Recortes electorales: Indignados o sin indignar, ¿quién nos representa?

Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2011
Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2011
A dos días de las elecciones generales, las calles españolas no están precisamente llenas de carteles electorales, sino de pancartas de protestas. El sector médico y el educativo se manifiestan ante los recortes efectuados por el gobierno y los que aún quedan por llegar. Una española reflexiona sobre ello y lanza una pregunta: ¿quién perderá las elecciones?

Tradicionalmente, en España las elecciones no las ha ganado el candidato que consigue perfilarse como mejor que su oponente. En este país las elecciones las pierde un gobierno. Un ejecutivo cae cuando lo hace rematadamente mal, cuando su gestión es percibida por la población tan rotundamente desafortunada que nada puede hacer que esa percepción sea peor.

La recta final

Madrid, noviembre 2011La fecha se acerca. Los españoles encaran la recta final de la campaña electoral con poco entusiasmo y mucha preocupación. Preocupación por los recortes en materia social que todos saben se acometerán tan pronto se forme el nuevo gobierno; recortes que se justificarán en aras de salir de una crisis económica de la que muchos ya son víctimas y de la que, con toda seguridad, a partir del domingo van a serlo mucho más. La gestión de la crisis que ha protagonizado el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se ha sentido tan sumamente nefasta- probablemente porque en muchos aspectos lo ha sido-que casi nadie confía en el PSOE para gobernar el país durante cuatro años más. Mucho menos para salvarlo de caer por el precipicio económico a cuyo borde, según dicen, está peligrosamente situado.

Poco importa que su candidato sea o no mejor que el del partido rival. Que lo es. Alfredo Pérez Rubalcaba libra una batalla que tiene perdida de antemano. Y lo sabe. Lo triste es que quien finalmente se alzará con la victoria, aún está por ver si con mayoría absoluta o no, va a ser un político que ni siquiera se ha esforzado en hacer promesas electorales.

Mariano Rajoy ha basado su campaña en decir que el representa “el cambio” y en que habrá que “ajustarse el cinturón”. No se ha molestado en concretar cómo será ese cambio ni cuántos agujeros extra habrá que hacer al cinturón para que este se ajuste a las medidas que, en el mejor de los casos, vendrán impuestas desde Europa.

Una cuestión de tijera

Se avecinan recortes, eso está claro. Hasta dónde se atreverá a meter la tijera al ya maltrecho Estado de Bienestar el nuevo Ejecutivo está por ver. Pero las recientes declaraciones de María Dolores de Cospedal, número dos del Partido Popular, en relación con la inminente llegada de su candidato a la presidencia dejan poco lugar a la esperanza: “La calle estará llena de manifestaciones y de pancartas”. De hecho, la calle ya está llena de manifestaciones y de pancartas. Esta semana se han puesto en huelga los profesionales del sector médico. También los del sector educativo. En la Comunidad de Madrid, donde gobierna con tanta mano de hierro como puede la orgullosa Esperanza Aguirre, este jueves los profesores de secundaria protagonizaban su octava jornada de huelga en defensa de la educación pública.

No estaban solos. Esta vez se les han sumado profesores de primaria y universitarios, así como miles de estudiantes de todas las edades. Muchos han salido a las calles para protestar contra los recorte en materia de educación, otros incluso han realizando encierros en sus facultades. Recuerdo que, en una de las primeras jornadas de huelga, allá por el mes de septiembre, un alumno de ESO sostenía una pancarta muy reveladora: “Cómo deben de estar las cosas si hasta hemos venido nosotros”.

Reflexión colectiva en la calle

Muchos han salido a las calles para protestar contra los recorte en materia de educación, otros incluso han realizando encierros en sus facultades

Y si la semana ha sido movidita en materia reivindicativa, la previsión para sábado y domingo promete más de lo mismo. Desde plataformas vinculadas al movimiento 15M están convocadas mil y una actividades para este final de campaña que comenzarán en la Puerta del Sol, donde los indignados han organizado una vigilia para reflexionar sobre la jornada electoral que se avecina.

Indignados o sin indignar, lo cierto es que dejando a un lado afiliados de unos y otros partidos, el sentimiento mayoritario es de resignación y de hastío. A muchos incluso les importa un comino, por no decir algo peor, el resultado electoral del próximo domingo. Los españoles empiezan a pensar que todos los políticos son iguales. Que da igual manden unos u otros porque todos son una sarta de incompetentes solo interesados en aprovechar su posición en beneficio propio y el de sus allegados. Y cuanto más, mejor.

Fotos: portada, (cc) The Opus/flickr; texto, ©Cristina Espinosa-Lozano