Remedios infalibles para combatir el resfriado

Artículo publicado el 15 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 15 de Febrero de 2016

Es la estación de las enfermedades por excelencia. Por toda Europa, las narices se taponan y las bolsas de agua caliente se rellenan. El ambiente tranquilo de la oficina se ha convertido en una cacofonía de toses y los gérmenes se han hecho los dueños. Pero no te importa, ni siquiera estás ahí. Estás en casa envuelto en una manta, con tu serie favorita en Netflix y un plato de... ¿Qué?

Prepara los pañuelos. Febrero es un mes cruel para las fosas nasales. Cada invierno se repite la misma historia, no pasan ni cinco segundos desde que subes al metro hasta que oyes a alguien toser o sonarse la nariz. A no ser que trabajes desde casa (o en un laboratorio de investigación esterilizado), es muy probable que acabes pillando un buen trancazo en la oficina.

Sin embargo, los períodos de sudores fríos y mocos suelen ir acompañados de actos de solidaridad por parte de algún alma amiga. Mientras estás acurrucado en la cama, temblando y con escalofríos, es probable que alguien se apiade de ti y te prepare un plato reconfortante en un periquete. Incluso si eres tú mismo quien tiene que enfrentarse a la cocina, habrá algo rápido y sencillo que poner en el fuego, y que combatirá el problema desde la raíz y limpiará esas fosas nasales de una vez por todas. Veamos, ¿cuáles son los reconstituyentes invernales a los que recurren los europeos?

Sopa

Una encuesta inicial en la oficina revela un ganador indiscutible: El humilde bol de sopa. Ya sea cocinada al vapor, hervida, contundente o rica en fibra, la sopa es un clásico al que se recurre una y otra vez a lo largo del continente. Eso sí, según nuestra editora polaca Pia, tiene que ser de un cierto tipo: Zupa pomidorowa sopa de tomate polaca. Añádele caldo de carne y un montón de verduras, y sólo con el aroma que desprende mientras hierve ya te sentirás mejor.

Ajo y tomillo

En dirección hacia el sur de Francia, continuamos con sabores intensos. Para Laura, nuestra coordinadora de proyectos, no hay nada como una buena dosis de ajo y tomillo. Cuando la semana pasada sufría los primeros síntomas del resfriado, vino a la oficina armada con un bote de confit d'ail (puré de ajo). Seguramente el olor no ayuda a hacer amigos para toda la vida, pero sin duda te reanima.

Brebajes dulces

Sin cambiar de región, nuestro editor francés, Matt, tiene un par de remedios caseros favoritos. Si el problema viene del estómago, no hay nada comparable a un buen plato de arroz con zanahorias. Si se trata de la garganta, entonces bouillie au chocolat. Espolvoreado con harina de maíz (y una pizca de nostalgia), este bol de chocolate caliente muy espeso –con especias opcionales– siempre es un acierto durante los fríos meses de invierno.

Manzana rallada

Según el tipo de achaque que padezcas, puede que la siguiente cura de Alemania te resulte útil. Nuestra becaria alemana Anita jura y perjura que, si son los intestinos los que te causan problemas, no hay nada más eficaz que la geriebener Apfel, manzana rallada. Al rallar una manzana, activas la superficie de esta fruta y por tanto la producción de pectina, una fuente de fibra. Mejor todavía si la manzana está un poco marrón.

Pon agua a hervir

Es un viejo estereotipo, pero para nuestro editor inglés, Joseph, el utensilio de cocina más sencillo de todos, la tetera, encierra poderes curativos. Y no, no es lo que estás pensando. Dejemos de lado el clásico elixir británico de las infusiones, se trata de otro remedio para combatir el catarro. Una taza mágica de Lemsip: Una bebida con sabor a limón y cargada de paracetamol. Esta pócima es uno de los productos más codiciados entre los visitantes al Reino Unido.