Recordando el Tacheles: “Un atraco cometido con el beneplácito de la policía”

Artículo publicado el 16 de Octubre de 2012
Artículo publicado el 16 de Octubre de 2012
El edificio Tacheles, que durante 22 años ha sido la casa okupa más famosa de la capital alemana, fue desalojado. ¿Ha desaparecido finalmente aquella Berlín del Muro? De momento, lo único cierto es que 80 artistas —Alexander Rodin entre ellos— han tenido que trasladar sus obras a otro lugar.
Por su parte, las protestas de la sociedad civil, que han contagiado a otros países europeos gracias a las redes sociales y al apoyo de los medios, no han impedido en última instancia la llegada de las excavadoras.

Llegó el final para uno de los edificios más famosos de Berlín y para los ochenta artistas de diversas nacionalidades que habían encontrado allí su refugio. El pasado 4 de septiembre de 2012, la entidad HSH Nordbank, bajo el estricto control de la policía y en presencia de algunos funcionarios, obtuvo legalmente el desalojo del Tacheles. Situada en Oranienburger Strasse, la casa de arte alternativa fue el último testimonio de la Berlín dividida. De hecho, fue en 1990 cuando algunos artistas locales ocuparon el edificio, reclamando un pacto con la administración para asegurar su futuro con un vínculo urbanístico que certificase su valor histórico.

La detonación del edificio se pudo evitar en el último momento con una orden de la junta municipal de la época, pero sin ninguna vinculación de propiedad. Solo en 1992 la asociación obtuvo una inspección y un certificado de refuerzo de la seguridad del edificio, invariablemente declarado en buenas condiciones por los ingenieros designados por las autoridades. Entre los primeros en exhibirse en las salas, bajo la dirección cultural de Jochen Sandig, estuvieron artistas, compañías teatrales y orquestas de tipología y orígenes diversos como el Orphtheater, Henry Arnold, Regine Chopinot, Rike Heckermann, Lars-Ole Walburg, Sasha Waltz, Christopher Winkler y recientemente también los músicos de la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin (Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín).

“Hemos luchado durante mucho tiempo. Ahora cedemos a la lógica del beneficio”

El banco pondrá a la venta las ruinas junto con el área circundante: hasta un total de casi 25.000 metros cuadrados. El portavoz de los artistas, Martin Reiter, definió así la jornada: “Cuando se ha acabado, se ha acabado; y es necesario reconocerlo. Estamos preparados para aceptar que la casa sea desalojada. Sin embargo, sigo opinando que se trata de un atraco cometido con el beneplácito de la policía”. Una declaración en línea con el nombre del lugar: Tacheles proviene precisamente de la expresión yidis hablar claro.

Las autoridades locales se han cerciorado de que los muros del edificio se hubiesen vaciado, han precintado todos los accesos y han dejado en silencio, por primera vez después de 22 años, las ruinas de la Kunsthaus Tacheles —nombre completo de esta casa de arte—.

“Hemos luchado durante mucho tiempo y últimamente ha sido en vano. Ahora cedemos a la lógica del beneficio”, afirma no sin razón Linda Cerna, a cargo de la Asociación Tacheles. Los cuarenta artistas que han permanecido en el centro, a pesar del asedio puesto en marcha por abogados y banqueros, han continuado trabajando en los talleres del edificio hasta el último día. La lluvia de protestas desde varios frentes, la movilización y la implicación de otros artistas y ciudadanos no han servido. Las cifras registradas por el Tacheles —500.000 visitas anuales—, tampoco han ayudado. El día del desalojo, el agente judicial escoltado por la policía no encontró ninguna resistencia y el edificio fue evacuado pacíficamente.

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Tampoco ha habido ninguna intervención por parte del ente para la protección de los bienes culturales: ni tan siquiera para preservar el patrimonio histórico del edificio, construido en 1904 y que, además de sobrevivir a dos guerras mundiales, el nazismo y la República Democrática Alemana, se convirtió en símbolo de la liberación de la ciudad y de la reunificación del país. Ahora será derribado sin contemplaciones, en favor de algún hotel o centro comercial de lujo. Los artistas y la asociación no pedían más que un contrato de alquiler regularizado.

Una actividad paralela, por cuanto indirecta, existía ya: los cientos de turistas que cada día visitaban el Tacheles, ¿dónde se detenían después, sino en las numerosas atracciones comerciales y turísticas de los alrededores? ¿Por qué no pensar en una expropiación, una actividad regular de la Kunsthaus a favor de la conservación de un patrimonio histórico único de la ciudad? ¿Debe haber siempre una lógica de mercado, de beneficio, que prevalezca? Parece que existe también una categoría para los edificios con valor histórico y cultural, a juzgar por la inversión de millones de euros para la reestructuración de la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche: la iglesia memorial situada en la avenida Kurfürstendamm, conocida popularmente como Ku'Damm. Era una torre derruida, es cierto, pero también testimonio indeleble de las heridas todavía no cicatrizadas de los bombardeos y de una gran tragedia como fue la Segunda Guerra Mundial.

Una de las míticas fachadas del edificio Tacheles.

Asimismo, no hay que olvidar la importante suma de dinero ofrecida para el traspaso de los numerosos comercios y locales en los bajos del edificio —entre ellos un conocido bar, un cine y un club nocturno de reclamo para muchos jóvenes de la ciudad—, que contribuían a los gastos del edificio y eran por tanto la fuente de subsistencia del movimiento. También cabe destacar la presión legal unida a la intimidación de los numerosos artistas residentes —sin medios efectivos para subvencionar su propia protección con abogados—. Y, sobre todo, la violencia manifestada hacia uno de los maestros de la casa, Alexander Rodin, quien sin miramientos fue ilegalmente expulsado de su estudio en el quinto piso por veinte guardaespaldas en diciembre de 2011.

Permanecen, al menos por ahora, las ruinas silenciosas del oscuro edificio, tatuado por los numerosos artistas que han caracterizado y definitivamente cambiado su aspecto austero. Es el fin de una leyenda, pero el comienzo de un mito que conservar en la memoria de los tiempos venideros, entre los muchos fantasmas de una ciudad en eterno y frenético devenir. La asociación se desplazará del Mitte —el céntrico distrito de la ciudad— a la más periférica, pero no menos efervescente área de Neukölln. No queda más que aceptarlo, pues, al fin y al cabo, también esta es Berlín.

Fotos: portada, (cc) keoshi/Flickr; texto, (cc) corscrj/Flickr. Vídeo: Belowskey/YouTube.