a tra­vés de la na­tu­ra­le­za. El cam­biar de lugar el fes­ti­val nos da la opor­tu­ni­dad de ser crea­ti­vos. El nuevo te­rreno no tan solo ins­pi­ra el di­se­ño y la posición de los espacios, sino que tam­bién pone a prueba a aque­llos que tra­ba­jan en la crea­ción del arte para el fes­ti­val uti­li­zan­do solamente los re­cur­sos na­tu­ra­les. No obs­tan­te, los ar­tis­tas no son los úni­cos que prue­ban sus habi­li­da­des, los vi­si­tan­tes tam­bién prue­ban sus destrezas a tra­vés de los ta­lle­res y se­mi­na­rios del yoga acro­bá­ti­co, crea­ción de fo­ga­tas, lec­cio­nes de tam­bor, o ta­lle­res de artes in­dus­tria­les. En adi­ción a estas ac­ti­vi­da­des de re­crea­ción ac­ti­va, even­tos de gru­pos lo­ca­les e in­ter­na­cio­na­les y com­pa­ñías tea­tra­les, además de pro­yec­cio­nes de fil­mes tam­bién ten­drán lugar du­ran­te los tres días del fes­ti­val. La par­ti­ci­pa­ción como prin­ci­pal com­po­nen­te del fes­ti­val no tan solo sig­ni­fi­ca el aten­der los even­tos, sino tam­bién ofre­cer­se de vo­lun­ta­rio en la or­ga­ni­za­ción y rea­li­za­ción del fes­ti­val. Los vo­lun­ta­rios pue­den unir­se al equi­po en cual­quier mo­men­to, los vo­lun­ta­rios siem­pre son bien­ve­ni­dos en el área de co­ci­na y cui­da­do de niños, por ejem­plo.

Una larga fila de ideas 

Sin em­bar­go, aun­que los miem­bros de la aso­cia­ción están ocu­pa­dos en va­rias ta­reas, ellos con­ti­núan bus­can­do nue­vas ideas para fu­tu­ros fes­ti­va­les. Ellos con­si­de­ran algo su­ma­men­te esen­cial el dejar claro que la ex­pe­rien­cia debe ser el as­pec­to prin­ci­pal en los fu­tu­ros fes­ti­va­les. Entonces, ellos desean promover los talleres y seminarios, y aun los juegos y actividades, los cuales incitan al público a participar e involucrarse en los eventos aún más. Ellos también quieren promover la sustentabilidad ecológica no tan solo durante el festival, sino también como un estilo de vida, y para esto ellos encuentran muy relevante el organizar aún más seminarios y paneles de discusiones, y quizás hasta crear un grupo, el cual podría impulsar un pequeño proyecto en la capital. En la organización Art Labyrinth nunca escasean ideas innovadoras, pero para poder llevarlas a cabo, Alejandro piensa que la asociación, al igual que sus métodos de trabajos, deben ser más organizados. Esto podría también abrir más puertas en relación a proyectos junto a otras organizaciones artísticas en la escena local e internacional, aumentando así sus oportunidades de trabajo. Esto último es de suma importancia para la organización ya que por el momento las donaciones y el ingreso de los eventos son sus únicas fuentes de ingreso. Aún necesitan descifrar el cómo y por qué de esto, no obstante, yo creo que con su gran energía e ímpetu, esta organización logrará alcanzar el éxito.