Richard Adams, padre del Comercio Justo

Artículo publicado el 5 de Marzo de 2009
Artículo publicado el 5 de Marzo de 2009
El movimiento del Comercio Justo ha conseguido grandes logros desde que en su inicio dos estudiantes comenzaran a importar frutas y verduras desde la India. Aprovechando que la fundación Fairtrade Fortnight celebra más de diez mil eventos en todo el Reino Unido, hemos hablado con uno de sus padres fundadores

En 2006, el diario británico The Independent calificó a Richard Adams como una de las cinco personas que más activamente había participado en “hacer del mundo un lugar mejor” y, junto con Traidcraft, “inventó la idea de que comprar puede ser ético”. La fundación de Comercio Justo del Reino Unido señala que más de siete millones y medio de personas de 59 países en vías de desarrollo se benefician del comercio justo. En 2007, el valor de las ventas del comercio justo en el Reino Unido alcanzo casi 500 millones de libras esterlinas, y uno de cada cuatro plátanos vendidos en el Reino Unido está ahora certificado.

De la universidad a importaciones de la India

Su vocación era convertirse en pastor protestante pero, mientras estudiaba en la Universidad de Durham (Inglaterra), los intereses de Adams se desviaron hacia el desarrollo internacional, al tomar parte en una competición-ensayo sobre "cómo alimentar al mundo". "Lo escribí junto con un amigo -no ganamos- pero nos interesamos bastante por el tema. La solución más clara era conseguir que los granjeros que vendían sus productos a bajo coste en sus propios países pudieran venderlos a mejor precio en los países desarrollados sin ser timados por intermediarios. Nos repartimos las tareas: mi colega Mike hizo un máster en economía agrícola. Yo me encargué de la parte comercial atrayendo la industria del norte de Inglaterra".

(A.P)"Cuatro años después, iniciamos el negocio de importación de frutas y verduras desde la India. Gracias a que el transporte de mercancías aéreo era barato en aquel tiempo, se podía transportar cosas desde la India por unos pocos peniques el kilo". Importaban alrededor de diez toneladas de productos a la semana, que enviaban a mercados de venta al por mayor de Londres. Cuando se disparo el precio del petróleo, la importación de productos frescos se hizo inviable. Sin embargo Tearcraft, la primera empresa de comercio ético, se había pasado a productos artesanales como el yute y la madera. Esta era un alternativa mucho mejor ya que, al contrario de los productos alimenticios, estos eran en gran medida producidos por mujeres. "Era perfecto porque empleaban a mujeres, muchas veces trabajando desde casa, y les ofrecía el estatus de tener un salario".

El cambio del comercio justo

Aunque el movimiento inicial del comercio justo estaba mucho más politizado, ahorase centra más en ayudar a la gente, no en cambiar el sitema. Ello no significa que no tenga la capacidad para hacer campaña y no pueda ejercer como grupo de presión. Pero para ser tan eficaz como lo ha sido, ha de minimizar las bases radicales con las que se comenzó. Uno de sus principios es la preocupación por saber qué es lo que hace que la gente siga siendo pobre, el propio sistema comercial.

Sí, la marca de comercio justo ha conseguido expandirse: empresas menos que responsables en temas sociales, como Nestlé, la usan. "¡Bravo!”, Adams ríe. "Están arriesgando mucho exponiendo a sus clientes a este concepto: porque puede que empiecen a preguntarse que si existe un producto de comercio justo quizá todos deberían serlo". No está muy preocupado por la credibilidad de la marca. “La marca de comercio justo de Nestlé fue vista como un intento superficial de mejorar su imagen. Pero aún teniendo el riesgo a que esto realmente suceda o que la gente lo asimile, merece la pena por el benficio potencial que puede suponer que la marca de comercio justo sea promocionada por una empresa de tanto alcance como esta".

Consumismo sostenible

(fAdM)El comercio justo no está falto de críticas: por ejemplo, mantiene a los granjeros atrapados en un comercio insostenible en vez de alentarlos a la diversificación. "Algunos supermercados del Reino Unido obtienen los plátanos de pequeños productores de las Islas Barlovento (en el Caribe)". Reflexiona Adams. "Nunca van a poder competir con la producción de Sudamérica. Las subvenciones al comercio justo deben retirarse paulatinamente y buscar otras alternativas. Pero a la hora de la verdad no hay manera de hacerlo. Ayudar a la gente a diversificar es una tarea considerable y a largo plazo, requiere infraestructuras, educación y formación. “Todo lo que nosotros podemos hacer es ofrecer mercado para que siga la producción hasta que surja otra alternativa”.

Con la actual crisis económica, ¿cuál sería la responsabilidad del comercio justo? Esta situación se ha dado esencialmente por nuestra culpa: hemos consumido en demasía y sobrevalorado las cosas. El movimiento ha de ser integrado con un nuevo enfoque para redefinir la economía sostenible. Por ejemplo, el papel de la ecología: ¿deben las plantaciones cumplir los requisitos del comercio justo, aunque para ello se hayan que modificar paisajes enteros? Hay que aceptar las anomalías y problemas y tratar de solucionarlos. Al final, se llegará a extremos en los que se decida no plantar o exportar productos que sean particularmente altos en huella de carbono.

"La gente joven que quiera lanzarse a una idea nueva para un negocio necesitará mucho entusiasmo", dice Adams. De algún modo se ha de unir a la novedad y la experiencia, que en su caso consiguió trabajando con otros profesionales. "Hay que adquirir experiencia de tal modo que no eche a perder el entusiasmo”, añade. Al fin y al cabo el consiguió combinar ambas.