Retrato de un europeo cosmopolita

Artículo publicado el 15 de Junio de 2014
Artículo publicado el 15 de Junio de 2014

Este es Pie­rre, un amgo de la in­fan­cia. Èl par­tió a Lon­dres hace 5 años. Fue allí donde yo lo volví a verlo, luego de 10 años. Esto claramente muestra como los viajes cultivan y reunen la juventud. Pie­rre rinde  homenaje a una Eu­ropa que guarda también la esperanza de un ideal de vida, sacudido desde las últimas elecciones europeas, pero que aún se encuentra vivo en la sociedad.

Pie­rre, dinos, ¿qué es lo que te ha lle­va­do a Lon­dres ?

Yo aca­ba­ba de ter­mi­nar mis es­tu­dios en el au­dio­vi­sual en París cuan­do sú­bi­ta­men­te tuve la ne­ce­si­dad de re­car­gar las ener­gias. Exis­te una ex­tra­ña pre­sión so­cial en Fran­cia de pla­near todo de an­te­mano : luego del ins­ti­tu­to, la uni­ver­si­dad, luego de la uni­ver­si­dad, el en­con­trar un tra­ba­jo, luego de haber en­con­tra­do un tra­ba­jo es ne­ce­sa­rio... Hacer una pausa, in­ten­tar di­fe­ren­tes cosas, aven­tu­rar­se en el mundo, esto es muy mal per­ci­bi­do y puede pues fá­cil­men­te des­ani­mar a cual­quie­ra. O al menos esa era mi im­pre­sión. Salvo que a los 19 años, con un tí­tu­lo de BTS en el bol­si­llo y el sen­ti­mien­to de no haber visto ni vi­vi­do nada con la ex­cep­ción de mis años es­co­la­res, la úl­ti­ma cosa de la cual yo tenía ganas era de con­ti­nuar con los es­tu­dios gra­dua­do, luego un tra­ba­jo... Sin em­bar­go, pa­re­cía ser que esta era la única op­ción, y todo el mundo lo hacía, me­cá­ni­ca­men­te, y eso les pa­re­cía con­ve­nien­te. ¿Por qué no a mí? Luego de todo un ve­rano de pe­que­ños tra­ba­jos y de via­jes (el fes­ti­val de Avi­ñón, Ve­ne­cia, y las aven­tu­ras en las Lan­das), y luego de haber co­no­ci­do per­so­nas con dis­tin­tos es­ti­los de vida, yo me per­ca­té fi­nal­men­te de algo bien evi­den­te, no obs­tan­te, bien le­jano : yo tam­bién podía hacer lo que me pla­cie­ra, tan sim­ple como eso. Yo no ne­ce­si­ta­ba un plan de vida. Tomar un año libre de mi ofi­cio no era to­tal­men­te una mala de­ci­sión. Ha­bien­do siem­pre desea­do ha­blar el in­glés con flui­dez y ha­bien­do es­ta­do siem­pre fas­ci­na­do por la mú­si­ca bri­tá­ni­ca, yo co­lo­qué así pues mi bulto en mi es­pal­da y de­ci­dí par­tir hacia Lon­dres por un año. 

¿Por ­qué haz per­ma­ne­ci­do allí ?

In­me­dia­ta­men­te yo me per­ca­té de algo im­pac­tan­te y trau­ma­ti­zan­te a la vez. Esta nueva ciu­dad se había con­ver­ti­do en mi ciu­dad en tan solo unos meses, aún más que París luego de dos años, o aún An­gu­le­ma, la ciu­dad de mi in­fan­cia. Es un sen­ti­mien­to bien ex­tra­ño el de lle­gar a un lugar des­co­no­ci­do y sin em­bar­go tener la im­pre­sión de estar en su pro­pia ciu­dad. En Lon­dres exis­te una ener­gía que yo jamás había sen­ti­do antes, una mez­cla de po­si­ti­vi­dad y de es­pí­ri­tu, una ce­le­bra­ción de la di­ver­si­dad y de la au­da­cia. En París, la gente te juzga con su mi­ra­da si tu te pones algo que se sale un poco de la norma, y la so­cie­dad te des­pre­cia si tu no haz visto el filme de bla­bla­bla. Exis­ten có­di­gos so­cia­les a res­pe­tar. Yo re­cuer­do que du­ran­te mi pri­mer año en Lon­dres, yo tenía un mohi­can, no una vul­gar cres­ta de punk, no, sim­ple­men­te la ca­be­za ra­zu­ra­da con la ex­cep­ción de una hi­le­ra de ca­be­llo en el cen­tro de al­re­de­dor de 10 cen­tí­me­tros que se movía con el vien­to. 

Yo re­gre­sé a París por un fin de se­ma­na, en­ton­ces ima­gí­na­te las mi­ra­das que he re­ci­bi­do en las ca­lles. En la FNAC, el per­so­nal de se­gu­ri­dad me de­tie­ne en la sa­li­da para re­gis­trar mi bulto. Luego, en el cine de las Ha­lles, yo es­pe­ra­ba un amigo para ver un filme y un agen­te de se­gu­ri­dad me prohi­bió sen­tar­me, or­de­nán­do­me luego mo­ver­me de allí. Yo le mues­tro mi bo­le­to pero eso no cam­bió nada, las per­so­nas como yo son obli­ga­das a man­te­ner­se de pie o en mo­vi­mien­to ya que si me sen­ta­ba daba una mala im­pre­sión del lugar. El lunes yo re­gre­sé a Lon­dres y me de­tu­ve en el su­per­mer­ca­do para com­prar algo de comer. En uno de los anaque­les, una abue­li­ta me pre­gun­ta. « Po­dría usted tomar el pa­que­te que se en­cuen­tra sobre el úl­ti­mo es­tan­te y co­lo­car­lo en mi bolsa ? Está de­ma­sia­do alto para mí. » Con eso lo digo todo! Yo pien­so que esta his­to­ria es un poco pa­ra­bó­li­ca. Yo en­con­tré en Lon­dres un es­pa­cio donde podía ser com­ple­ta­men­te yo mismo sin ser cues­tio­na­do o tener ne­ce­si­dad de jus­ti­fi­car­me y so­bre­to­do, donde nadie está pen­dien­te de lo que el otro hace o deja de hacer !

Cuen­ta­nos acer­ca de tus via­jes a tra­vés de Eu­ro­pa.

Son de­ma­sia­dos, eso to­ma­ría horas ! Para mí via­jar no se trata so­la­men­te de ver nue­vos pai­sa­jes, es algo más pro­fun­do. Vivir en un país dis­tin­to al de uno es algo fas­ci­nan­te. De re­pen­te, las fun­da­cio­nes de uno como per­so­na son pues­tas en tela de jui­cio : la len­gua es di­fe­ren­te, las cos­tum­bres son di­fe­ren­tes, las men­ta­li­da­des, las re­glas, los va­lo­res... Es ex­tra­ño des­per­tar­se en la ma­ña­na y sen­tir el olor a carne ya que el desa­yuno es usual­men­te sa­la­do en In­gla­te­rra. Eso pa­re­ce tonto, pero uno se en­cuen­tra for­za­do a re­con­si­de­rar mucho la an­ti­gua ru­ti­na y por ejem­plo pre­gun­tar­se « qué es lo que Yo quie­ro desa­yu­nar esta ma­ña­na ? » en lugar de com­prar ce­real y leche. Del mismo modo, los fran­ce­ses aman que­jar­se, y en Fran­cia esto no es mal visto. Aquí esto es algo com­ple­ta­men­te nor­mal. Sin em­bar­go, se debe pues pres­tar aten­ción a no con­ver­tir­se en un gru­ñón, aun­que en Fran­cia nadie se da cuen­ta de esto. Es eso lo que yo busco cuan­do viajo, pasar tiem­po en un am­bien­te donde la gente tiene di­fe­ren­tes ru­ti­nas y que me hagan decir : « Jus­ta­men­te, yo po­dría hacer eso tam­bién, qui­zás será mejor ».  

¿Cómo los via­jes in­fluen­cian tu vida co­ti­dia­na? 

Cla­ra­men­te mis via­jes me han per­mi­ti­do abrir el pen­sa­mien­to. Cuan­do se vive en un pe­que­ño ba­rrio sin que se al­te­re de­ma­sia­do uno tien­de a juz­gar la gente del ba­rrio ve­cino. Cuan­do uno se en­cuen­tra en el cen­tro de una co­mu­ni­dad com­ple­ta­men­te di­fe­ren­te, uno co­mien­za a com­pren­der su es­ti­lo de vida. Uno apren­de a res­pe­tar­lo, e in­clu­so a ce­le­brar­lo. La di­fe­ren­cia cul­tu­ral es una ri­que­za enor­me para con­si­go y el pró­ji­mo. Todos de­be­ría­mos pasar al­gu­nos meses en el cen­tro de una cul­tu­ra com­ple­ta­men­te opues­ta a la nues­tra. Todos se­ría­mos más abier­tos y res­pe­tuo­sos, en lugar de tener la per­cep­ción, a pesar de nues­tros va­lo­res mo­ra­les, de que : « Mis cos­tum­bres son las me­jo­res ». Y esto sin si­quie­ra darse cuen­ta de que con fre­cuen­cia esta ma­ne­ra de ser no pro­vie­ne de no­so­tros mismo, sino de eso que nues­tros pa­dres o so­cie­dad nos ha dic­ta­mi­na­do.

¿De qué na­cio­na­li­dad te con­si­de­ras? ¿Exis­ten en tu país de­seos de desa­fiar las nor­mas, no?

Si yo debo real­men­te es­co­ger una na­cio­na­li­dad está sería la eu­ro­pea. Aun­que el con­cep­to de na­cio­na­li­dad no quie­re decir mucho para mí. Yo soy fran­cés ya que fui edu­ca­do en Fran­cia, hasta ahí llega la ex­ten­sión de esta na­cio­na­li­dad. Yo no soy in­glés ya que Lon­dres no re­pre­sen­ta In­gla­te­rra y jus­ta­men­te lo que me agra­da de esta ciu­dad es su di­ver­si­dad. Lo mismo va para con mi fa­mi­lia, yo no con­si­de­ro que per­te­nez­co a un grupo de per­so­nas so­la­men­te ya que todos te­ne­mos an­ces­tros en común. Se dice fre­cuen­te­men­te : uno elije a sus ami­gos, no a su fa­mi­lia. Para mí es al revés, yo elegí a mis ami­gos y he hecho de estos mi fa­mi­lia, y de igual forma he hecho ami­gos de va­rios miem­bros de mi fa­mi­lia. 

¿Cuán­tas na­cio­na­li­da­des te ro­dean?

 Mu­chí­si­mas ! La aus­tra­lia­na, co­lom­bia­na, ame­ri­ca­na, es­pa­ño­la, ita­lia­na, grie­ga, po­la­ca y mu­chas más !

¿Cómo te sien­tes en este pe­que­ño mundo?

Como un pez en un gran océano ! Para la ma­yo­ría, no­so­tros somos ex­pa­tria­dos, algo que todos no­so­tros te­ne­mos en común. No­so­tros lle­ga­mos con todas nues­tras cos­tum­bres, nues­tro equi­pa­je, nues­tra his­to­ria... Yo apren­dí que no había sis­te­ma de tren en Co­lom­bia, que ale­ga­da­men­te Ate­nas apes­ta, que Fran­cia está tres veces más po­bla­da que Aus­tra­lia, aun­que este país es ca­tor­ce veces más gran­de que Fran­cia.

¿Qué haces hoy día?

Yo soy un Event/Pro­duc­tion Ma­na­ger free ­lance. Yo tra­ba­jo en parte para un bar que or­ga­ni­za una mul­ti­tud de even­tos ar­tís­ti­cos, el Loo­king Glass (http://​www.​loo­king­glass­lon­don.​co.​uk/​), y tam­bién tra­ba­jo en di­ver­sos pro­yec­tos como el Frin­ge! Fes­ti­val, un fes­ti­val LGBT de arte y de ci­ne. (http://​frin­ge­film­fest.​com/​

Tu me co­men­ta­bas acer­ca de tu deseo de par­tir al otro lado del Atlán­ti­co. ¿Qué es lo que te em­pu­ja a par­tir de aquí? ¿Es que Eu­ro­pa te de­cep­cio­na?

Eu­ro­pa no me de­cep­cio­na, al con­tra­rio, cuan­do yo miro las con­di­cio­nes mun­dia­les en­cuen­tro que no­so­tros nos hemos li­bra­do de mu­chas cosas malas ! No, una vez más, yo solo deseo des­cu­brir otros modos de vida. Pa­sa­mos por desa­per­ci­bi­do el hecho de que vi­vi­mos en ciu­da­des y pue­blos que en su ma­yo­ría son muy an­ti­guos y man­tie­nen un pa­sa­do y una his­to­ria in­creí­ble. La ener­gía debe ser igual­men­te di­fe­ren­te en un país como Aus­tra­lia que solo es­ta­ba po­bla­do de abo­rí­ge­nes hasta el final del siglo XVIII.  NYC me tien­ta enor­me­men­te, esta ciu­dad pa­re­ce ser el Lon­dres del con­ti­nen­te ame­ri­cano. Con Lon­dres yo tengo la im­pre­sión de haber en­con­tra­do mi ciu­dad, pero el via­jar me per­mi­ti­ría re­gre­sar con una pers­pec­ti­va más am­plia.