Roma no se construyó en un día

Artículo publicado el 9 de Enero de 2007
Artículo publicado el 9 de Enero de 2007
¿Cómo se las arregla la Ciudad Eterna para preservar su pasado sin hipotecar la construcción de su futuro?

Cesar Augusto alardeó una vez que en Roma se había encontrado con una ciudad de ladrillos y que más tardé dejó una ciudad de mármol. Incluso hoy en día es fácil darse cuenta de qué quiso decir con ello. Desde construcciones clásicas como el Coliseo y el Panteón, hasta obras maestras del neoclásico como la Plaza del Campidoglio (Capitolio) o la Fontana de Trevi, la ciudad conserva más joyas arquitectónicas que en ninguna otra parte del mundo. No es de extrañar que el centro histórico forme parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Lo que es aún más sorprendente, ninguna nueva obra civil ha sido construida aquí desde la era fascista hasta la actualidad.

La polémica siempre servida

En su diseño para la nueva sede del museo del Ara Pacis, un altar romano conmemorando las victorias de Augusto en Francia y España en el año XV antes de Cristo, Richard Meier siempre tuvo que pisar con cuidado. No sólo fue el arquitecto estrella americano elegido entre candidatos del país, sino que firmó el primer proyecto arquitectónico moderno en el centro histórico de Roma en más de 60 años. ¿Podría un arquitecto contemporáneo realmente tener éxito en la reconciliación del diseño del siglo XXI con el antiguo paisaje y herencia de la ciudad eterna, entre ellos el mausoleo del Emperador Augusto que rodea el nuevo edificio?

El proyecto parecía estar destinado a convertirse en un cáliz envenenado. Incluso el New York Times describió el nuevo museo como un “fracaso”, sugiriendo que su construcción servirá de “argumento justificativo a la escuela de arquitectura conservadora que clama que no hay sitio para una nueva arquitectura atrevida” en la capital italiana.

Sus habitantes están de acuerdo con los detractores del edificio. Sabatino, un vendedor de periódicos frente al museo, describe el nuevo edificio como feo, añadiendo enseguida que la mayoría de sus clientes opinan lo mismo. Benedetta Alberti, de 31 años, arquitecta establecida en Roma, es igualmente crítica. Dice que el diseño de Meier es ‘insensible,’ argumentando que a pesar de que el Nuevo edificio juega un gran papel en la representación del Ara Pacis, solapa la presencia de la capilla de San Rocco del siglo XVII, situada justo detrás.

Furores similares surgieron en Europa anteriormente; la revelación de la pirámide de cristal del Louvre de Ieoh Ming Pei en París es un ejemplo. Pero Roma es algo más que la capital de Italia. Pletórica de iconos arquitectónicos, ha definido casi todo el transcurrir de la Historia arquitectónica occidental. Ello revela por qué en ocasiones se refieren a ella como la capital del mundo.

Parque jurásico-arquitectónico

Las reacciones al nuevo museo de Meier son ilustrativas del tipo de problemas que cualquier arquitecto contemporáneo que trabaje en Roma debe hacer frente. El país en sí es la capital internacional de la moda y del diseño pero la herencia arquitectónica de Roma implica que lo moderno y lo contemporáneo llegaron aquí de un solo golpe.

Heidi Olli, un finlandés de 30 años, nos cuenta cómo su propietaria describe su apartamento situado en el distrito de Monti como “nuevo”. De hecho, el edificio data de la década de 1890, pero dado que algunos de los edificios colindantes tienen 700 años, podemos entender mejor a qué se refiere con “nuevo”. Los lugares de interés histórico al encontrarse por todas partes en el centro de la ciudad han hecho que muchos proyectos arquitectónicos como el Palacio de la Música de Renzo Piano y el Museo de Arte Contemporáneo de Zaha Hadid (‘MAXXI’), actualmente en construcción en el distrito de Flaminia, tiendan a desarrollarse hacia las afueras de la ciudad.

Muchos vecinos coinciden en que así es como debe ser. Sin embargo, residentes como Daniela Fioretti, abogada de 32 años que nació y aún vive en la ciudad, cree que existen necesidades prioritarias. Argumenta que la ciudad está desprovista de servicios en las afueras y necesita inversión y desarrollo más que nuevos proyectos arquitectónicos. Visto el estado de las cosas, confiesa que “el centro está absorbiendo a la gente de los suburbios", mientras escasean las infraestructuras en el, con su ruidoso sistema de transporte público y sus calles colapsadas. Roma no está al mismo nivel que otras ciudades internacionales como Bruselas, París o incluso Milán. Escapar del congestionado centro de la ciudad se va a convertir en una prioridad para visitantes y residentes. Incluso la construcción de la mal planteada tercera línea de metro ha sido retrasada debido al inevitable descubrimiento de nuevos tesoros arqueológicos.

A diferencia de otras ciudades europeas, Roma se sitúa entre la necesidad de preservar su pasado y la presurosa necesidad de continuar con la construcción de su futuro. Los habitantes deben estar provistos de carácter y dinamismo para que su ciudad deje de ser un parquet temático-histórico en donde se tema a lo moderno. Puede haber otras ciudades donde se unan tanto lo subterráneo como lo sobrerrasante. La Ciudad Eterna, o eso parece, simplemente continúa estando a la altura de su nombre.

Foto Teatro Marcello: Judit Járadi

Foto Museo Ara Pacis: Alexhung/Flickr

Foto Parque de la Música: Scribacchina/Flickr

Foto Museo MAXXI: Vin15369/Flickr

Foto Metro Roma: Manofsea/Flickr