Revuelta en Moldavia, entre comunismo y Rumanía

Artículo publicado el 7 de Abril de 2009
Artículo publicado el 7 de Abril de 2009

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los comunistas en el gobierno han obtenido algo más de la mitad de los votos en las últimas elecciones legislativas moldavas. Tras el anuncio de los resultados, las revueltas se suceden en la capital Chisinau

Por Ulrich Heyden

Ya el lunes, representantes de los partidos vencidos, entre ellos el jefe del partido liberal demócrata moldavo, Vladimir Filat, y el presidente de la alianza Moldava Noastra (‘Nuestra Moldavia’), Serafim Urejkan; habían anunciando manifestaciones masivas. Según ellos, la votación ha sido manipulada. Los observadores de la Organización por la seguridad y la comperación en Europa (OSCE) han, sin embargo, explicado que las elecciones se habían celebrado en un ambiente de calma y pluralista, y que se había desarrollado, en lo esencial, respetando las normas electorales internacionesl. Los observadores de la Unión Europea tampoco han puesto en duda la validez de los resultados del escrutinio. La oposición ve las cosas de otra manera y exige un nuevo recuento de los votos.

Como Kirguistán en 2005

30 personas, entre manifestantes y policías, han resultado heridos durante las protestas. El anuncio que afirmaba que una persona había muerto durante las protestas ha sido desmentido por el director de los servicios de urgencia de Chisinau. Algunos grupos han intentado “avivar las tensiones” con esos anuncios, ha explicado el médico. Las revueltas en la capital moldava, en la que viven algo más de medio millón de personas, recuerdan a la Revolución de los tulipanes de otra república pobre, Kirguistán, a principios de 2005. En aquel entonces se desencadenaron violentas manifestaciones para protestar contra la manipulación de los resultados electorales. El centro de la ciudad sufrió pillajes por grupos de jóvenes.

La televisión rusa ha mostrado que la policía de Chisinau era inferior en número y menos organizada que los manifestantes

La televisión rusa ha emitido las imágenes que mostraban que la policía de Chisinau era inferior en número y menos organizada que los manifestantes. Estos últimos han podido, sin impedimentos, atacar el edificio del parlamento lanzándole adoquines. Han quemado banderas rojas del partido comunista en el poder, han lanzado los muebles del parlamento a las calles y han quemado el mobiliario de oficina. Algunos testigos han declarado a la radio Echo Moskwuy, crítica con la política del Kremlin, que la bandera rumana ha sido izada en la entrada de la residencia presidencial y la bandera de la Unión Europea ondeaba sobre el tejado del edificio. De hecho, tras la caída de la Unión Soviética, una parte de la población apoya la idea de reunificar Moldavia a Rumanía.

El Putin moldavo

Los comunistas habían aumentado los salarios y las pensiones justo antes de las elecciones. Entre tanto, en conjunto, la situación social sigue siendo muy tensa en Moldavia. Los ingresos medios no sobrepasan los 124 euros al mes. Centenares de miles de ciudadanos solo pueden cubrir las necesidades de sus familias emigrando a Italia o Rusia. A pesar de todo, el presidente Voronine presenta Moldavia como una isla de estabilidad. Gracias a las intervenciones masivas de la banca nacional, la moneda del país, el leu, ha conseguido mantenerse estable a pesar de la crisis financiera. Los comunistas reclaman una integración a la Unión Europea y, al mismo tiempo, mantener buenas relaciones con Rusia, que es una salida muy importante para los productos agrícolas moldavos.

El parlamento debería nombre el próximo 5 de mayo a un nuevo presidente. Voronine, que ya ha cumplido dos mandatos, no puede volver a presentarse. Aun así, según se dice, ya ha elegido a su sucesor. El presidente no quiere dar a conocer su nombre todavía. A los 68 años, Voronine desea, tras su jubilación, continuar llevando las riendas del poder y ocupará, quizá, el puesto de primer ministro o de portavoz del parlamento.

El autor del artículo, Ulrich Heyden, forma parte de la red de corresponsales alemana N-ost