Reveladores de secretos: Rudolf Elmer, el infiltrado (1/2)

Artículo publicado el 26 de Abril de 2016
Artículo publicado el 26 de Abril de 2016

Auditor, importante empleado en el banco suizo más grande de gestión de valores y administrador en Isla Mauricio. Nada obligaba a Rudolf Elmer a hacerlo saltar todo por los aires. Sin embargo, en 2009, este ex banquero comenzó una feroz cruzada, junto a Wikileaks, contra su propia industria. Desde entonces, se convirtió en "el hombre que quería destruir el secreto bancario". Perfil.

David contra Goliat 2.0. Viene a ser la historia de un ex banquero suizo, Rudolf Elmer, que lucha contra el secreto bancario, la evasión fiscal, la justicia de Zúrich y "los medios de comunicación cómplices". A pocos días de la "filtración del siglo" de los Panama Papers, esta historia con aire de thriller se difundía en Bruselas, en la pantalla grande, gracias al cineasta David Leloup, quien siguió la agitada vida de Elmer durante 7 años. ¿El título del documental? A Leak in Paradise: el hombre que quería destruir el secreto bancario.

"La historia de un asalto permanente"

Según el FMI, actualmente cerca del 50% de los flujos financieros transitan por los paraísos fiscales. Contra las promesas de empleo y de entrada de capitales, los Gobiernos de estos paraísos fiscales hacen votar a los parlamentos leyes favorables a la implantación y al desarrollo de la industria bancaria offshore. Estas leyes que garantizan, en particular, el secreto bancario, tienen como efecto directo cortar los ingresos fiscales de la mayoría de los otros Estados, pero también, y sobre todo, facilitar la corrupción, el blanqueo de dinero y la criminalidad internacional. Estos actores privan cada año a los Gobiernos del mundo de aproximadamente 300.000 millones de euros de ingresos fiscales.

En todo este asunto, David Leloup quiso contar "la historia del asalto permanente que nuestras sociedades sufren por los paraísos fiscales". Explica además su elección de realizar un documental: "El tema siempre me pareció teórico, abstracto, intangible y, en consecuencia, relativamente difícil de contar en imágenes. Pero escribir artículos en la prensa, que cada vez menos gente lee, no es el mejor medio para sensibilizar [al público] sobre esta problemática".

Tráiler en inglés de 'A Leak in Paradise'.

Rudolf Elmer es un ex empleado del banco privado suizo Julius Bär, el mayor centro de gestión de valores del país. Después de quince años de servicio en el corazón de la industria bancaria, eligió testificar de forma abierta y con documentos justificativos sobre los complejos mecanismos de la evasión fiscal. "Quería mostrarle todo esto a la generación de mi hija, a la de vuestros lectores, ya que gracias a mi experiencia puedo contribuir a denunciarlo. Sabía que los demás no tenían ni idea de todo lo que yo tenía delante de los ojos. ¡Quienes pagan impuestos, en realidad están pagando por los que deberían pagar! Y por ello, me pregunté cómo lograr que estas manipulaciones alcanzaran la opinión pública mundial", cuenta Elmer.

En 2009 y 2010, Elmer colaboró con las administraciones fiscales suizas, alemanas, belgas y británicas para imputar a varios millonarios infractores, con lo que se consiguió sancionar a algunos en Bruselas y en Düsseldorf. Sin embargo, destaca David Leloup, el sistema jurídico suizo hizo oídos sordos: "Quizá hubo consecuencias para el fisco, pero no se sabe nada debido al secreto fiscal. En el plano de la justicia, al parecer nunca hubo ningún juicio de un cliente suizo del banco Julius Bär en Grand Cayman (filial offshore en la que trabajaba Rudolf Elmer y de la cual reveló numerosos datos, ed.)".

Quien se convierte de forma súbita en revelador de secretos, debe encontrar otras maneras de pasar su mensaje. "Comprendí que si quería llamar la atención, en primer lugar debía ir al extranjero y, luego, volver a Suiza", dice Elmer. A esto, David Leloup añade: "En enero de 2011, él se encontraba en el foco de la actualidad internacional, igual que Julian Assange. En Londres, en una conferencia de prensa muy mediatizada, Rudolf entrega al fundador de Wikileaks dos CD que supuestamente contenían datos bancarios explosivos".

"Soy un gran partidario de la vida privada, ésta es esencial. El secreto bancario forma parte de la vida privada, pero se utiliza más para cubrir comportamientos criminales y eso es lo que quiero mostrar. ¡Es una ley que ayuda a infringir la ley!", exclama el ex banquero. De hecho, a él también se le acusa de violar la ley. A raíz de esta conferencia de prensa en Londres, el fiscal de Zúrich solicitó la detención preventiva de Rudolf Elmer por presunta violación del secreto bancario suizo. Sin la menor prueba, sin saber qué contenían los CD. Sobre la base de esta suposición, Elmer permaneció seis meses en prisión.

Un hombre solo contra el sistema

"El secreto bancario se refleja concretamente en cada uno de los cinco pilares de la sociedad suiza", explica David Leloup. Rudolf Elmer llevó a cabo un combate contra todo el "sistema". "En realidad, contra los cuatro poderes: El poder político, el poder de control del Parlamento, la justicia, los medios de comunicación y, además, el quinto componente, la sociedad civil suiza. Nadie le tendió la mano. Al contrario".

En primer lugar, el fisco hizo la vista gorda. "Transmití los datos a la oficina fiscal suiza y eso no cambió nada. El comité fiscal decidió no analizarlos ya que eran robados", aclaró Elmer. Legalmente, no estaban, por así decirlo, "habilitados" a intervenir. Él reconoce, a pesar de todo, haber abusado de su acceso a los documentos a nivel jurídico, pero desea aclarar: "No robé esos datos porque yo era responsable de ellos. Pero las autoridades fiscales decidieron que no debían ser ni verificados, ni explotados".

La justicia de Zúrich, a su vez, sigue un juego raro con Rudolf Elmer, quien explica: "En realidad, no traicioné el secreto bancario suizo, sino que infringí la Ley de Confidencialidad de las Islas Caimán. El Tribunal de Justicia suizo no podía hacerme comparecer sobre la base del derecho caimán, pero debían encontrar un medio, cualquiera, para condenarme. Entonces me acusaron de traicionar el secreto bancario suizo". Incluso el estatuto del revelador de secretos, y sus derechos como tal, fueron ignorados cuando quiso defenderse de detectives privados contratados por el banco y de las incesantes amenazas contra su familia. "Todas mis denuncias de acoso fueron rechazadas. Por lo que, gradualmente, tomé conciencia de que los bancos y la justicia actuaban en el mismo sentido, casi de la mano. Creo que podemos hablar de un sistema moralmente corrupto".

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Pronto estará disponible la segunda parte del perfil del ex banquero en la revista.

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Este artículo forma parte de una serie de retratos dedicados a los informantes en Europa. Con ¿Quién filtra información?, conozcamos a estos hombres de las sombras que arrojan luz sobre las grandes filtraciones de nuestras sociedades.

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Este artículo fue redactado por el equipo editorial de Cafébabel Bruselas.