Retrato en modo “Súper Pop”: “Zlatan me mata”

Artículo publicado el 23 de Noviembre de 2012
Artículo publicado el 23 de Noviembre de 2012
Me gusta el fútbol aunque no me apasiona: al igual que me apunté sin pensarlo en el club de seguidores del Paris Saint-Germain, aún es la hora de que vaya a ver un partido al estadio. Lo reconozco: soy una persona a quien le interesa más lo estético que lo estadístico.
Sin embargo, la semana pasada un hombre en pantalón corto provocó que el corazón me diera un vuelco y puede que a partir de ahora me ponga más a menudo delante de la tele a ver un partido. Y este no fue otro que… Zlatan Ibrahimović. Retrato del as futbolístico (mientras me pinto las uñas).

15 de noviembre de 2012. Me cuesta dormir, algo de lo más habitual. El día antes, Francia ha ganado a Italia en un amistoso en Parma, algo de lo más habitual… En cambio, ningún aficionado de la selección francesa habla de dicha hazaña. En la radio, en la tele y en las redes sociales, un hombre que acaba de vencer él solo a un país, Inglaterra, arrebata el protagonismo a los hombres de Didier Deschamps. De los cuatro goles que marcó, uno de ellos hace saltar los contadores de visitas de YouTube. Y si estáis conectados a Internet, seguramente sabréis de quién hablo: Zlatan Ibrahimović.

Pero ¿quién es este tipo que se atreve con una tijereta desde 35 metros de la portería con tal facilidad y espontaneidad? Como si fuera lo más normal del mundo. Como si lo hubiera hecho toda la vida. La respuesta la encontramos en su biografía: el Chuck Norris del fútbol (Ibrahimović es cinturón negro de taekwondo desde los 17 años) es una mezcla europea, cosa que no me disgusta. Aunque Ibra es sueco —nació el 3 de octubre de 1981 en Malmö, en el sur de Suecia—, su padre es bosnio y su madre, croata. Debutó en 1999 en el club de fútbol de su ciudad natal y, antes de llegar al Paris Saint-Germain este verano, pasó por varios clubes de prestigio europeo: el Ajax en 2001, la Juventus en 2004, el Inter de Milán en 2006, el Barça en 2009 y el Milán en 2010. Su fichaje por el club parisino fue uno de los más comentados del verano.

En cafebabel.com, no hablamos todos los días de fútbol. Así que aprovecha y lee nuestro artículo: Y después del Málaga, el PSG: Catar, fútbol y petrodólares.

¿El porqué? Porque este tío es una máquina, un artista, un genio del fútbol. Apodado Il Genio, su palmarés es igual de grande que su ego: 33 goles en 82 partidos con Suecia; capocannoniere —máximo goleador de la liga italiana— en 2009 y 2012; mejor jugador de la Serie A en las temporadas 2007-2008, 2008-2009 y 2010-2011; mejor jugador extranjero de la Serie A en las temporadas 2004-2005, 2007-2008, 2008-2009 y 2010-2011; guldbollen —mejor jugador sueco del año— en 2005 y de 2007 a 2012; y mejor atleta sueco en 2007 y 2010, por citar solo algunos galardones. También habría ganado todos los campeonatos de Italia desde 2004 si a la Juventus no le hubieran retirado el título en 2005-2006, lo que le daría un porcentaje de 0,5 goles por partido —o incluso más— desde el principio de su carrera. Resumiendo, que no se trata de una flor de un día. Así que no hace falta explicar por qué, a sus 31 años, se encontró en el punto de mira de los directivos cataríes del PSG, que valoraron su talento en 9 millones de euros netos por año.

Tanto que no cabe en una tableta.

Además de por haber conseguido tal salario, tengo que darle a Zlatan mi más sincero agradecimiento por otros motivos. No solo porque verle con el torso desnudo me alegra el día —bueno, eso me pasa con todos—, sino porque también gracias a él empiezo a amar el fútbol de otro modo: por sus gestas, tengo aún más ganas de conocer su técnica y de ver partidos del PSG —o hasta de Suecia, ¡que ya es decir!— para presenciar milagros, epopeyas fantásticas, acciones sobrenaturales y, sobre todo, estremecerme. Es un poco —atención: lo dice una novata— una mezcla entre Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Fernando Torres, jugadores que son capaces de transformar un simple deporte en un arte: el jogo bonito.

Sin embargo, Zlatan no es solo un jugador de fútbol, es un fenómeno social. Ya ni se cuentan las veces que su guiñol sale por la tele y cada una de sus gestas se comenta en varios sitios de Internet. La estrella habla de sí mismo en tercera persona y circulan por la red comentarios recogidos bajo el nombre de Zlatan Facts, como los que hay sobre Chuck Norris. La guinda es que las extravagancias de Zlatan han dado lugar en Francia a un neologismo: el verbo zlatanear, que sirve para prácticamente todo. Quizás sea eso o que mi feminidad me vuelve a salir cuando escucho sus últimas declaraciones: “¿Qué le voy a comprar a mi pareja por Navidad? Nada, ya tiene a Zlatan”. Entonces pienso: el futbolista, sí; la persona, no, gracias.

Imágenes: portada y texto, © cortesía de la página oficial en Facebook de Zlatan Ibrahimović. Vídeo: (cc) SclicTv/YouTube.