Retratos de europeas en la Garenne

Artículo publicado el 3 de Junio de 2009
Artículo publicado el 3 de Junio de 2009
El municipio de La Garenne-Colombes, en la región Isla de Francia, es calificada a menudo por sus habitantes como un "pueblo", incluso si está situada a menos de dos kilómetros de La Defensa, centro financiero de la capital francesa. Cinco 'garennesas' y europeas viven allí, cinco vidas y cinco visiones de la ciudadanía europea. Encuentro

Alicia, la polaca

(©Alexis Amet/ Golemfabrika)

Originaria de la región de Cracovia, llegó a Francia en 1993 después de haber terminado su instituto en la opción de "francés reforzado". Primero, trabajó como canguro, después, en una juguetería. Para ella, Europa le permite "sentirse bien en todas partes". Alicia se define hoy francesa por deber. Pero no votará en las elecciones europeas. ¿Por qué? Las informaciones sobre 'cómo votar cuando se es extrajero' no le han llegado.

Camilla y Carla, danesas

Como en la mayoría de países nórdicos, los jóvenes estudiantes de bachillerato deben pasar un año sabático para descubrir el mundo. Esto es lo que permitió a Camilla encontrar un trabajo como canguro en París a finales de los 80. Tenía 19 años. 10 años más tarde, el nacimiento de Carla la ha convertido en una 'Garennesa' de adopción. Madre e hija visitan Dinamarca tres o cuatro veces al año. Camilla piensa que su país está a la vez dentro y fuera de Europa. Dinamarca eligió no formar parte de la zona euro, como Suecia. Quizá, según ella, porque este pequeño país teme desaparecer dentro de la Unión.

Wanda, irlandesa

Después de 10 años en Francia, Wanda se define aún como irlandesa y polaca (por parte de madre). Esta doble cultura, que comparte su marido, es para ella una riqueza. Una abertura al mundo y a los demás. Para ella, Europa facilita los viajes, la vida profesional, el día a día gracias a la moneda única. Francia, de la que no piensa mudarse, le sigue intrigando. Incluso si las ideas se traducen a menudo en la defensa de los derechos sociales por categorías profesionales, falta, segun ella, un conocimiento de la situación de otros países europeos para poder ver, a la vez, la distancia y la generosidad del sistema de protección social francés.

Christine, portuguesa

Portuguesa de corazón, Chirstine se ha sentido mucho tiempo tratada como una extranjera en Francia. "Pero eso se ha ido atenuando con el tiempo". Europa, para ella, es primero la posibilidad de poder viajar sin restricción. Aunque declara su interés por las elecciones europeas, Christine reconoce no haber podido concretizar su interés buscando información sobre cómo votar. Aún así, se jura a sí misma contactar a su consulado por razones de consciencia.