Reveladores de secretos: Antoine Deltour, el gran 'LuxLeaks'

Artículo publicado el 29 de Abril de 2016
Artículo publicado el 29 de Abril de 2016

El juicio a Antoine Deltour, el revelador de secretos del asunto 'LuxLeaks', comenzó el martes 26 de abril en Luxemburgo. Se enfrenta a una pena de hasta 10 años de prisión y a pagar varios cientos de miles de euros de multa. Retrato de un hombre en continuo estado de alerta.

Antoine Deltour, un perfecto desconocido hasta hace algunos años, se hizo famoso por su implicación en la revelación de los 'LuxLeaks', a finales del año 2014. Fueron revelados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), quien sacó a la luz prácticas fiscales llevadas a cabo durante años por Luxemburgo que, a pesar de ser legales, eran injustas respecto a los otros Estados europeos. 

Una empresa situada en Europa, podía establecerse en Luxemburgo para disfrutar de todos sus beneficios fiscales. En virtud de un acuerdo entre el Estado y la empresa, los impuestos que esta última debía pagar eran muy inferiores en comparación con los normalmente aplicables en los otros países de la Unión.

Estas revelaciones estallaron cuando Jean-Claude Juncker, ex Primer Ministro luxemburgués, asumía sus funciones como Presidente de la Comisión Europea, por lo que tuvieron un impacto mediático muy importante. Inmediatamente después, la Comisión presentó un plan de acción relativo a la fiscalidad de las empresas, el pasado 28 de enero.

10 años de prisión y 1.297.500 euros de multa

Si bien este asunto quizá permita armonizar la fiscalidad de las empresas en la Unión Europea, para el revelador de secretos Antoine Deltour marca sobre todo el principio de un complicado procedimiento judicial en su contra. Este ex empleado del gabinete de auditorías PricewaterhouseCoopers (PwC), de 34 años, vio cómo se iniciaba su juicio este martes 26 en Luxemburgo, por el que se expone a varios años de prisión por dichas revelaciones.

Este licenciado en comercio es acusado de haberle robado a su ex jefe datos sobre "fallos tributarios", los famosos montajes fiscales. En 2010, Antoine Deltour renuncia a su puesto en el gabinete PwC. Mientras recupera material de capacitación, encuentra documentos que describen estos montajes y los conserva. Algunos meses más tarde, se pone en contacto con el periodista Édouard Perrin, también acusado hoy junto con una tercera persona que desea permanecer anónima. En 2014, el ICIJ publica los resultados de sus investigaciones basadas en los documentos proporcionados por el revelador de secretos.

Por haber conservado documentos confidenciales y haberlos compartido con terceros, Antoine Deltour ha sido acusado de robo nacional, de violación del secreto profesional, de apropiación de secretos comerciales, de intrusión en una red informática y de blanqueo y detención de documentos. Contactado por correo electrónico, uno de sus abogados, Philippe Penning, nos explica que por todas estas acusaciones, su cliente podría ser condenado de uno a diez años de prisión, así como a pagar una multa que va desde los 2.752 euros a los 1.297.500 euros. Es por esto que es muy difícil predecir un posible impacto de la movilización colectiva en torno al acusado.

Premio al Ciudadano Europeo de 2015

Efectivamente, el apoyo a las tres personas acusadas, y especialmente a Antoine Deltour, fue y sigue siendo muy importante. El sitio web support-antoine.org enumera una serie de figuras públicas y organizaciones que han mostrado su solidaridad con el ex auditor. Allí podemos encontrar a ATTAC, Oxfam, Les Économistes atterrés, LDH y también a Edward Snowden, Julian Assange, Daniel Cohn-Bendit, Pascal Lamy e incluso a Erri de Luca, por ejemplo.

Recientemente, se creó el Comité de apoyo a Antoine Deltour y Edouard Perrin en Luxemburgo. Éste está formado por activistas, defensores de los derechos humanos, periodistas y juristas luxemburgueses, unidos para defender la causa del revelador de secretos y del periodista del canal de TV France 2, debido al "carácter desinteresado" de Antoine Deltour y del derecho a la información.

Según el abogado Philippe Penning, "con dos comités de apoyo en funcionamiento y cientos de figuras públicas que lo apoyan, Antoine Deltour no habría podido pedir más". Romain Deltour, su hermano y miembro del comité de apoyo, contactado por e-mail, afirma: "El apoyo es impresionante. La petición ha reunido más de 100.000 firmas y hay una larga lista de figuras públicas y organizaciones. Destaca la diversidad del apoyo, lo que refuerza una vez más que el interés general de la accion de Antoine se reconoce ampliamente".

Además, el ex empleado del gabinete PwC ha adquirido un cierto prestigio simbólico por su labor en la revelación de las prácticas fiscales luxemburguesas. El 3 de junio de 2015, Antoine fue elegido entre otros 46 canditatos para recibir del Parlamento Europeo el Premio al Ciudadano Europeo. El galardón recompensa las contribuciones "a la cooperación europea y a la promoción de valores comunes". Se trata, pues, de un apoyo diplomático de importancia.

Antoine Deltour también fue nominado, junto con Edward Snowden y Estefanía Gibaud, para el Premio Sakharov 2015, que recompensa a las personas que aportan una "contribución excepcional en la lucha por los derechos humanos en el mundo".

"Antoine Deltour no tiene ningún pesar"

Pero, ¿cuál es el estado de ánimo del principal interesado? Según su abogado, "está dividido entre la inquietud de las posibles consecuencias para él y y los suyos, y la esperanza que deben tener todos los posibles reveladores de secretos y todos los los que trabajan para que el mundo sea más transparente".

Odile Delhaye, portavoz del comité de apoyo, afirmaba hace algunos días en la emisora de radio France Info que Antoine Deltour se encontraba "sereno porque estaba en paz consigo mismo".

En todo caso, poco importa el veredicto, el ex auditor actuó "por convicción", como le indicó al periódico Libération en diciembre de 2014 y no tiene arrepentimientos. Como nos informa su abogado, "Antoine Deltour no lamenta nada, sus pesares se disiparon con el inmenso impacto de su gesto y las proyecciones políticas que siguieron. Actuó movido sólo por su conciencia, de manera completamente desinteresada". Y Romain Deltour añade: "En retrospectiva, al considerar el papel esencial que jugó 'LuxLeaks' en la reanudación del debate público y las proyecciones sobre la justicia y la transparencia fiscal a las cuales estas revelaciones contribuyeron, no lamenta su acción, aunque la situación es difícil de vivir para él".

El juicio es, por otra parte, una oportunidad de examinar el estatuto de los reveladores de secretos, no sólo en Luxemburgo, sino en toda la Unión Europea. Contrariamente a la campaña mediática que se está desarrollando desde que el Parlamento Europeo votara la 'Directiva sobre el secreto comercial', el abogado Penning se siente más bien optimista sobre este documento y afirma: "Es un paso adelante, pero será necesario seguir su incorporación al Derecho nacional atentamente". En todo caso, la legislación luxemburguesa es insuficiente por el momento, confiesa el Ministro de Justicia, Félix Braz.

Y a la pregunta de si su cliente y él mismo esperan del juicio un reconocimiento del estatuto de los reveladores de secretos, Penning nos responde: "Sí, claramente, si no formalmente, al menos de forma implícita. Por lo menos, un juicio en coherencia con la condena casi unánime de las prácticas fiscales inaceptables y con el compromiso de una mayor transparencia".

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Este artículo forma parte de una serie de retratos dedicados a los reveladores de secretos en Europa, para conocer a estos hombres que desde la sombra arrojan luz sobre las grandes filtraciones de nuestras sociedades.

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Este artículo fue publicado por el equipo editorial de Cafébabel Bruselas.