Refugiados en Grecia, vidas en el limbo 

Artículo publicado el 16 de Octubre de 2017
Artículo publicado el 16 de Octubre de 2017

Un pequeño gesto puede cambiar el mundo. Este es el caso de Mobile Info Team en Grecia, un equipo de doce voluntarios que asesora a refugiados sobre las leyes y procedimientos de asilo. Dentro de un sistema administrativo que a veces puede convertirse en una pesadilla kafkiana, estos activistas trabajan sin descanso para que familias divididas vuelvan a encontrarse.

"Pero, ¿se está muriendo?", pregunta Jannika. Es una tarde calurosa en Tesalónica (Grecia) e incluso aún más sofocante en la pequeña oficina del centro donde el equipo de Mobile Info Team (MIT) se reúne cada mañana. El equipo responde con una risa exasperante. Sin embargo, esta pregunta es un criterio fundamental para saber si un caso es suficientemente severo y agilizar, así, el programa de reunificación familiar. En la práctica, esta pauta no se aleja mucho de la realidad. Raramente, se agiliza un caso a no ser que el candidato esté gravemente enfermo o bien necesite un tratamiento médico que no puede percibir en Grecia. 

MIT es un grupo heterogéneo formado por doce voluntarios que brinda asesoramiento a refugiados de forma desinteresada sobre leyes y procedimientos de asilo. El equipo se sienta en círculo en el centro de la sala, algunos en sillas reutilizadas, otros en bancos hechos de madera reciclada, mientras que el resto se sienta en el suelo con las piernas cruzadas. Están en medio de un seminario y el debate de hoy sobre la aceleración del proceso no es nada inusual. 

Vidas a la espera 

En 2016, se fundó el MIT en un período en que los países vecinos de Grecia habían cerrado sus fronteras, lo que bloqueó la ruta de los Balcanes y causó la aparición de campos de refugiados en Macedonia. Un año después, en mayo de 2017, alrededor de 62 000 solicitantes de asilo se encuentran abandonados en Grecia. El MIT tiene como objetivo ayudar a estos solicitantes de asilo a recuperar su autonomía y control en un sistema a menudo confuso e inaccesible. 

Thomas de Maizière, el ministro federal del Interior alemán, solicitó el pasado mes de marzo una restricción en el traslado de casos de Grecia a Alemania, que habían sido aprobados previamente para reunificación familiar. Antes del mes de abril, más de trescientas personas al mes en Alemania. No obstante, desde que se puso en marcha dicha restricción, tan solo cien personas al mes han podido realizar el viaje desde Grecia hasta sus familias. Setenta fueron elegidos a través de la lista de aceptación por orden cronológico y los otros treinta restantes pertenecen a la agilización de casos por circunstancias excepcionales, a menudo son por enfermedad graves, a veces por embarazos avanzados o incluso son menores que no tienen a nadie en Grecia. 

Una vez establecida dicha restricción, el MIT inició una campaña para crear mayor conciencia respecto a las injusticias y presionar, así, al ministro del Interior alemán para que revoque lo acordado. El equipo creó una petición para movilizar el apoyo a la causa y comenzó a recopilar y traducir cartas de refugiados que estuviesen directamente afectados. Las cartas son un claro reflejo de la realidad de estos solicitantes de asilo.  

"La situación es terrible. Mi hija de dieciséis años, que está en Alemania, muchas veces no ha podido ir a la escuela porque sufre un trauma psicológico. Su hermana, mi otra hija de dieciocho años, está cuidando de ella. Se pone a llorar cada vez que oye las palabras papá y mamá". Mahmoud se encuentra en Grecia junto a su mujer y cuatro de sus hijos desde febrero de 2016. "No hemos visto a nuestras dos hijas desde hace dos años y no podemos soportar el hecho de estar separados. Por favor, ministro Maizière - suplica - retire la restricción actual sobre reunificaciones en Alemania. Déjenos estar con nuestras hijas y ayudarlas, como todos los padres del mundo quieren hacer con sus hijos. Deje que nuestros hijos se sientan seguros con sus familias en Grecia". 

Los solicitantes de asilo, agotados ya tras haber huido de sus hogares y países y traumatizados por las guerras que pretenden dejar atrás, sufren ahora una interminable espera en los campamentos de Grecia. 

Además, los requisitos para la agilización de casos no están claramente definidos, lo que significa que el equipo tiene que recopilar la mayor cantidad de información posible para poder presentar documentos coherentes a los servicios de asilo griegos y alemanes. A pesar de ello, no hay garantía de que se acepte el caso. 

Abuela, de camino a Grecia 

En junio, el MIT recibió la llamada de un nieto que pedía que echaran un cable a una mujer a quien todo el equipo terminó por llamar Abuela. Se había fijado el vuelo del niño en agosto con destino Noruega por el programa de recogida. No obstante, Abuela, quien le había estado cuidando sola en Grecia se hallaba en el programa de reunificación familiar alemán y era imposible saber su fecha de salida debido a algunas restricciones de vuelo. Su nieto se negó a dejar a Abuela sola, incluso si eso significaba que su estancia en Grecia fuese ilegal. 

A pesar de que su edad y sus problemas de salud fuesen obvios para la aceleración del proceso, no existía ninguna certeza. Rosie, una trabajadora social por aquel entonces nueva, se encargó del caso y se puso en contacto con varios miembros de MIT. Varias veces telefoneó a la oficina de traslados e indicó al nieto cómo obtener los documentos médicos necesarios para el vuelo. Todos los días, mantuvo informados a Abuela y a su nieto. Al final, la historia fue un éxito excepcional, pero esperanzador. El vuelo de Abuela se programó para el mes de agosto. 

Rosie organizó el viaje en la caravana de Abuela desde el campamento hasta el aeropuerto. Todo parecía demasiado bonito como para ser verdad. Sin embargo, el corazón de todo el equipo se paró cuando el nieto, cuyo vuelo estaba programado más tarde ese mismo día, vio a Abuela a través del cristal en el aeropuerto. Habían pasado varias horas desde la salida de su vuelo. Tras una búsqueda frenética en la página web de la aerolínea, el equipo descubrió que solo se trataba de un retraso. Abuela llegó bien a Alemania, donde se reencontró con su familia. Esta fue una historia con final feliz. 

Refugiados en el limbo 

El artículo 29 (1) del Reglamento de Dublín establece que "El traslado del demandante [...] debe llevarse a cabo desde el Estado miembro solicitante hasta el miembro Estado competente [...] tan pronto como sea posible y, a más tardar, a los seis meses siguientes desde la aceptación de la petición". Este plazo se estableció para evitar que los solicitantes esperasen de manera indefinida la realización de su traslado. No obstante, parece que esta fecha límite de seis meses haya sido eliminada tácitamente desde que Alemania puso en marcha la restricción. Desde junio, se ha sobrepasado el plazo en más de trescientos casos y este retraso aumenta mes a mes.  

Laura, otra trabajadora social de MIT, contacta rápidamente con alguien de la BAMF (la oficina de asilo en Alemania). Se enfrenta a un caso en el que dos abuelos con problemas de salud se encuentran desamparados en Grecia. Su hijo Ahmed y su familia han sido designados a Alemania para poder reunirse con su propio hijo, que ha vivido sin su familia durante más de un año. A pesar de que al principio le indicaron lo contrario, las autoridades de migración informan ahora a Ahmed de que su mujer e hijos deben viajar primero a Alemania y que solo entonces sus padres podrán pedir la reunificación a través de una solicitud de dependencia. Tan solo los cónyuges, padres y menores tienen derecho a solicitar la reunificación familiar, a menos que exista un caso de dependencia. 

Ahmed alega por la situación de sus padres. Por un lado, su padre no puede caminar o ir al baño por sí solo. Siempre está en la silla de ruedas y necesita ayuda constante. Su madre, por otro lado, tiene problemas de corazón, hipertensión arterial y glucemia. Necesita cirugía a causa de un problema en la espalda y tampoco puede hacer nada por sí misma. Para Ahmed, el cuidar de sus padres supone un trabajo a tiempo completo y cada miembro de su familia desempeña un papel por su bienestar. 

Ahmed se encuentra en una situación difícil. Volar a Alemania con su familia le permitiría ver a su hijo que le necesita y también podría ser la única oportunidad de llevar a sus padres al país germano. Sin embargo, esto supondría que sus padres no recibieran los cuidados que necesitan mientras esperan en el limbo en Grecia, atrapados dentro de la confusión del sistema. 

El Reglamento de Dublín estipula que debería haber "un proceso rápido de las solicitudes de asilo para la protección internacional". A su vez, el reglamento expone que "la vida familiar debe ser una consideración primordial de los Estados miembros". Los trabajadores sociales del MIT tienen que contar a la gente que su caso ha sido aceptado para traslado, que finalmente volarán a Alemania, pero que les es imposible decir cuándo. La continua espera y la completa falta de información causa un tremendo daño psicológico en las familias divididas. 

Un atisbo de esperanza

El 27 de julio, la Unión Europea puso en marcha un nuevo programa humanitario para "la integración y el alojamiento de refugiados en Grecia". Se han garantizado 209 millones de euros para los solicitantes de asilo en Grecia. De esta cantidad, se destinarán 93,5 a la construcción de viviendas, dando alojamiento a hasta 30 000 refugiados en apartamentos de alquiler. Se designarán 57,6 a un programa mensual de ayuda en efectivo con el objetivo de "ayudar a los refugiados a satisfacer sus necesidades básicas de manera digna". La financiación restante se distribuirá entre las ONG humanitarias "para completar los proyectos existentes destinados a hacer frente a las necesidades humanitarias apremiantes en Grecia". 

El equipo del MIT espera que estas ayudas traigan cambios, pero el número de refugiados en busca de asilo sigue aumentando en Grecia. Cualquier refugiado que haya llegado o llegue después del 20 de marzo de 2016 y que, por lo tanto, no sea apto para el programa de reunificación familiar tiene solo una opción: solicitar asilo en Grecia. No obstante, el proceso de integración es débil. No ofrece, por ejemplo, cursos oficiales de idiomas. Al principio, los refugiados reciben ayudas con el alojamiento y subvenciones en efectivo. Tras tres o seis meses, esta ayuda económica termina, aunque la situación siga siendo de riesgo. Muchos ciudadanos griegos están en paro, por lo que es extremadamente difícil encontrar trabajo para los refugiados que no hablan griego. 

Así de simple, la reunión se aplaza y los voluntarios del MIT vuelven a sus respectivos trabajos. Hacen llamadas a abogados, escriben a sus clientes y esperan a que algún día su trabajo en Grecia ya no sea necesario. 

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