Recorriendo la historia y las exhibiciones del Museo de Tierra Santa en la Ciudad Vieja de Jerusalén

Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2017
Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2017

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A principios de 2017, el Museo de Tierra Santa inauguró una nueva exhibición multimedia sobre restos arqueológicos, que muestra el recorrido de los cristianos en la historia de Tierra Santa.

El Museo de Tierra Santa fue inaugurado en 2016, en colaboración con el Studium Biblicum Franciscanum, la Asociación pro Tierra Santa y la Custodia de Tierra Santa. El museo está dirigido por esta última, también conocida también Custodia Terræ Sanctæ en latín, y de ella toma prestado su nombre. En 2017, este priorato de custodia de la Orden Franciscana celebra su aniversario, pues lleva 800 años asentada en Tierra Santa. Todo comenzó en 1217, cuando San Francisco de Asís, el fundador de la Orden Franciscana, estableció oficialmente la Provincia de Tierra Santa durante el periodo que siguió a las Cruzadas cristianas, cuando el Reino Latino de Jerusalén, dividido en Primer y Segundo Reino de Jerusalén, se asentaba en la ciudad de Acre.

Así pues, aunque la Orden Franciscana se fundara en 1209, su presencia en Tierra Santa coincide en realidad con la Cuarta y Quinta Cruzada. Se cree que los esfuerzos sin éxito de Francisco de Asís en encontrar una forma de negociar una tregua entre los cruzados de Hungría, Austria y Alemania y el sultán egipcio al-Kamil, habrían sentado las bases de la actual Orden Franciscana en Tierra Santa.

Un ejemplo actual es el Monasterio de San Salvador, cerca de la Puerta Nueva en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El Sultán Suleiman el Magnífico, cuyo reino fue el más duradero del Imperio Otomano, cedió este monasterio a la Orden Franciscana a finales de 1550. A través de los siglos, la Orden Franciscana ha logrado convivir en Jerusalén con representantes de otras religiones y creencias. De este modo, en la segunda parada del Camino de la Cruz, donde se encuentra el museo, los muros y los jardines de centros cristianos y otros edificios comparten vecindario con tiendas que venden suvenires orientales en las calle del barrio musulmán.

El camino hacia el museo rememora algunas de las etapas de la pasión de Cristo. En este recorrido, las huellas hasta Jerusalén de los peregrinos del pasado se mezclan con las de los peregrinos de la era contemporánea. Se puede acceder al museo, situado en la Vía Dolorosa, a través del patio interior que conecta la Iglesia de la Flagelación y la Iglesia de la Condena y la Imposición de la Cruz reconstruidas en 1904. En su ornamentación, la estructura también retiene ecos de modernismo, el cual empezó a desarrollarse en Europa durante la Belle Époque. Este lugar bíblico también está asociado a la Fortaleza Antonia, una estructura militar construida sobre la anterior ciudadela de los asmoneos y el pretorio de Pilatos, aunque según unos hallazgos arqueológicos recientes la residencia del emperador romano se encontraba en otro lugar.El Museo de Tierra Santa ofrece una experiencia multimedia que recorre la historia escalonada de Jerusalén desde el periodo del Templo del Rey Salomón hasta su reestructuración como Aelia Capitolina siguiendo la línea de las colonias romanas. Un ejemplo sería el del templo a Venus que, durante el reino de Herodes, entre el año 130 y el 630, se convertiría más tarde en la Iglesia del Sagrado Sepulcro, y posteriormente se perfeccionaría durante el periodo otomano. La visita guiada audiovisual de 15 minutos de duración lleva a los visitantes del museo a través de la historia de Jerusalén, desde la vida de Jesús hasta el cristianismo de hoy en día. Cada sección narrativa se centra en un recuerdo histórico relacionado con los objetos arqueológicos que forman parte del recorrido.

Mientras el video actual muestra objetos originales del periodo Cristiano, una nueva sala arqueológica, que se abrirá al público a finales del 2017, pretende adentrarse en varios aspectos de la vida cotidiana de esta era y otras posteriores basadas en las extensas colecciones históricas y en las reconstruidas áreas de exhibición que la Orden Franciscana posee. Con motivo de su exposición titulada Jerusalem 1000-1400: Every People Under Heaven (Jerusalén 1000-1400: todo el mundo bajo los cielos), el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York ha tomado prestados recientemente de Jerusalén algunos de los utensilios de la colección del museo que se han mantenido guardados desde comienzos del siglo XIX, momento en el que la disciplina moderna de la arqueología comenzó a desarrollarse.

Ya que el objetivo del museo es el de fomentar el diálogo entre culturas y religiones a través de estas actividades y estas presentaciones, Pablo Markin ha entrevistado al padre Alliata, un historiador perteneciente a la Orden Franciscana que reside en el Monasterio de San Salvador en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Pablo Markin: ¿Cómo surgió la idea de construir un museo?

Padre Alliata: El Museo de Tierra Santa es en realidad muy antiguo. A pesar de toda su historia, en 2009, el padre Pierbattista Pizzaballa, el aquel entonces conserje o guardián, quiso renovarlo. Y así el proyecto del nuevo Museo de Tierra Santa dio comienzo. El cambio más importante fue la idea de la división de las exhibiciones según la naturaleza de los objetos, así pues crearíamos  salas diferentes pero más especializadas. Junto con el museo arqueológico, realizamos una nueva presentación multimedia (abierta al público desde marzo de 2016 en el Monasterio de la Flagelación) y, muy pronto, una sección histórica dedicada a los franciscanos en Tierra Santa verá la luz y completará este proyecto. Esta nueva organización permitirá al visitante comprender mejor las raíces cristianas en Tierra Santa.

Pablo Markin: ¿Qué tiene Tierra Santa planeado sobre el desarrollo de las planificaciones, colaboraciones e instalaciones del museo?

Padre Alliata: El Museo de Tierra Santa pretende formar una red de museos, con instalaciones en las localizaciones arqueológicas de la Custodia, como son  Nazaret, el monte Tabor, Cafarnaúm o Betania. Uno de los mayores desafíos en el futuro será la integración de las exhibiciones en sus lugares de origen con el museo central en sí, al igual que hacen otros museos a larga escala del mundo. Continuaremos mejorando la experiencia del museo principal y al mismo tiempo, desarrollaremos las instalaciones secundarias.

Pablo Markin: ¿Cómo relatan las exhibiciones y las instalaciones del museo los hechos relacionados con la celebración del aniversario de Custodia Terræ Sanctæ en Jerusalén?

Padre Alliata: Durante estos 800 años en los que los franciscanos han estado presentes en Tierra Santa, la preservación y el acceso a los lugares sagrados, junto con la hospitalidad hacia los peregrinos, fueron los objetivos primordiales de los Minoritas. Esta «custodia» del patrimonio religioso y cultural llevó, durante estos dos últimos siglos, al redescubrimiento de los lugares y los objetos relacionados con la vida de Jesús. También nos ha permitido estudiar los utensilios mediante métodos científicos. Del mismo modo, los Hermanos han llevado a cabo excavaciones arqueológicas, aplicando metodologías exhaustivas de investigación. La creciente sensibilización sobre los valores históricos, artísticos y religiosos de los hallazgos arqueológicos y los objetos incomparables encontrados a través de los siglos, condujo a la creación de un nuevo museo. Esta exhibición permanente será una herramienta útil para que los franciscanos permitan al mundo conocer la historia de la presencia cristiana  y el lugar donde residen sus raíces: la Tierra de Dios.

Este artículo se publicó originalmente en Open Culture, 28/08/2017, https://oc.hypotheses.org/474.