Reunión de urgencia en la OTAN: ¿Está el PKK en la agenda?

Artículo publicado el 11 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 11 de Agosto de 2015

Turquía convocó una polémica reunión urgente en la OTAN. ¿Está Erdogan luchando contra el Estado Islámico o vengándose de los kurdos, tras su resultado histórico en las últimas elecciones?

El pasado 27 de julio, Turquía solicitó una reunión extraordinaria de la OTAN en sus cuarteles generales de Bruselas. El Artículo 4 del tratado fundacional de la alianza liderada por EEUU capacita a cada uno de los 28 miembros a solicitar consultas cuando consideren que peligran "su integridad territorial, su independencia política o su seguridad”. Sobre la mesa se encontraba la amenaza impuesta por el Estado Islámico (EI), que ha aumentado su ámbito de influencia.

El EI ya ha desestabilizado la frontera sur de Turquía, tras matar a cerca de treinta personas y herir a más de un centenar en Suruç el día 20 de julio, según los principales medios de comunicación. Este suceso sangriento ha situado a Turquía directamente en el conflicto, tras lanzar aviones de combate en misiones contra objetivos rebeldes en Siria la pasada semana.

Desde la creación de la OTAN en 1949, solo se han celebrado cuatro de estas reuniones extraordinarias en virtud del Artículo 4; la última, a petición de Polonia en marzo de 2014, tras la anexión de Crimea por parte de Rusia. En palabras del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, “los aliados de la OTAN siguen los acontecimientos muy estrechamente y mantienen su solidaridad con Turquía”.

EI: ¿Una excusa para debilitar al PKK?

No obstante, Turquía ha aprovechado la ocasión para atacar a militantes kurdos durante sus operaciones, lo que pone en riesgo un delicado proceso de paz que se desarrolla en el país. Su consideración como organización terrorista internacional por parte de varios Estados y organismos como la OTAN y la Unión Europea, puede haber movido al presidente Erdogan a pensar que este era el momento perfecto para debilitar al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas originales). No obstante, conviene destacar que otros países, como India, China, Rusia, Suiza y Egipto no ven razones para considerar al PKK una organización terrorista o peligrosa.

Por el contrario, los kurdos en Siria fueron las fuerzas más eficaces que lucharon contra el Estado Islámico, como se demostró en Kobane. Después de que el PKK se incorporase a los combates contra el EI, políticos de todo el mundo se plantean ahora dudas sobre la consideración de dicho grupo como terrorista. Es más, desde 2014 van apareciendo cada vez más titulares en los medios de comunicación, especialmente en Internet, a favor de las acciones del PKK que ponen en duda su estatus, toda vez que los kurdos han estado sacrificando vidas en Siria e Irán. Aún así, el primer ministro turco, Mevlut Cavusoglu, declaró a la prensa que “no hay diferencia entre el PKK y el Daesh (Estado Islámico), y no se puede afirmar que el PKK sea mejor porque esté combatiendo a Daesh”.

Por otro lado, han surgido voces defendiendo su neutralidad, incluso desde la Unión Europea. Según el periódico sobre política europea POLITICO, Hadi al-Amiri, líder de una poderosa organización paramilitar chiita de Iraq, ha afirmado que Turquía está dando respaldo real al Estado Islámico a cambio de debilitar a su peor enemigo en Iraq, el PKK. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ha instado al presidente Erdogan a “adoptar las medidas adecuadas”. En realidad, es una forma muy diplomática de pedir cierta consideración con la comunidad kurda, pues en este momento son aliados contra el mismo enemigo, si bien Alemania mantiene su respaldo a Turquía. Por otro lado, la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, llamó al ministro de exteriores turco para animar al gobierno a que regrese a las negociaciones con el PKK.

El PKK se creó en 1978 y entre 1984 y 2013 ha mantenido un pulso militar contra el Estado turco, al reclamar derechos políticos y culturales, así como la autodeterminación de los kurdos en Turquía, que son entre el 10 y el 25% de la población total.

Las elecciones en Turquía dieron escaños al Partido Kurdo

A primeros de junio de 2015, el partido del gobierno en Turquía, el AKP, perdió su mayoría después de trece años en el poder. El resultado sorpresa llegó junto con el el 13,12% de los votos que consiguió el prokurdo HDP, Partido Democrático Popular, lo que le dio 80 escaños por primera vez en la Gran Asamblea Nacional de Turquía. Fue un duro golpe para el presidente Erdogan, que esperaba una mayoría y trataba de cambiar la Constitución para implementar un sistema presidencialista en el país. Un diputado del HDP, Sirri Sureyya Onder dijo “fue una victoria de la democracia sobre la corrupción política… De la paz sobre la guerra”.

Estas elecciones dieron esperanzas a toda la comunidad kurda, que de repente vio cómo su voz estaba representada en la Asamblea y, por tanto, había más posibilidades para la creación de una nación kurda.

Conclusiones

Con el objetivo de crear una zona exenta de yihadistas en Siria, Erdogan se arriesga a desencadenar una guerra civil en su propio suelo. Para la comunidad internacional resulta muy evidente que el principal objetivo de Turquía es la erradicación del PKK. Ahora, con las hostilidades aéreas, la etiqueta “tierra de nadie” cuelga en muchos territorios de Turquía oriental, mientras hace unos días (2 de agosto) dos soldados turcos murieron como consecuencia de un ataque suicida realizado por militantes del PKK, según la BBC. Pero por otra parte, desde el pasado 24 de julio Turquía ha realizado ataques sobre bases del PKK. ¿Entonces, de quién es la culpa?

Creo que no debemos señalar con el dedo a los kurdos para culparles simplemente porque hayan sido calificados de organización terrorista por algunos países e instituciones que mantienen buena sintonía con Turquía. Este es un problema cuyas raíces están profundamente conectadas con motivos sociológicos y, por tanto, con la capacidad del ser humano para aceptar al prójimo. El caso de Israel y Palestina es comparable, aunque las disparidades entre los dos grupos rivales son incluso mayores.

De algún modo, la guerra civil en Siria es algo positivo para los kurdos, que han podido demostrar su fuerza y determinación durante la lucha contra el EI. Empero, el famoso dicho “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” no parece ser válido para la comunidad kurda, según el presidente de Turquía.

El conflicto se acaba de reavivar y la reunión extraordinaria en los cuarteles generales de la OTAN sólo fue una cuestión diplomática, una necesidad política para justificar acciones injustificables. ¿Cuánto derramamiento de sangre tenemos que ver aún?