Riccardo Petrella: "Las guerras por el oro azul ya han comenzado"

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2008
Entrevista a Riccardo Petrella, 67 años, profesor, consejero de la Comisión Europea, fundador del Ierpe y militante del derecho al agua, “un bien común en riesgo"

Cuando contactamos con él por teléfono, a principios de agosto, estaba en Verona, al norte de Italia. El tono de la voz es fuerte, vivaz y la conversación surge de forma espontánea sin dejar que le hagamos la pregunta. Además, Riccardo Petrella está acostumbrado a hablar en público, a explicar y volver a explicar, los motivos que han hecho de este "trabajador de la palabra" - como él mismo se define- uno de los más valientes defensores del derecho al agua. De profesor con experiencia, que ha enseñado Mundialización de la Economía en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, ha dado cursos en la Universidad Libre de Bruselas (parte holandesa) y participado en la formación de la Universidad del Bien Común- un proyecto nacido en el 2001/02 como continuación de los Trabajos del grupo de Lisboa, que se basa en el principio de que el conocimiento es un bien de la humanidad-; Petrella argumenta sus ideas con claridad, y sin desestimar la ironía. Por eso no nos cansa escucharlo razonar.

La coca-colización del agua

Sin agua, se sabe, no hay vida. Pero el agua no es un recurso inagotable y los medios nos están acostumbrando a la perspectiva de una crisis y el consecuente aumento del precio del nuevo petróleo, "el oro azul". "La tendencia actual, predominante en la UE, es la de asegurar el suministro del agua potable para los particulares, delegando al mercado la asignación de un recurso y transformándolo, de esta manera, en mercancía". ¿Por qué? Para Petrella el imperativo dominante será cada vez más el de mantener alta la capacidad de oferta del agua, ya que la demanda está destinada a aumentar, ya sea por el incremento de la población, o a por el crecimiento económico. A todo esto es necesario añadir el deterioro al cual el agua, con motivo de la polución, se enfrenta. Para mantener alta la oferta, nada mejor que recurrir a costosas soluciones tecnológicas, como la desalación del agua de mar, la construcción de grandes diques y la depuración. 

En este momento, según Petrella, la pregunta que debemos plantear es: ¿quién paga la tecnología? "El capital privado, es obvio. Desde 2000 hasta hoy se ha creado una verdadera y propia nebulosa de fondos de inversión internacionales especializados en agua: aúnan capitales públicos y privados (han recogido hasta hoy entre 30 y 40 billones de dólares) para invertirlos en los grandes grupos como Suez, Veolia, etc.; líderes mundiales en servicios ambientales". En la gestión del agua están interesados grupos como Nestlé, Danone o Coca-Cola. "Cada año se producen 130 billones de botellas de Coca-Cola, lo que quiere decir un enorme uso de agua… se entiende por tanto por qué Coca-Cola tiene todo el interés por adquirir los terrenos donde hay acuíferos, con la excusa de que está interesada en la calidad del agua que usa”.

La política europea del agua: ¿máxima liberalización?

Petrella, fundador de Ierpe, el Instituto europeo de investigación sobre la política del agua, forma también parte del Comité internacional para el contrato mundial del agua y ha escrito el Manifiesto del Agua, en el cual propone un gobierno común del recurso basado en la financiación pública y la participación activa de los ciudadanos. De hecho, según él, solo si se convierte en un bien público el agua podrá llegar también a quienes todavía no tienen acceso a ella(en la actualidad, más de mil millones de personas). "En los últimos años hemos conseguido que el Parlamento Europeo declarara el agua como un derecho humano, que por tanto, no debe ser regulado desde los principios de mercado. En marzo de 2006, el Parlamento Europeo ratificó por unanimidad el derecho al agua, pero los límites de esta acción resultaron evidentes pocos días después, en el cuarto foro mundial del agua en la ciudad de Méjico". En esta ocasión, la Comisión Europea era la encargada de transmitir la resolución del Parlamento, pero la Conferencia Interministerial en la clausura del foro la ignoró totalmente, afirmando que el agua era un bien económico. ¿Sabes qué respondió la Comisión a los parlamentarios europeos que pidieron explicaciones? Que sus miembros tenían el mandato del Consejo de ministros de la Unión, ¡en favor en mayoría a la liberalización del agua!"

Grupos de presión privados y de Estado

La diferencia de opiniones entre instituciones europeas no debe engañarnos. "El mismo Parlamento tiene por mayoría una visión de este tipo: el agua es un derecho, pero cada vez más los derechos tienen costes que la finanza pública no puede soportar y se hace necesario recurrir a soluciones de gestión, es decir, a la privatización de los servicios hídricos". Además, las instituciones europeas están influenciadas en sus propias decisiones bien sea por las multinacionales de agua o por los Estado miembros. ¿Un ejemplo? Francia ha hecho aprobar la directiva Marco de 2000 en la cual, sin decirlo explícitamente, la UE abría las puertas a la privatización del agua. "La escuela francesa es la más influyente en Europa, no sorprende: nueve de las primeras diez empresas hídricas mundiales son europeas, y las más fuertes son francesas. Otro detalle: el consejero personal político de Chirac entre el 2000 y el 2007, Jérôme Monod, era el Presidente de la empresa Suez-Lyonnaise des eaux”. 

“¿Un utopista, yo? Sí, es lo que oigo continuamente en las sedes europeas. Pero, según usted, ¿qué impide que la financiación pública se haga cargo de la gestión del agua? ¿No se ponen por delante quizá los gastos militares? ¿Somos conscientes del hecho de que las guerras por el agua ya han empezado y que aumentarán en el futuro?"