Reino Unido: la calma tras la tempestad 

Artículo publicado el 7 de Junio de 2017
Artículo publicado el 7 de Junio de 2017

Una tipografía impactante, una corona y un intenso fondo grana. El icónico póster británico de Keep Calm and Carry On ha triunfado en medio mundo, pero ¿qué significan estas cinco palabras para la cultura británica?, ¿cómo afectan a la sociedad?

Trata de imaginarlo: es tarde en Alnwick, un pequeño pueblo en el norte de Inglaterra. Una pareja mayor está rebuscando en una caja de libros polvorientos que han conseguido en una subasta. "¿Nabokov? Vale", Stuart suspira, "pero no entiendo cómo alguien podría comprar un libro que se llama Te doy mi corazón". El ambiente de Barter Books es tranquilo, como siempre. 

Ese mismo día Stuart encuentra una gran bola de papel arrugado en una caja que cambiará su vida. "Keep Calm and Carry On" ["Mantén la calma y sigue", ndlr], lee en grandes letras blancas remarcadas en negrita y acompañadas de una corona de Tudor. Intrigada por el diseño del cartel, Mary (su esposa) decide colocarlo en lo alto del cesto ¿por qué no? Es el momento de dar un toque disruptivo a la tienda. Unas semanas más tarde, la pareja comienza a vender copias originales a los vecinos, iniciándose así una moda regional que más tarde terminaría por convertirse en una marca nacional. Verdad verdadera.

Tan solo es un poco más de Historia reciclada

“Keep Calm and Carry On.” Estas cinco palabras se han convertido en un símbolo de la cultura de una nación. Representa la conocida flema británica, su sentido de la fortaleza. El cliché de la cortesía y educación británica en tiempos de adversidad, una suposición de que todo el mundo es dueño de si mismo. Pero es fácil olvidar cómo surgieron estas cinco palabras, antes de que aterrizaran en manos de Stuart y Mary Manley en Barter Books.

Junto con otros dos, este cartel en su origen fue creado para afrontar la Segunda Guerra Mundial. En un momento en el que la guerra relámpago era una amenaza real, el gobierno tenía que encontrar alguna forma de apaciguar al pueblo. Había que hacer algo para mostrar que el país estaba preparado para una guerra, para subrayar que había una "certeza de victoria final". A principios del otoño de 1939, alrededor de dos millones y medio de copias fueron enviadas a los centros de distribución locales. Pero cuando la situación se encrudeció, aquellos que aprobaron la difusión del cartel decidieron que era demasiado común y condescendiente. La gente no querría que su propio gobierno dudara de la legitimidad de su ansiedad. Cuatro semanas más tarde, el Ministerio de Información decidió echar al traste dicha campaña. Las existencias fueron guardadas hasta 1940, antes de que el Reino Unido pidiera un rescate de papel, con el objetivo de reciclar materiales por el enorme esfuerzo bélico.

Desempolvar el gran bastión

Entonces, ¿cómo un póster con un mensaje tan subversivo se convierte en el foco de atención? El efecto mariposa. Un pequeño zumbido en Alnwick reverberó en todo el país. Después de que la reliquia apareciera en Bater Books en el año 2000, la gente comenzó a utilizar el cartel como método de autoayuda. En 2007, Stuart afirma que "la copias ya estaban extendidas", y continúa: "Con o sin permiso ... el cartel consiguió ser la primera imagen icónica mundial del siglo XXI. Y con multitud de variantes". Hay quien considera que su éxito también responde, en gran medida, a la crisis económica y financiera. Cuando se desataron las protestas, Gran Bretaña necesitaba reencontrar su rumbo.

La popularización del cartel avanzó de la mano de la sátira y comedia. "Keep Calm and Carry On" pronto se convirtió en "Now Panic and Freak Out" [Ten pánico y pierde los papeles", ndlr]. En el cénit de su fama, los británicos incluso llegaron a retocarlo con un claro mensaje: "Keep calm and God Save The Queen." ["Mantén la calma y que Dios salve a la reina", ndlr]. Pero no todas estas parodias tuvieron un objetivo jocoso. El propio servicio sanitario británico (NHS) adoptó el diseño y se aprovechó de su popularidad. Una versión rosa del cartel decía: "Keep Calm and Carry on Breastfeeding," ["Mantén la calma y continúa la lactancia", ndlr] 0 "Keep Calm and Call 111" ["Mantén la calma y llama al 111, ndlr] se colgaron en todas las ciudades.

Generaciones más jóvenes

Resulta irónico que un cartel que en un comienzo fue ideado como analgésico de una sociedad frente a una guerra y, más tarde, se rechazara por su falta de cercanía con el pueblo británico, termine por ser un bastión de la cultura británica.

A menudo se ha preguntado por qué este mensaje ha calado tan hondo. Para Stuart y Mary Manley tres son los motivos: el mensaje en sí es universal, las palabras encarnan un cierto sentimiento británico, y el diseño es muy simple. No obstante, Stuart admite que, después de haber pasado diecisiete años con el cartel, quizá todo se haya atenuado un poco: "El cartel alcanzó su cénit entre 2007 y 2012 y desde entonces su popularidad ha disminuido notablemente. Creo que es atractivo para todas las edades e incluso puede que las generaciones anteriores se vean más reflejadas en él que los jóvenes".

Pero, ¿cuándo vemos que la frase se rescata hoy en día, realmente apela a todas las edades? Tras los ataques de Mánchester, un mensaje de calma fue compartido por Theresa MayJeremy Corbyn y el alcalde de la ciudad, Andy Burnham. Muchos usuarios de Twitter intercambiaron comentarios bajo el hastag #KeepCalmAndCarryOn. Algunos, incluso, con claras alusiones a la Segunda Guerra Mundial.

No todos los jóvenes británicos abrazan esta consigna, algunos consideran que es anticuada e, incluso, peligrosa. "En realidad, no me identifico con estas palabras, aunque sea un sentimiento muy típico aquí: el tiempo de guerra, la flema del que se niega a mostrar debilidad ... Mis padres y abuelos son muy parecidos. El mensaje tras esta expresión puede ser bastante destructiva, no anima a la gente a llegar a la raíz del problema", opina George Haddon, un joven británico de veintitrés años que ahora vive en Ámsterdam: "La gente se traga toda esta parafernalia, pero con el Brexit estoy seguro de que va a morir o materializarse en una oleada de nacionalismo. Todo depende del resultado de las elecciones".

Para otros jóvenes británicos estas palabras forman parte de una especie de cultura de la complacencia. Refleja a unas generaciones que se han negado a abordar algunos problemas y han preferido estar cómodos e impertérritos. Elliott Sadgrove, de 25 años, también se muestra crítico: "Es una frase obsoleta para aquellos que miran el mundo pasar sin conectar con él"

Aquesta es la situación: la historia de un póster y un mensaje complejo. Aunque el eslogan empapara la cultura popular de manera espontánea, no está claro qué va a ocurrir con él en un futuro. Permanecerá y será readoptado por futuras generaciones o se desvanecerá poco a poco. Algo es seguro: más de un millón de personas entre dieciocho y treinta y cinco años se ha registrado para votar en las inminentes elecciones. ¿Serán ellos los que mantengan la calma y continúen?